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Reforma Migratoria

El futuro del Dream Act es ‘incierto’ a pesar de la promesa de Biden

Como el futuro de la iniciativa de 'Ley Sueños y Promesas 2021' aprobada por la Cámara de Representantes el 18 de marzo es incierto y nada garantiza que el Senado lo debatirá en las próximas semanas o meses, los dreamers están ideando una estrategia para presionar a la Casa Blanca y al liderazgo demócrata que utilice la 'vía de reconciliación' lo antes posible.
17 May 2021 – 02:28 PM EDT
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El futuro de la ‘Ley Sueños y Promesas 2021’ aprobada por la Cámara de Representantes el 18 de marzo y que otorga un camino a la ciudadanía a miles de jóvenes indocumentados que entraron antes de cumplir los 16 años al país y se les conoce como dreamers, así como a unos 300,000 titulares del Estatus de protección Temporal (TPS), es incierto y nada garantiza que el Senado lo debatirá en las próximas semanas o meses.

Por una parte, los demócratas aguardan a conocer qué hará el presidente Joe Biden y cuánto capital político invertirá en el proyecto. Los republicanos, mientras tanto, reiteran que la estrategia sigue siendo la misma: mientras no se solucione la crisis en la frontera no se debatirá ningún beneficio migratorio.

La semana pasada Biden se reunió a puertas cerradas con un grupo de seis dreamers en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Al término del encuentro de 90 minutos (originalmente se había programado para que solo durara 45 minutos), algunos dreamers dijeron a Univision Noticias que el presidente les había “prometido” que hará “todo lo posible” para encontrar respaldo bipartidista en la Cámara Alta y aprobar la legislación enviada en marzo por la Cámara de Representantes.

El plan de la Cámara

El Proyecto de Ley HR 6 aprobado el 18 de marzo con apoyo de ambos partidos forma parte de la reforma migratoria que Biden presentó el 20 de enero, cuando asumió el control de la Casa Blanca.

La iniciativa, que se sometió a voto de manera separada junto con otro plan similar (para legalizar a unos 2 millones de trabajadores agrícolas indocumentados), incluye una residencia provisional condicionada por 10 años. Al término de ese plazo, los beneficiarios calificarán para la residencia legal permanente ( green card) y, cinco años después, serán elegibles para la ciudadanía.

El proyecto fue votado de manera separada de la reforma integral de Biden porque no todos los demócratas estaban de acuerdo con el plan. La Casa Blanca temía que, de no hacerlo, el mandatario incumpliría la promesa de llevar al pleno de ambas cámaras un proyecto de legalización en los primeros 100 días de su presidencia.

Futuro “incierto”

Tres días después de la reunión, las preocupaciones en la comunidad dreamers crecen. “Si los demócratas quieren que esto se haga realidad (que el Senado apruebe el plan enviado por la Cámara en Marzo), lo pueden hacer. Pero primero deben resolver sus diferencias, porque no todos están de acuerdo en hacerlo de manera separada”, dice Lizbeth Mateo, una dreamer originaria de México, beneficiaria de la Acción Diferida de 2012 (DACA) y graduada de abogado.

“Hay demócratas que apoyan el Dream Act, pero no lo hacen de manera independiente, sino que quieren que sea parte del plan de reforma migratoria integral que incluye a los 11 millones de indocumentados”, agrega. “Pero hay otros que comprenden las preocupaciones de los republicanos sobre el tema de la seguridad fronteriza”.

Mateo señala que, si en verdad la Casa Blanca quiere que esto suceda (la aprobación en el Senado), “van a tener que negociar no sólo con los republicanos, sino también con aquellos demócratas que tienen dudas”.

“Tenemos oposición de ciertos demócratas que quieren más seguridad fronteriza”, precisó. Y dijo que a diferencia del debate de 2009, cuando Barack Obama asumió el mando del país, “en ese tiempo había mayor posibilidad de hacerlo que ahora. Doce años más tarde los republicanos están más dispuestos a pelear. El escenario ahora es más incierto porque un mínimo error los llevará a perder el control de ambas cámaras del Congreso en la elección de medio tiempo del 2022”, apuntó.

Postura republicana

Sectores moderados y conservadores dentro del Partido Republicano coinciden en que la promesa hecha por Biden, el viernes, no cambia el escenario dibujado en enero poco después de la toma de posesión.

“La situación fronteriza sigue empeorando. Y mientras no veamos una solución, no apoyamos ningún tipo de beneficio migratorio”, dijo una fuente republicana que pidió mantener su nombre en el anonimato porque no está autorizada a hablar con los medios sobre el tema.

