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Abortos

"Mi nombre es Paola y mi madre abortó para que mi hermano y yo pudiéramos sobrevivir en EEUU"

Mientras los expertos aseguran que el próximo magistrado de la Corte Suprema se incorporará a una institución que tendrá el potencial de eliminar precedentes que legalizaron el aborto en el país, la directora de cine y activista Paola Mendoza decidió contar la historia de su madre, una colombiana que tomó la decisión de interrumpir su tercer embarazo para poder darle una vida digna a sus dos hijos.
14 Jul 2018 – 2:22 PM EDT

Mi mamá nunca ha tenido ni vergüenza ni arrepentimiento por lo que hizo. Esta es la historia que me ha contado desde que era una niña.

Mi papá fue el primero en dejar Colombia y venirse a trabajar a Estados Unidos. Luego llegamos mi mamá, mi hermano y yo. Mi mamá había colectado 200 dólares para empezar su vida en este otro país al que todos vienen a cumplir sus sueños. Al fin estábamos juntos.

Parecía que por fin nuestra familia iba a encontrar una manera de tener una vida tranquila. Yo tenía solo 3 años. Mi hermano tenía 6 y mi madre era una jovencita de 24, con pocos estudios y muchas ganas de cambiar su vida.

La historia, sin embargo, iba a ser muy diferente de lo que sus sueños le habían perfilado. A los dos meses de llegar a Los Ángeles mi papá le dijo a mi mamá que se iba a trabajar y nunca volvió. Nos abandonó. Nunca regresó a la casa.

A los pocos días de que se fuera nos echaron del cuarto en el que estábamos. No teníamos dinero. Mi mamá no hablaba inglés, no conocía a nadie, ella era la primera de su familia en tocar tierra extranjera.

Hizo lo que millones de madres inmigrantes han hecho antes que ella. Hizo milagros cada día. Encontró alimento cuando no había, convirtió la banca de un parque en una casa cuando nos echaron de todos los lugares, hizo que el momento más duro de nuestras vidas siempre fuera una derroche de amor y de esperanza.

Las cosas eran muy duras, pero se pusieron aún peor. Un día mi madre descubrió que mi padre la había abandonado después de haberla dejado embarazada. Estaba esperando un hijo en el momento más dramático de su vida. ¿Quién iba a trabajar para poder traer algo de comida a la familia si ella estaba embarazada? ¿Quién iba luego a ver por sus dos hijos y su nuevo bebé cuando ella tuviera que salir a trabajar? Las preguntas eran abrumadoras y difíciles.


Mi mamá es colombiana, había crecido como la mayoría de las personas en Colombia, en una familia súper católica y tradicional. Para ella la posibilidad de interrumpir un embarazo no solo era impensable y condenable, sino que además venía de un país en el que eso era un delito.

Pero eso era impensable la única salida que veía para poder proveerle una vida digna a mi hermano y a mí. Aún así, mi mamá decidió abortar.

Nunca se ha arrepentido de esa decisión. Siempre me ha hablado de ella, de lo difícil que fue, pero no siente culpa por haberse practicado un aborto. Para ella esa decisión fue la posibilidad de salvarnos, fue su decisión por la vida.

En estos tiempos tan complicados en los que la política parece querer erradicar las grandes libertades individuales que han conquistado las mujeres por décadas, en las que la elección de un magistrado de la Corte Suprema puede transformar para siempre el derecho al aborto, la historia de mi mamá parece más emblemática que nunca.

Más que avalar el aborto o no, lo que hay que defender con todas nuestras vísceras es que las mujeres puedan decidir con autonomía sobre su cuerpo. Quizás otra mujer en la situación de mi madre habría tomado otra decisión, pero eso es lo que hay que respetar, que las mujeres puedan decidir.


Quién podría culpar a mi madre por haber elegido que sus hijos vivieran dignamente antes de traer otra vida al mundo. ¿Quién?

Mi mamá pronto logró conseguir un trabajo, puso a mi hermano a estudiar en un community college y consiguió un jardín de infancia para madres solteras y de bajos recursos para que me cuidaran mientras ella trabajaba.

Luego se puso a estudiar y logró hacerse contadora. Su esfuerzo logró que mi hermano y yo pudiéramos ir al colegio, a la universidad y que tengamos hoy nuestras maestrías y nuestras familias.

Mi nombre es Paola Mendoza, soy directora de cine, coautora del libro best seller del New York Times 'Together We Rise’ y cofundadora de la Marcha de las Mujeres. La historia de mi madre es la razón por la que voy a pelear por que cada mujer tenga el derecho a decidir lo que quiere hacer con su cuerpo.

El testimonio de Paola Mendoza fue recogido por la periodista Angélica Gallón.

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