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Gobierno de Maduro arremete contra la prensa extranjera en nueva ola de censura

La prohibición de canales como El Tiempo Televisión, CNN en español y TV azteca muestran la ofensiva de Nicolás Maduro contra los medios internacionales, en un país donde el gobierno ya controla buena parte de lo que se publica.
20 Feb 2017 – 04:38 PM EST

CARACAS, Venezuela. - El presidente Nicolás Maduro tiene el control remoto. Luego de haber impuesto su "hegemonía comunicacional" en el país, el régimen chavista embiste a los medios internacionales que pretenden difundir una visión crítica que contradice la versión oficial sobre la realidad venezolana.

Este miércoles la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) de Venezuela ordenó sacar del aire la señal del canal colombiano El Tiempo Televisión. Este se suma a la lista de medios que han sido vetados en el país: en los últimos meses el gobierno de Maduro expulsó a dos reporteros brasileños que investigaban las irregularidades del caso Odebrecht y prohibió a las operadoras de cable difundir las señales de CNN en Español y TV Azteca.

La arremetida de la revolución bolivariana disparó las alarmas de gremios y organizaciones periodísticas, que en 2016 denunciaron un récord de 366 violaciones a la libertad de expresión en Venezuela.

El director de El Tiempo Televisión, Darío Restrepo Vélez, alertó de que "la libertad de expresión es una víctima más del régimen venezolano" y aseguró que "como demócratas y como periodistas no cesaremos en la denuncia de la agresión a la que están sometidos los medios libres de Venezuela".

"CNN que no se meta en los asuntos de los venezolanos. Yo quiero a CNN bien lejos de aquí. Fuera de Venezuela. Que no meta su nariz en Venezuela", expresó Maduro horas antes de que su deseo se materializara en una orden ejecutiva que borró en febrero a la señal estadounidense de las operadoras de cable que funcionan en el país.


La Conatel sancionó a CNN por considerar que sus contenidos “constituyen agresiones directas que atentan contra la paz y la estabilidad democrática de nuestro pueblo venezolano, ya que los mismos generan un clima de intolerancia”. Partiendo de una premisa similar, Conatel censuró en enero la transmisión en el cable de “El Comandante”, producida por Sony Pictures Televisión, pues concluyó que la serie que recrea la vida del difunto mandatario venezolano “insulta el legado de Hugo Chávez”.

Ahora la gota que rebasó el vaso fue la difusión de un reportaje que realizó la cadena estadounidense sobre la existencia de una supuesta red de venta de pasaportes venezolanos a ciudadanos de Medio Oriente. “Un programa de televisión pretendía vincular al Gobierno venezolano, a la revolución bolivariana y a sus altas autoridades con el presunto tráfico de pasaportes al servicio del terrorismo internacional”, respondió la canciller Delcy Rodríguez horas antes de que Conatel bloqueara la señal.

Rodríguez también acusó a CNN en Español de enlodar la imagen del vicepresidente de la República, Tareck El Aissami, quien recibió una sanción del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por sus supuestos vínculos con el narcotráfico. “Esta campaña reciente es muy grave. No se puede dejar pasar sin que el Estado venezolano actúe en consecuencia y nosotros hemos activado acciones para resarcir el daño que ha causado CNN a Venezuela”, expresó la titular de Relaciones Exteriores. Al final, Conatel extendió su castigo a TV Azteca por reproducir el material elaborado por CNN sobre la venta de pasaportes.


El mismo día que Maduro cargaba contra la planta fundada por Ted Turner, los periodistas brasileños Leandro Stoliar y Gilzon Souza de Oliveira eran echados del país por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Stoliar, Souza de Oliveira y dos representantes de la ONG Transparencia Venezuela fueron detenidos en Maracaibo, capital del estado Zulia (fronterizo con Colombia), mientras inspeccionaban una obra inconclusa de la empresa Odebrecht, protagonista de un escándalo de corrupción por el pago de sobornos a representantes de distintos gobiernos en América Latina.

