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¿Dónde está el cadáver de Óscar Pérez, el piloto alzado contra Maduro y "abatido" en una operación militar luego de su rendición?

Tres días después de su muerte, Aura Pérez, la única familiar del funcionario rebelde que está en Venezuela, no ha podido hacer el reconocimiento post mortem. A ella y a los familiares de los otros seis caídos los quieren obligar a firmar un acta de defunción sin haber visto los cuerpos.
18 Ene 2018 – 06:34 PM EST
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CARACAS, Venezuela.- “Tenemos heridos, tenemos heridos. Nos siguen disparando… ¡Nos vamos a entregar, no sigan disparando!”. La última vez que a Óscar Pérez se le vio con vida fue la mañana del lunes 15 de enero, cuando publicó ese mensaje en Instagram –a través de la cuenta @equilibriogv– que hoy ya no está disponible.

Llevaba horas en medio de una balacera, el chalet donde se refugiaba había sido rodeado por cuerpos de seguridad del Estado venezolano que le disparaban. Según el gobierno de Nicolás Maduro, buscaban detenerlo, pero nunca se rindió. Los videos que publicó, sin embargo, señalan lo contrario: Pérez clamó que se detuvieran las ráfagas a cambio de su entrega y la de sus compañeros. Las autoridades aseguran que murió en ese ataque que bautizaron con el nombre de la Operación Gedeón. Pero tres días después, ni siquiera su familia ha visto el cadáver.

Pérez fue el inspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) que pilotó por los cielos de Caracas un helicóptero policial el 27 de junio de 2017, desde el que se desplegó una pancarta en la que se leía “350 Libertad”, en alusión al artículo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que invoca la desobediencia civil “ante cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”. En ese vuelo lanzó granadas sonoras a las sedes del Ministerio de Interior, Justicia y Paz, y al Tribunal Supremo de Justicia, y luego pasó a la clandestinidad para formar una resistencia armada que derrocara al gobierno.


Tres meses después de aquella aparición, su rostro telegénico fue añadido a la lista de los criminales más buscados del país. En diciembre pasado, asaltó un cuartel de la Guardia Nacional Bolivariana ubicado en San Antonio de los Altos, a poco más de 30 kilómetros de la capital venezolana, y robó decenas de fusiles y otras armas. “Y esto no es el fin de la guerra señores, esto es apenas un combate, pero pronto ganaremos nosotros la guerra”, dijo en un video que grabó para la ocasión.

Treinta horas después del inicio del operativo del 15 de enero, el gobierno finalmente confirmó que el piloto y seis de sus compañeros habían sido "abatidos" en la acción. Para ese momento, los accesos a la principal morgue de Caracas llevaban medio día bloqueados con alcabalas militares que impedían el acceso a la prensa a las instalaciones.

Hasta ese instante, solo una imagen que se había viralizado la noche anterior, señalaba que el inspector había caído. Lo mostraban boca arriba, con la cabeza ensangrentada, en medio de lo que se supone eran los escombros del chalet donde se escondía. Horas después, se conoció que los tres funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) que difundieron la fotografía fueron arrestados.


Murieron junto a Pérez seis de sus compañeros, según informó el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Néstor Reverol, en una 'rueda de prensa' en la que no se invitó a los medios de comunicación privados y no se permitieron preguntas. Se trataba, dijo el ministro, de Daniel Enrique Soto Torres, Abraham Lugo Ramos, Jairo Lugo Ramos, José Alejandro Díaz Pimentel, Abraham Israel Agostini y una mujer no identificada, posteriormente reconocida como Lisbeth Andreína Ramírez.

Reverol también informó de que dos funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana habían muerto en el combate: Andriun Ugarte y Nelson Chirinos. Pero el nombre de Ugarte era falso: en realidad se llamaba Heyker Vásquez y, además de policía, era líder de un grupo paramilitar afín al gobierno llamado Tres Raíces. También se pudo comprobar que el número de documento de identidad de Chirinos no coincidía con su nombre. Sus cadáveres fueron entregados a sus familias en cuestión de horas.

Pero ese mismo derecho no lo tuvieron los restos de Pérez ni sus compañeros. En la morgue, el hermetismo continuó, pese a que los parientes de los caídos comenzaron a llegar a solo minutos después de que las identidades se conocieran por televisión. Ninguno de ellos quiso hablar ante las cámaras ese primer día. Hasta el momento, ninguno ha podido ver los cuerpos.

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Videos con los que Óscar Pérez documentó asedio de fuerzas venezolanas que lo llevaron a la muerte


Aura Pérez, la tía del piloto rebelde, apareció la tarde del miércoles, 17 de enero, en la morgue caraqueña. Se trata de la única familiar que ha llegado hasta el lugar, porque la mamá, la pareja y los hijos de Pérez están fuera de Venezuela. Pero a ella tampoco le mostraron el cadáver.

Ese mismo día se difundió en redes sociales un video de Aminta Pérez, la madre del inspector alzado. “Les exijo que por favor me permitan, con todo el dolor que tengo en mi alma, que mi hijo sea reconocido. Si de verdad está en la morgue, quiero recuperarlo y darle cristiana sepultura. Y si no lo permiten, para mí está vivo”, afirmó en un corta alocución. En una anterior, aseguraba que su hijo había salido con vida del chalet.

La razón para que, tres días después de la masacre, no se hayan entregado los cuerpos radica en que la fiscal militar a cargo del caso, Luis Marval Flores, no lo ha autorizado. A esto se unen dos irregularidades: las autoridades quieren antes que los parientes responsables firmen el acta de defunción sin haber hecho la verificación post mortem, esto es, reconocer los cadáveres; además, se ha amenazado a los familiares con cremar los cuerpos, lo cual está prohibido cuando los cadáveres están sometidos a una investigación e impediría una exhumación que compruebe si el piloto y sus compañeros fueron víctimas de ejecuciones policiales.

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