La fuente citó además el número de arrestos registrado por la Patrulla Fronteriza en abril, que alcanzó los 178,062. “En abril de 2020 la cifra fue de 17,106”, dijo. “Este año hubo un aumento de 944%”, agregó.

Otros señalan que el freno en el debate del Senado obedece a la falta de liderazgo. “Es importante que el partido que esta en la Casa Blanca siga una sola estrategia”, dice Wadi Gaitán, portavoz de La Iniciativa Libre, un grupo que mueve un bloque republicano moderado clave en ambas cámaras del Congreso.

Gaitán agrega que el plan demócrata “debería incluir las inquietudes republicanas sobre seguridad en la frontera” y advierte que, si lo hacen solos, “no hay probabilidad alguna de que sea aprobado en la Cámara Alta.

“Debemos ser realistas, el Dream Act 2021 en estos momentos no tiene los votos necesarios. E incluso tampoco tiene asegurado todos los votos demócratas”, precisó.

En el Senado demócratas y republicanos están empatados con 50 votos (el empate lo rompe la vicepresidenta Harris). Pero hay cuatro senadores demócratas cuyo respaldo a la reforma migratoria de Biden se encuentra en duda, siendo ellos: Joe Manchin (West Virginia), Jon Tester (Montana), y los senadores por Arizona Kyrsten Sinema y Mark Kelly.

La posición de Sinema

En abril Sinema junto con el senador y John Cornyn (republicano por Texas), propusieron una iniciativa de ley para aumentar la capacidad de custodia del gobierno con centros de procesamiento regionales de inmigrantes detenidos y colocados en proceso de deportación, así como proteger el debido proceso para decidir de manera más eficiente y justa los casos de asilo.

Denominado ‘Ley Bipartidista de Soluciones Fronterizas’, el plan deberá sortear una serie de obstáculos en ambas cámaras del Congreso para ser aprobado. Entre ellas, que la Cámara de Representantes agregue el proyecto a las dos iniciativas de ley aprobadas en marzo.

En el Senado, por su parte, Sinema y Cornyn deberán convencer a un número importante de legisladores teniendo en cuenta que, hasta ahora, ninguna facción ha anunciado que está dispuesta a apoyar un beneficio migratorio mientras persista la crisis en la frontera.

Con este escenario la promesa de Biden no tiene futuro, ni a corto o mediano plazo, a menos que ambos partidos se pongan de acuerdo y aprueben una estrategia en común.

Plan B

Para nosotros es importante que la reunión del viernes se mueva y haya acción”, dice José Muñoz, vocero de United We Dream (UWD), uno de las organizaciones que participó en la reunión con Biden el viernes en la Oficina Oval.

“Pero para que eso ocurra seguiremos exigiendo”, puntualizó. “Ya yan transcurrido 35 años desde la reforma de Ronald Reagan (amnistía que legalizó la permanencia de cerca de 3 millones de indocumentados) y pensamos que el Congreso debe actuar este año”, señaló.

Muñoz dijo además que, en caso de no existir un acuerdo bipartidista que asegure los votos para que el pr0yecto de ley sea aprobado con 60 votos en la Cámara Alta, como lo señala el reglamento, “vamos a exigir a los demócratas y al presidente que utilicen la misma estrategia con el plan de ayuda económica por el covid-19, utilizando la vía de reconciliación en la Cámara Baja y aprobarlo luego en el senado con 51 votos y no con 60”.

“Los republicanos solo quieren seguir negándonos la ciudadanía. Nosotros queremos que los demócratas lo hagan bajo un paquete de reconciliación. Y pensamos que deben hacerlo este año, usar todo el poder que el pueblo les dio en las urnas en noviembre del año pasado”, preciso.

La postura de Schumer

A principios de mayo el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer (Nueva York) dijo que sopesaba seriamente apelar al procedimiento conocido como “paquete de reconciliación” que le permitiría a su partido reformar leyes migratorias con una mayoría simple de 51 votos si las negociaciones migratorias que llevaba a cabo un grupo bipartidista fracasaba.

Según un reporte del diario The New York Times, Schumer dijo que exploraba la factibilidad de agregar la reforma migratoria al plan de infraestructura presentado por Biden a comienzos de mes.

Las fuentes demócratas y republicanas consultadas por Univision Noticias, sin embargo, advirtieron que para lograrlo la Casa Blanca y el liderazgo demócrata de ambas cámaras deben garantizar, por una parte, los 216 votos mínimos necesarios en la Cámara de Representantes y los 50 votos del senado, incluyendo los apoyos de Manchin, Tester, Sinema y Kelly.

Los dreamers insisten en que el escenario después de la reunión del viernes sin duda “es incierto”.

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