“Tal decisión es abominable y digna de un régimen dictatorial que no acepta el libre ejercicio de la prensa y temen a la verdad”, protestó a través de un comunicado la Asociación Brasileña de Radio y Televisión. De acuerdo con las averiguaciones que adelanta el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Odebrecht entregó unos “98 millones de dólares a funcionarios gubernamentales e intermediarios (en Venezuela) con el fin de obtener y mantener los contratos de obras públicas”. Esa es la cifra más alta que la corporación brasileña admitió haber cancelado en su esquema de coimas desplegado por 12 naciones.

En declaraciones a la agencia Efe, Stoliar lamentó el trato de los agentes del Sebin que lo retuvieron durante unas horas con su camarógrafo. “Asedio moral, cárcel privada, estábamos sin comunicación, los policías nos seguían hasta para ir al baño. Fuimos tratados como criminales cuando, en verdad, estábamos haciendo nuestro trabajo”, relató.

Sin red

El expresidente Hugo Chávez lo dijo en el Día de los Inocentes de 2006, pero no se trataba de una broma. “No habrá nueva concesión para ese canal golpista de televisión que se llamó Radio Caracas Televisión (RCTV), se acaba la concesión”, decretó el finado comandante, quien de un plumazo sacó del aire una señal abierta con 50 años de historia.


Maduro ya imitó a su predecesor, aunque en menor escala. En febrero de 2014 eliminó del cable a los colombianos de NTN24 por la cobertura que ofrecían de las protestas callejeras que exigían su renuncia. “Venezuela está viviendo una agresión informativa, una guerra mediática que tiene 14 años descalificando a la revolución bolivariana”, expuso en esa oportunidad el antiguo director de Conatel, William Castillo, para justificar su actuación.

Al igual que su padre político, el nuevo líder de la revolución chavista dice que los medios son sus peores enemigos. Sin embargo, la situación es distinta a la que marcó la lucha por el poder en Venezuela entre 1999 y 2004. Apoyado en su entramado legal y valiéndose de fallos judiciales, el Gobierno ha silenciado las voces más críticas de las emisoras de radio y televisión. El canal de noticias Globovisión fue comprado por empresarios afines a la revolución y capitales desconocidos adquirieron el Grupo Últimas Noticias –la red de diarios más importante del país – y el centenario matutino El Universal, asumiendo una línea editorial a favor del oficialismo.

El 12 de febrero de 2014, mientras funcionarios policiales y militares disparaban contra una manifestación inerme y asesinaban a un joven en pleno centro de Caracas, las principales televisoras del país transmitían programas de farándula y cocina. El periodista César Batiz recuerda aquel episodio para ilustrar el avance de la censura y autocensura en el país provocado por el cambio en la propiedad de los medios que se registró a partir de 2013.


Batiz formó parte del equipo de Últimas Noticias que, basándose en testimonios e imágenes exclusivas, reconstruyó el suceso para dejar en evidencia la represión ejecutada por los cuerpos de seguridad del Estado. El reportaje fue distinguido internacionalmente con el premio Gabriel García Márquez, entre otros. No obstante, la política de censura de los nuevos dueños del periódico provocó que en seis meses estaba desmantelada la Unidad de Investigación.

“Después de todo eso surgió un grupo de medios independientes y nos convertimos en referencia para los ciudadanos”, destaca el periodista, que lanzó la página web El Pitazo. Batiz afirma que Internet “es la única ventana que le falta por cerrar” al chavismo, en parte porque el gobierno conoce “la pobre plataforma digital” que funciona en el país y las dificultades que enfrentan los sectores más humildes para acceder a la red. No obstante, vaticina que Maduro “seguirá su radicalización y en algún momento atacará con más fiereza a los medios digitales”.

