Papás y Mamás

Cómo prevenir la sobreestimulación en nuestros hijos

Muchos padres estimulan en forma excesiva a sus hijos creyendo que los ayudarán a aprender más rápido y a superar más obstáculos más adelante, pero investigadores advierten que esta forma de criar a los hijos tiene riesgos para el aprendizaje.
24 Jun 2016 – 1:11 PM EDT


Los padres tenemos el rol de mediadores, entre el mundo externo que se presenta lleno de estímulos, y el crecimiento individual de nuestros peques.


La estimulación temprana debe ir orientada de acuerdo al proceso evolutivo esperable del ser humano. Los adultos, debemos informarnos sobre qué aspectos puedan lograr según la edad. P orque no seguir el proceso evolutivo y ordenado, puede traer desventajas en el aprendizaje: por ejemplo, la sobreestimulación.


De acuerdo a los resultados de un estudio realizado por el grupo de investigación "Neuroplasticidad y Aprendizaje", de la Universidad de Granada (UGR), coordinado por Milagros Gallo, la sobreestimulación puede afectar el aprendizaje en forma negativa.

Según este estudio, “el exceso de estímulos genera en los niños -como en los adictos a las drogas- un nivel de tolerancia’, es decir, llega un momento en el que los estímulos ya no generan la misma satisfacción, por lo que es necesario buscar más”.


Esta podría ser una de las razones por las que algunos niños se vuelven hiperactivos y no toleran hacer la misma cosa por mucho tiempo, ya que se aburren o se distraen. Pareciera que entonces aumenta la desmotivación a aprender si la información que reciben no les resulta "estimulante".

Cómo evitar sobre estimular a los niños


Respetar las horas de descanso: permitir que el niño descanse cuando lo necesite. Es importante respetar su propio tiempo. Así, evitaremos irritabilidad y cambios de humor.


Valorar el entorno: estoy convencida de que el ambiente ofrece múltiples posibilidades.

El niño puede y debe explorar el espacio con su creatividad y su juego. Necesita hacerse responsable de sus propias experiencias, que le harán enriquecer su propio proceso de aprendizaje.


Limitar las horas frente a estímulos: los adultos somos los responsables de la cantidad de horas, que pasan conectados con la tecnología. Los expertos sugieren utilizar la tecnología, a partir de 2 años y luego priorizar seleccionando la información.


Visitar a los especialistas: concurrir a consultas o charlas informativas, para conocer las características evolutivas en cada etapa de desarrollo. Nos ayudarán a guiar la estimulación adecuada a nuestros pequeños. También existen libros que pueden orientarnos sobre las diversas etapas del desarrollo.

Fomentar el contacto con la naturaleza: incluir momentos en espacios abiertos le permitirá: oler, tocar, observar, escuchar, entre tantas otras cosas. No lo olvides, la naturaleza despierta la curiosidad en los niños y siempre en beneficiosa (en la vida de nuestros peques)


Estimular el asombro: te invito a escuchar la entrevista de la experta: Catherine L'Ecuyer que sugiere, mantener y generar la capacidad de asombro (Link "Educar en el asombro")


En definitiva, no se trata de ofrecer un mundo sobrecargado de estímulos en cada etapa del desarrollo del niño. Sino de respetar, cada etapa evolutiva, con sus logros correspondientes seleccionando una rutina más saludable diariamente.

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