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La Iglesia católica de México no denunció ante la justicia a curas pederastas, y esta es su justificación

Autoridades mexicanas investigan al cardenal Norberto Rivera por no haber denunciado actos de pederastia. El vocero de la Arquidiócesis mexicana argumentó que antes de 2014 la ley no obligaba a denunciar estos hechos, sumado a que el Papa finalmente ya había castigados a los sacerdotes.
8 Jul 2017 – 12:36 PM EDT
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El cardenal mexicano Norberto Rivera. Crédito: Hector Vivas/LatinContent/Getty Images

Ciudad de México.- La Iglesia católica de México está envuelta en un escándalo debido a que su cardenal, Norberto Rivera, está siendo investigado por supuesto encubrimiento a curas pederastas.

La acusación central dice que Rivera -máximo jerarca de la institución en México- sabía que había sacerdotes abusadores pero no denunció las violaciones a menores ante las autoridades mexicanas, por lo que nunca se procesó a ninguno de estos religiosos y hasta la fecha se desconoce cuántos son y continúan en libertad. Su única acción ante estos delitos sexuales fue iniciar un juicio interno cuyo fallo y castigo dio el Papa de turno.

Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis mexicana, justificó el accionar de la Iglesia. En entrevista con Univision Noticias dijo que la institución no hizo las denuncias penales porque la ley no la obligaba, sumado a que los responsables ya habían sido castigados por el Papa con la expulsión del cargo.

Sin determinar fechas o lugares, Valdemar detalló que al menos cinco curas fueron expulsados de la Iglesia por pederastia. Univision Noticias cuestionó al funcionario católico sobre el destino de estas personas, y detalló: “Ellos vuelven a vivir su vida como cualquier ciudadano civil y la Iglesia no tiene poder ni injerencia como para ordenarles ciertas cosas (entregarse ante las autoridades o abandonar el país)”.

El vocero aseguró que la Iglesia no quebró la ley al no denunciar a los sacerdotes, pues antes de 2014 las leyes mexicanas no obligaban a la institución a denunciar penalmente estos hechos.

“En 2014 hubo una reforma a la ley que indica que cualquier persona o institución que sepa de un delito de estos (pederastia) tiene la obligación de denunciarlos ante la autoridad civil. Hasta antes de ese año no había tal mandato... cuando el cardenal habló de casos de sacerdotes sancionados internamente, en su mayoría fueron antes de 2014. Ha habido uno o dos casos posteriores que sí se ha dado parte ante la ley”, señaló Valdemar.

Un “pecado” llamado pederastia

En junio pasado se destapó la 'caja de pandora' cuando el exsacerdote Alberto Athié, junto a tres víctimas de pederastia y un diputado federal, denunciaron ante la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía federal) a Norberto Rivera.

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Cardenal Rivera dimite tras denuncia por presuntamente encubrir a 15 curas sospechosos de pederastia

Athié refirió a Univision Noticias que la Iglesia católica ha escondido desde siempre estos casos, en primer lugar disuadiendo a las víctimas para que no denuncien y cambiando a los curas a otras parroquias.

" Incluso se usa el dinero de las limosnas para indemnizar a los afectados con el fin que los hechos no sean públicos", dijo el exsacerdote quien abandonó su cargo tras enterarse de casos de pederastia en México.

Si el caso avanza -aseguró Athié- se inicia un “proceso disciplinario” del tipo canónico (penitencia que se resuelve con oraciones) debido a que para la Iglesia católica la pederastia es considerada como un pecado“.

“Si el caso era grave, a los curas se les envía a un centro de atención sin que haya un proceso civil o penal”, explicó Athié. También se inicia un juicio que llega hasta Roma, cuyo fallo es dado por el papa de turno.

Valdemar confirmó que ese es el procedimiento que se sigue habitualmente aunque negó que haya centros de rehabilitación de curas pederastas. Además negó que la Iglesia diera dinero a las víctimas, sino que les ofrecen ayuda “psicológica y espiritualmente si lo desean”.

Sobre la pederastia, Valdemar sentenció: “Es un delito tanto a nivel civil como a nivel eclesiástico. Un sacerdote que cometa un delito de esos es muy grave por toda la confianza que se pone en ellos. Lo peor es el daño a las víctimas, que es irreparable”.

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