Un informe del Instituto Prensa y Sociedad ( Ipys) apunta que en la medición de la velocidad en las conexiones en Suramérica elaborada en 2015, Venezuela ocupó “el décimo y último lugar, con un promedio de 2,31 Mbps, frente a un promedio de 7,26 Mbps para Latinoamérica, según estudios de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal)".

Además, según ese estudio, “existen evidencias de que, a partir de 2013, comenzaron a usarse en Venezuela mecanismos de control de Internet, como ralentización de las conexiones o corte total de acceso a Internet en momentos de alta conflictividad política, y bloqueo just-on-time de páginas web o aplicaciones móviles”.

El director de Conatel, Andrés Eloy Méndez, ya anunció que su despacho está “coordinando con todos los prestadores de servicio de Internet para, con la tecnología de la cual se dispone, ir haciendo los respectivos bloqueos” de los sitios que difundan la señal de CNN en Español.

Mordaza roja

Por otra parte, la ONG Espacio Público contabilizó 366 violaciones a la libertad de expresión el año pasado, 28% más que las registradas en 2015. De ese total, 187 son casos de violencia física, que incluyen “impedimento de cobertura, robo o confiscación de equipos, expulsión de espacios o instituciones públicas, agresiones contra periodistas, reporteros gráficos o infociudadanos por registrar hechos o difundir información, y ataques contra medios de comunicación en represalia por su línea editorial”.


El panorama que describe el balance de la asociación civil es desolador. Al menos 17 corresponsales fueron expulsados del país entre agosto y diciembre de 2016. Nueve medios impresos salieron temporalmente de circulación por falta de papel, insumo cuya distribución monopoliza una corporación gubernamental. “El Estado venezolano, entre instancias, cuerpos de seguridad, funcionarios y el Presidente de la República suman el 70% del total de victimarios”, advierte Espacio Público.

Resguardándose en la web y uniendo esfuerzos, la prensa trata de capear el temporal. El semanario Tal Cual nació de la censura. Su fundador, Teodoro Petkoff, fue removido de la dirección del vespertino El Mundo por las presiones del régimen chavista en 1999. Petkoff –quien a sus 85 años tiene una prohibición de salida del país por una demanda que interpuso en su contra el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello- respondió en 2000 creando un tabloide con una línea editorial crítica, que en estos 17 años ha enfrentado nueve juicios y multas millonarias.

“Cada día es más difícil. A medida que el Gobierno pierde apoyo popular, su piel se hace mucho más sensible. Si hasta hace un tiempo buscaban censurar con cierto ‘recato’, ahora proceden con mayor agresividad”, comenta Xabier Coscojuela, jefe de redacción de Tal Cual. El impreso ya no sale todos los días, solo los fines de semana. Su nómina se redujo de 60 a 18 trabajadores. La publicidad escasea, “por la crisis económica y también por la coacción de las autoridades”, explica el editor.

Sin embargo, forjaron una alianza con dos medios digitales -El Pitazo y Runrunes- para zafarse de la mordaza. “Seguimos en la pelea”, subraya Coscojuela.

No son pocas las asociaciones que han hecho los portales periodísticos para burlar la censura y llegar con más fuerza a las audiencias. Por ejemplo Armando,info coordinó la publicación de todo el caso de Los papeles de Panamá que tenían que ver con Venezuela, con trabajos de periodistas de varios medios. Efecto Cocuyo, El Estímulo, Clímax, Crónica Uno, Caraota Digital. El Cambur y Vivo Play, son algunas de las web que nacieron para hacer frente a la situación de agobio y presión de los medios tradicionales.

Pero el nuevo año no comenzó mejor. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) “documentó 26 agresiones a la libertad de prensa y de expresión” en los primeros 31 días de 2017, según reseñó en un informe. “Venezuela es uno de los países de la región en el que el ejercicio profesional de los trabajadores de la prensa se encuentra seriamente comprometido por la violencia política, y más importante, por la ausencia de garantías para el ejercicio de derechos fundamentales”, sentenció el SNTP.

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