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Relaciones de Pareja

Revelaciones sobre las relaciones abiertas

No puede pasar desapercibido algo que confronta tan directamente la relación monógama que desde hace siglos es tradicional en Occidente.
26 Abr 2016 – 02:12 PM EDT
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En 1972, George y Nena O’Neill publicaron el libro Matrimonio abierto. Un nuevo estilo de vida para parejas . Las 40 semanas que el título permaneció en la lista de best-sellers de The New York Times ya hablaba de la atención que el tema suscitó en su momento.

Aunque en general el libro se centraba en cómo ambos miembros de la pareja podían explotar distintas áreas de crecimiento personal y con amigos, uno de los capítulos (titulado “Amor sin celos”) proponía que el matrimonio abierto podía contemplar algún tipo de relación sexual con otras personas. Por supuesto, el interés por el tema no ha hecho sino crecer más y más: hoy tiene mil y un detractores y muchos (aunque menos) defensores y practicantes. Y es que no puede pasar desapercibido algo que confronta tan directamente la relación monógama que desde hace siglos es tradicional en Occidente.

Número pequeño, pero bullicioso

Según el sitio WebMD, es pequeño el número de adultos que actualmente están involucrados en relaciones abiertas (sean matrimonios o algún acuerdo informal). Quizá se trate de entre 4 y 9% de todos los adultos estadounidenses, estima Franklin Veaux, programador de Atlanta y desarrollador de páginas web, quien administra el sitio More Than Two, enfocado en poliamor. Otros, por ejemplo el doctor Steve Brody, psicólogo basado en Cambria, California, y citado por Karen Salmansohn en el sitio web de Oprah Winfrey, calcula que son incluso menos, tal vez 1%. Y añade que, según estudios, este tipo de matrimonios tiene una tasa de fracaso de alrededor de 92%.

Pero hay resultados en otro sentido. Un estudio reciente de los doctores en Antropología James Fleckenstein y Derrell W. Cox, de la Universidad de Oklahama, publicado en la revista especializada Sexual And Relationship Therapy, señala que las personas adultas mayores que tienen una relación abierta son más felices que las del mismo rango de edad que practican la monogamia. La investigación, que analizó a más de cuatro mil personas que dijeron tener una relación consensuadamente no monógama, se centró en los mayores de 55 años, de modo que la muestra inicial fue restringida a las 502 personas que correspondían a ese rango de edad. El nivel de bienestar de quienes practican relaciones abiertas fue superior al del resto de la población monógama (3.2 vs. 2.9) y también se vio que su salud se mostraba más robusta (3.1 vs. 2.7). Y otro dato: reportaron tener mayor cantidad de parejas sexuales (3.2 vs 0.6) y también mayor frecuencia de encuentros (promedio de cuatro al mes vs. dos al mes). El estudio también demostró, contrario a la opinión de quienes aseguran que las relaciones abiertas son una ocurrencia o casi una imposición masculina, que son las mujeres quienes más dicen disfrutar las ventajas de este esquema de pareja.

Programaciones múltiples

Cherie y Chris, ambos de 34 años y especialistas en tecnología que viajan por todo el país, tienen una relación abierta. Entrevistados por WebMD comentaron que, hace poco, Cherie tenía tres novios al mismo tiempo. Ahora, ella y Chris son monógamos, pero planean volver a tener otras relaciones, además de la establecida entre los dos. “A lo largo de los años he participado en múltiples esquemas, desde triángulos hasta cuartetos, redes extendidas y otras. Alguna vez incluso compré una casa junto con tres de mis parejas”, señala Cherie. Chris, por su parte, menciona que su corazón está “programado” para mantener múltiples relaciones. Dice que le molestan las clásicas películas de triángulos amorosos, donde el héroe o la heroína debe elegir con quién quedarse. “¿Por qué no quedarse con ambos? Sí se puede”. Lo que para ellos es una verdad incuestionable no resulta tan transparente para muchos otros.

De lo que no cabe duda es de que las relaciones de pareja están viviendo un reacomodo tal, que la monogamia convive cada vez de manera más abierta con otros tipos de relación. Incluso ha aparecido un nuevo término, relaciones de diseñador, que es justo el nombre del libro reciente de Mark Michaels y Patricia Johnson: Relaciones de diseñador. Una guía para la monogamia feliz, el poliamor positivo y las relaciones abiertas efectivas . Sí, así como hay platillos de diseñador, bebidas de diseñador, prendas de diseñador y autos de diseñador, ahora también las relaciones se personalizan al máximo. Es decir, se trata de que cada quien pueda concebir el tipo mejor le funcione, el que le permita estar más a gusto con su sexualidad, sus deseos, miedos y necesidades, dentro de una línea continua en uno de cuyos extremos está la monogamia y, en el otro, el poliamor. Puede ser que una pareja decida que está permitido para ambos miembros tener relaciones sexuales con otros pero no involucrarse emocionalmente, o que los dos acepten no manejarse en exclusiva tanto emocional como sexualmente, o que tengan ocasionales amigos con derechos o que se permiten mantener múltiples relaciones de largo plazo, tanto afectivas como sexuales. Las opciones son tantas como se desee.


Como señala el estudio “Un análisis crítico de ideas populares sobre los beneficios y resultados de las relaciones monógamas”, publicado en la revista médica Personality And Social Psychology Review: hoy por hoy no se cuenta con evidencia concluyente sobre los beneficios de la monogamia y, para muchas parejas, las relaciones consensuadamente no monógamas pueden ser una alternativa viable a la monogamia. Habrá que ver si en algunos años más se cuenta con estadísticas que revelen otros ángulos y matices sobre el tema.


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