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Crisis en Venezuela

“Hasta el hielo lo venden en dólares”: el apagón agrava el colapso económico y la escasez en Venezuela

En medio de los cortes eléctricos, comprar cualquier cosa es casi imposible en Venezuela. Los pocos comercios abiertos no tienen conexión con los bancos y solo aceptan pagos en efectivo, algunos en dólares.
11 Mar 2019 – 08:14 AM EDT
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CARACAS, Venezuela.- Venezuela ya sufría un presente muy oscuro, viviendo entre la hiperinflación, la escasez de alimentos y medicinas, la devaluación, la violencia criminal y el colapso de servicios públicos. Y el apagón que comenzó el jueves 7 de marzo en la tarde y que hasta este domingo sigue afectando a casi todo el territorio nacional, terminó de hundir al país en las tinieblas.

Comprar cualquier cosa es casi imposible. Primero, muchos comercios están cerrados. Los pocos que están abiertos no tienen conexión con los bancos y solo aceptan pagos en efectivo. Y, entonces, se da la tormenta perfecta porque como todos los productos de primera necesidad, los billetes también escasean y se necesita apilar muchos para adquirir una simple bolsa de pan o un paquete de galletas.

Algunas tiendas aceptan dólares, pasando por encima del estricto control de cambio impuesto desde 2003 por el régimen chavista. Sin embargo, fijan una tasa inferior a la que marca el mercado negro y no todos devuelven la diferencia a los consumidores, ni en divisas ni en bolívares. “Hasta el hielo lo venden en dólares”, se queja un joven preocupado ante la amenaza de perder la carne y el pollo que guarda en su nevera.

Las colas en las pocas estaciones de gasolina que funcionan son interminables. Las personas estacionan sus vehículos en ciertas calles y tramos de la autopista en Caracas buscando señal para sus celulares.

“Ahora mismo mi iPhone es un lujoso pisapapeles”, ironiza una muchacha a bordo de su carro en Altamira, en el este caraqueño. Las comunicaciones están totalmente caídas. Una señora está nerviosa porque desde el jueves no ha podido hablar con su madre que vive en Valencia, capital del estado Carabobo.

La gente se molesta porque salvo un par de excepciones, las únicas emisoras de radio que se escuchan son chavistas. Allí solo hay espacio para la versión del oficialismo: el apagón es producto de un “ciberataque” del “imperio norteamericano”, una expresión de la supuesta “guerra eléctrica”.

Las opiniones independientes y las declaraciones de Juan Guaidó, líder del Parlamento juramentado presidente interino de Venezuela el 23 de enero, están absolutamente silenciadas.

“Los edificios se están organizando para poner cadenas esta noche en las entradas si no hay luz”, cuenta una vecina de la avenida San Martín, zona popular en el oeste de Caracas.

En la madrugada del sábado se enfrentaron vecinos y un grupo de personas que pretendía saquear unos comercios. “A la 1:30 am llegaron dos tanquetas de la Guardia Nacional y lanzaron bombas lacrimógenas a granel”, continúa el relato.

Las velas se cotizan a precio de bombillo. Las baterías para linternas y radios se han convertido en bienes esenciales. Las tuberías están secas. El servicio de agua, siempre deficiente, ahora simplemente desapareció.

Una pareja de ancianos está presa en el piso 32 de Parque Central, los rascacielos de Caracas. “No tienen luz ni agua, pero como el ascensor no sirve, están encerrados en su apartamento”, describe la hija mortificada.

Dicen que cuando la noche está más oscura es señal de que amanecerá. En medio de la peor crisis de su historia, los venezolanos esperan que pronto asome una luz al final de este largo y tenebroso túnel.

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