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El aventurero que intentará cruzar el Pacífico en una balsa de juncos (por segunda vez)

Phil Buck dirige una expedición de 12 personas que partirá en marzo desde Chile hasta Australia a bordo de una embarcación de totora de 18 toneladas, fabricada por indígenas bolivianos.
17 Ene 2017 – 1:36 PM EST

SANTIAGO DE CHILE, Chile.- El estadounidense Phil Buck tenía solo 11 años cuando empezó a soñar con hacer el viaje que está preparando: el próximo mes de marzo, este biólogo convertido en aventurero profesional planea cruzar el Pacífico a bordo de una balsa de totora construida por indios aimaras de Bolivia.

“Nadie en los tiempos modernos ha ido de un continente a otro en una balsa de totora”, dice Phil Buck, desde La Paz donde se construyó el casco del barco. “Es importante porque sabemos que en la antigüedad hubo una conexión entre América y Australia”.

La expedición, llamada Viracocha III, en referencia al dios inca que creó el sol y la luna sobre el lago Titicaca, comenzará en la ciudad chilena de Arica y terminará en Australia.

La idea del viaje se inspira en el libro “Kon Tiki” del aventurero Thor Heyerdahl, quien viajó en una balsa por el Pacífico a fines de los años 40 y que Phil Buck, hoy de 51 años, leyó siendo niño. “Yo he soñado con hacer mis propias travesías desde pequeño y comencé a hacer expediciones antes de salir de la universidad. Me gusta tener esta libertad de cumplir mis sueños. No es fácil y requiere mucho trabajo, pero no me imaginaba sentado en una oficina todo el día”.


Esta es la tercera expedición de Buck en una balsa de totora. En 2000, cruzó desde Arica, en el extremo norte de Chile, hasta la Isla de Pascua. Alentado por el éxito de esa travesía, en 2003, emprendió un nuevo viaje, desde otra ciudad chilena, Viña del Mar, con la esperanza de llegar hasta Australia, pero no lo logró.

“Tuvimos un problema en el lanzamiento y la embarcación se dañó. Eso le quitó entre cuatro y cinco meses de vida a la balsa y solo pudimos llegar a la Isla de Pascua otra vez”, dice.

Esa experiencia no debería repetirse, pues el aventurero ha tomado una serie de medidas para evitarlo. La nueva balsa, que mide 18 metros de largo, 5.5 metros de ancho y pesa 18 toneladas, fue construida de otra manera. Solo el casco requirió el uso de 2.5 millones de ramas de totora, trenzadas manualmente por dos familias aimaras de Bolivia que se han ido traspasando ese arte ancestral de generación en generación.

El Viracocha III contará con dos veces más velas que la embarcación anterior para poder avanzar más rápido. Y en un experimento sin precedentes, Buck planea sacar enteramente la balsa del agua en una de sus escalas para dejarla secarse durante dos o tres semanas antes de seguir.

El Viracocha III, que planea partir en marzo, incluye una tripulación de 12 personas de distintas nacionalidades y profesiones. Entre ellas, está la chilena Valentina Muñoz, novia de Phil Buck, quien está a cargo de dirigir el documental que el equipo filmará sobre su hazaña.

“El documental contará toda la expedición en detalle. La idea es mostrar el viaje y las relaciones humanas que se dan cuando gente común es puesta en situaciones extraordinarias”, dice Muñoz, de 27 años, mientras se prepara para partir a Arica, donde la balsa será trasladada próximamente.


“Pero también queremos poner énfasis en las tradiciones indígenas, porque el arte de la construcción en totora es milenario y se transmite de forma oral”, agrega.

Preservar ese arte es justamente una de las motivaciones de Buck y explica que es una tradición que está desapareciendo en Bolivia.

“Mucha gente ha perdido el interés en ella y es parte de una cultura muy linda. Por eso usaremos un símbolo sudamericano típico y esta balsa será mucho más bonita que las dos anteriores en las que viajé. Hacerla fue una forma de arte”, dice.

Lo previsto es que la travesía demore seis meses, con cuatro escalas en Mangareva, Tahití, Fiji y Nueva Caledonia antes de alcanzar Australia. Lo más complejo, explica Buck, es proveerse de suficiente agua para aguantar el viaje. Para alimentarse, la tripulación contará con un horno a carbón a bordo, llevará alimentos tradicionales como la quínoa y pescará cada día.


Además del documental, Buck y Muñoz planean hacer una serie de experimentos, aprovechando los conocimientos de Buck como biólogo. En primer lugar, la balsa solo usará energía renovable –paneles solares, una bicicleta generadora de energía y otros sistemas de energía eólica– y recogerá información a su paso sobre contaminación y comportamiento del clima.

“Llevaremos un instrumento que mide la cantidad de plástico en el océano, para tener conocimientos más científicos al respecto. Y está el proyecto de recoger información sobre el clima en las zonas por las que pasaremos”, dice Muñoz.

Muñoz, al igual otros tripulantes, no tiene experiencia en navegación y tomará un curso con la Armada de Chile. Para ella, el mayor reto al cual se enfrentan no éste sino la convivencia.

“Lo más difícil es compartir con las personas, porque estás encerrada con ellas”, dice. “Pero estoy muy emocionada porque creo que será una experiencia increíble. Estoy ansiosa por ver los atardeceres desde el mar. Es un gran desafío”.

Vea: Viracocha III, una balsa gigante de juncos para cruzar el Pacífico

Viracocha III, una balsa gigante de juncos para cruzar el Pacífico

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