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Pena de muerte

Este mexicano lleva 25 años en el corredor de la muerte por un crimen que no cometió

Vicente Benavides fue sentenciado en 1993 a la pena capital tras ser encontrado culpable de violar a una bebé de 21 meses, quien murió por las lesiones internas que le habría causado, pero la Suprema Corte de Justicia de California lo exoneró un cuarto de siglo después al encontrar que fue incriminado con evidencia falsa.
20 Mar 2018 – 11:23 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– A finales de 1991 Vicente Benavides Figueroa, un inmigrante mexicano que trabajaba en los campos agrícolas de Delano, en el valle central de California, fue acusado de violar a la niña Consuelo Medina, de 21 meses de nacida, causándole serias heridas internas que provocaron su muerte.

Un jurado lo encontró culpable de la muerte de esa bebé, con las agravantes de violación, sodomía y actos lascivos, por lo que en junio de 1993 fue sentenciado a la pena capital.

Vicente Benavides Figueroa tiene 68 años, de los cuales ha pasado los últimos 25 en el corredor de la muerte y en todo ese tiempo ha sostenido su inocencia y exigido justicia.

La esperanza de Benavides parecía perderse en la prisión estatal de San Quintín hasta que hace algunos años el Centro de Recursos Habéas Corpus (HCRC) tomó su caso y encontraron las falsas pruebas por las que había sido condenado a muerte.

Los abogados de esa organización de defensoría pública presentaron las inconsistencias para revisión judicial, por lo que la semana pasada la Suprema Corte de Justicia de California ordenó anular la sentencia a Benavides.

El caso de este mexicano que ha sido encarcelado y condenado de manera injusta no es único en el país, ya que de acuerdo con The National Registry of Exonerations, un proyecto de varias universidades, desde 1989 han sido exonerados 2,186 reos que fueron sentenciados con base en falsa evidencia, casos que en conjunto representan más de 19,000 años que pasaron en prisión injustamente.

La falsa violación

La niña Consuelo Medina, de casi 2 años, murió el 25 de noviembre de 1991 en una cama del hospital UCLA Medical Center luego de permanecer una semana en estado de coma por una lesión abdominal interna y un golpe en la cabeza.

Ocho días antes, el 17 de noviembre, la bebé había sido encontrada inconsciente a la salida de un apartamento en Delano, California, donde vivía con su mamá y su hermana de 9 años. Ese día las niñas estaban al cuidado de Vicente Benavides Figueroa, novio de la mamá que se encontraba trabajando.

La niña Consuelo fue llevada a la sala de emergencias del hospital de Delano, donde los médicos certificaron un moretón en la frente, rasguños en nariz y labios, notaron enrojecimiento leve en el área de la vagina y sin realizar un examen completo de sus genitales intentaron en repetidas ocasiones insertar un catéter, pero no pudieron.

La niña entró en coma y fue trasladada al Centro Médico del Condado Kern, donde se detectó que tenía lesiones en varios órganos que pudieron haber sido causados por un golpe en el abdomen.

A la mañana siguiente la niña fue evaluada por los doctores Jess Diamond y James Dibdin, quienes determinaron que las lesiones en el área genital podrían ser resultado de una "violación aguda".

El 19 de noviembre la menor fue trasladada al UCLA Medical Center de Los Ángeles, donde fue sometida a cirugía, pero no pudo recuperarse y murió seis días después.

En su informe, los médicos de este hospital establecieron que las lesiones no eran consistentes para indicar que se trataba de un caso de abuso sexual.

Las pruebas para incriminar a Benavides se basaron en los testimonios de los doctores Diamond y Dibdin que indicaban que la niña murió por las heridas internas causadas por una violación.

La revisión del caso que hicieron los abogados del HCRC reveló las inconsistencias del caso, por lo que la Suprema Corte de Justicia de California anuló la condena a Benavides al considerar que fue basada en evidencia falsa y que el acusado no recibió asistencia legal adecuada.

Otros expertos forenses indicaron que la pequeña no fue ni violada ni sodomizada y que el desgarro anal que habían detectado y otras lesiones fueron consecuencia de los procedimientos médicos para intentar salvarla.

Años después, durante la revisión de la condena, el doctor Diamond reconoció: "Estoy convencido de que este caso representa un tremendo fallo de nuestro sistema de justicia penal. El jurado basó su decisión de sentenciar a muerte a Benavides en una información médica fundamental que resultó ser errónea. No creo que Benavides recibiera un juicio justo y ofrezco esta declaración con la esperanza de que los procedimientos legales actuales corrijan esta injusticia".

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