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Abuso Infantil

Madre de Gabriel Fernández presenta petición de nueva sentencia

La madre de Gabriel Fernández, quien fue acusada por la muerte de su hijo cuando tenía solo 8 años, presentó este jueves una petición para un nuevo juicio que le permita obtener una nueva sentencia.
9 Abr 2021 – 09:00 PM EDT
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LOS ÁNGELES, California - La madre de Gabriel Fernández, quien fue acusada por la muerte de su hijo cuando tenía solo 8 años, presentó este jueves una petición para un nuevo juicio que le permita obtener una nueva sentencia.

Pearl Fernández, de 37 años, de Palmdale, se había declarado culpable por homicidio de primer grado por la muerte de Gabrielito quien fue torturado, encerrado en un armario rutinariamente, abusado física y emocionalmente hasta su muerte en el 2013. La mujer fue sentenciada en junio del 2018 a cadena perpetua sin la posibilidad de libertad condicional.

De acuerdo con los documentos presentados en la petición esta semana, Pearl Fernández alega que ahora no podría ser declarada culpable de homicidio de primer grado o segundo grado debido a cambios recientes en la ley estatal.

La audiencia para presentar la petición oficial está programada para el 1 de junio en la Corte Superior de Los Ángeles.

Una historia de abusos

Gabriel Fernández murió el 24 de mayo de 2013 tras constantes agresiones y abusos de su madre y el novio de esta. Y a pesar de que el menor estaba bajo los cuidados del Departamento de Niños y Familia y un grupo de trabajadores sociales estaban al tanto de la situación, no pudieron evitar el fatal desenlace.

La madre del niño, Pearl Fernández, de 32 años en ese entonces, y su exnovio, Isauro Aguirre, fueron enjuiciados y la fiscalía pidió la pena capital para ambos tras presentar las evidencias en el juicio que indicaron meses de palizas y torturas. Tras la sentencia en el 2018, Pearl fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de recibir libertad condicional e Isaura fue condenado a la pena de muerte.

Los problemas de drogadicción Pearl Fernández permitieron que sus abuelos lograran la custodia de Gabriel a los pocos meses de nacido. Siete años después y luego de una breve estadía en un centro de rehabilitación Fernández recuperó a su hijo, aparentemente con la intención de obtener beneficios de la asistencia pública y del IRS.

La fiscalía detalló en el juicio de su madre y novio que Gabriel vivió un infierno que duró ocho meses, desde el día que Pearl Fernández reclamó y obtuvo la custodia de su hijo en septiembre de 2012. 13 días antes de su muerte había sido retirado de la escuela y desde entonces, hasta que llegó al hospital, Gabrielito sufrió jornadas intensas de tortura.

Cada centímetro de Gabriel estaba magullado e hinchado. Su piel era de color negro y azul. Recuerdo que al tocarlo estaba frío”, declaró en el juicio Emily Rebar, una de las enfermeras que atendió al niño antes de morir. Otra enfermera aseguró que el pequeño tenía lesiones en el cuello y en la ingle causadas por una pistola de aire. Gabrielito fue forzado a dormir dentro de un gabinete ubicado en la recámara de los acusados, con un calcetín dentro de la boca y una venda sobre los ojos.

La fiscalía pidió que se analizaran varias manchas de sangre en las paredes de vivienda donde vivía el pequeño y todas coincidieron con el ADN de Gabriel. Testimonios de familiares también ayudaron en la conclusión de que la madre y su pareja abusaron severamente del pequeño durante los meses previos a su muerte.

Los fiscales entablaron una denuncia contra los trabajadores sociales con el Departamento de Servicios para Niños y Familias del Condado de Los Ángeles que estaban involucrados en el caso, argumentando que no tomaron las medidas adecuadas para proteger al niño y falsificaron documentos relacionados con su caso.

La fiscal del distrito del condado de Los Ángeles, Jackie Lacey había indicado que los trabajadores sociales "minimizaron la importancia de las heridas físicas, mentales y emocionales que sufrió Gabriel" y aseguró que los funcionarios "permitieron que un chico vulnerable permaneciera en casa y continuara siendo abusado".

Un informe de la autopsia del menor mostró hematomas, fracturas y cortes en todo el cuerpo, incluida la ingle y perdigones incrustados en su cuerpo.

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