"Lo último que dijo fue: 'cuídame a mi hijita, los amo": cómo un incendio reveló la pesadilla que vivían unos trabajadores en Perú

El jueves se desató un enorme incendio en la Galería Nicolini de Lima y aún no se sabe nada de cuatro empleados. Mientras los bomberos tratan de acceder al lugar donde trabajaban, sus historias han conmocionado a los peruanos. El caso revela las condiciones prácticamente de esclavitud en las que trabajaban: sus empleadores los encerraban hasta que cumplieran la jornada laboral.
26 Jun 2017 – 4:09 PM EDT

LIMA, Perú.- La alerta llegó a los bomberos pasado el mediodía del jueves. Se trataba de un nuevo incendio dentro de una racha que tenía a los vecinos de la capital de Perú sorprendidos, sólo que esta vez las consecuencias iban a ser demoledoras.

El fuego se inició el tercer nivel de un centro comercial de Lima, en el que se vendían productos eléctricos y de ferretería, y se expandió rápidamente cubriendo prácticamente sus cinco pisos y provocando explosiones que mantuvieron en sobresalto a los bomberos, que cuatro días después aún trabajan exhaustos para extinguirlo por completo.


El incendio en la Galería Nicolini es el más grave que se ha registrado en este país y aún es incierto el número de fallecidos. Se ha reportado la desaparición de hasta cuatro personas, pero la historia de dos de ellas ha conmocionado a los peruanos pues revela las condiciones prácticamente de esclavitud en las que trabajaban.

Jovi Herrera, de 21 años, y Jorge Huamán, de 19, lograron comunicarse con sus familiares a través de sus celulares e incluso les enviaron videos de cómo trataban de escapar del espacio construido informalmente con planchas de metal en donde se hallaban encerrados por sus propios empleadores para que cumplan con su jornada laboral.

Desde afuera, decenas de testigos y cámaras de televisión capturaron imágenes en las que se pudo ver cómo estos dos jóvenes trataban de llamar la atención sacando sus brazos por estrechas rendijas blandiendo tubos fluorescentes y sus propias vestimentas.

“Le dije que se eche al piso, que orine en su polo, pero ya estaba tosiendo. Lo último que me dijo fue: 'cuídame a mi hijita, los amo'”, dijo a los periodistas César Herrera, tío de Jovi que hace tres semanas se convirtió en papá.

Bertha Villalobos, madre de Jorge Huamán, fue quien denunció que su hijo era encerrado junto a sus compañeros. “Mi hijo me decía que el dueño le ponía llave y por eso él llevaba su comida para comer adentro. Yo le cocinaba”, aseguró.

Explotación laboral e informalidad

Esta galería, que funcionaba en las instalaciones de una vieja fábrica del corazón de Lima, albergaba a más de 1,800 comerciantes que no contaban con seguros y realizaban sus actividades diarias en ambientes reducidos y tugurizados sin medidas de seguridad, según las propias autoridades, que aseguran que pese a la fiscalización constante, multas y cierres, muchos volvían a operar de manera clandestina.


En fotos: Cuatro desaparecidos por el gran incendio que se desató en unos almacenes informales en Lima

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Esta situación se replica en varias galerías no sólo de Lima, sino también de otras ciudades del país, que se han convertido en verdaderas bombas de tiempo.

En el caso de Galería Nicolini, los pisos altos eran usados como almacenes que contenían unas 2,000 toneladas de material inflamable, entre pinturas, insecticidas y plásticos, según los bomberos que describieron el escenario que están encontrando como “un laberinto de contenedores de metal” construidos informalmente.

“No quiero señalar responsabilidades, pero todos tenemos que hacer un mea culpa”, dijo el alcalde de Lima, Luis Castañeda tras acudir el fin de semana a la zona de emergencia donde anunció además que se sancionará a los que se encuentren responsables.

La Fiscalía ya dio inicio a la investigación para determinar las causas del incendio y comnezó a coordinar con la policía para establecer “el probable delito de trata mediante explotación laboral en galería Nicolini”, castigado por la legislación peruana con entre 8 y 15 años de prisión.

Según los familiares de los jóvenes desaparecidos, estos eran encerrados para que trabajen borrando las marcas de fluorescentes de fabricación china y colocarles luego otras más conocidas que eran ofrecidas a los clientes al triple de su precio original. Además, se encargaban de almacenar y distribuir los productos.

“Los encerraban para controlar de que no se lleven las cosas y para asegurarse de que cumplan con su jornada y les podían pagar hasta 100 soles semanales (unos 30 dólares)”, dijo a periodistas uno de los familiares que llegó a las inmediaciones del centro comercial incendiado.

"En este lugar tenemos registradas 43 empresas formales por planillas electrónicas. En su gran mayoría son microempresas. Estamos identificando qué empresas habrían empleado de manera informal, irregular y de manera extrema a estas personas que están desaparecidas y que todo indica que podrían haber desaparecido", dijo el ministro de Trabajo, Alfonso Grados.

"La informalidad laboral en el país es una situación muy grave. Lo venimos diciendo y venimos trabajando para buscar aminorarla. Cuando buscamos modificar normativas es para fomentar la formalización laboral. Eso es lo que vivimos. Tenemos regiones en donde hay 90% de informalidad laboral", añadió.

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