null: nullpx
Escándalo de Celebridades

Tú que apoyas a Julián Gil deberías leer esto

Muchas cosas se han dicho del pleito entre Julián Gil y Marjorie de Sousa, tantas que han contaminado el proceso legal y la propia relación entre el padre y la madre de Matías. Este es el análisis de un caso en el que no hay ni buenos, ni malos, y solo una víctima: el niño.
25 Jun 2017 – 1:36 PM EDT

Julián Gil es el hombre del momento, al menos en lo que se refiere a famosos en EEUU y para una audiencia en español. Su ruptura con Marjorie de Sousa, y el pleito que mantiene por el dinero que debe recibir la madre para sufragar los gastos del menor, se ha convertido en un fenómeno mediático en el que él ha venido a ocupar -a los ojos de mucha parte de la audiencia- el papel de víctima, de padre desposeído. Ella, sin embargo, quedó en el rol de mujer maquiavélica, de madre oportunista. Eso es lo que al menos se desprende de gran parte de los comentarios que responden a las noticias que se publican en las redes sociales sobre este caso. Eso es también una visión reducida, simplista y errónea del enfrentamiento de los padres del pequeño Matías que este martes cumple 5 meses.

Reducida


La información que ha trascendido hasta la fecha sobre el conflicto de Julián y Marjorie ha sido (y es) incompleta, fruto de filtraciones -más o menos interesadas- que nos han dejado ver partes de un todo que es más complejo y probablemente menos dramático de lo que aparenta. Julián ha estado haciendo declaraciones sobre el pleito de forma constante. Los medios lo buscan y él no tiene problema alguno en comentar. Marjorie no está concediendo entrevistas y prefiere guardar silencio. Lo poco que ha dicho en más de un mes ha sido a través de comunicados de prensa. Esto nos presenta una historia desequilibrada en la que Julián hace las veces de narrador, incluso aunque no quiera. Su versión tiene más peso que la de Marjorie y ella se niega a hacer un tour por los programas de televisión para reivindicarse. No es su estilo, aseguran fuentes cercanas a la actriz venezolana.


Simplista


Matías nació en enero, la pareja rompió en marzo y las demandas (cada uno presentó una) llegaron a los juzgados en abril. Estamos casi en julio y, a pesar de todo lo que se ha hablado de este asunto, es increíble cómo la historia se ha quedado atascada en este argumento simplista, injusto y equivocado: Marjorie quiere aprovecharse de Julián. A partir de esa raíz, las elucubraciones han escalado hasta poner en cuestión la paternidad del niño; porque claro, puestos a presentar a Marjorie como la mala de esta novela, nunca está demás inventarse un triángulo amoroso. Que no existan pruebas y que el propio Julián defienda a Marjorie (con la que ya ni se habla) ha dado un poco igual. Al final con los chismes pasa como con la política, se impone el discurso que la gente está más dispuesta a creer porque encaja mejor con los estereotipos con los que construimos nuestra realidad.


"La gente no es tonta Julián", los nuevos chats de Julián Gil y Marjorie de Sousa sobre su separación

Loading
Cargando galería

Errónea


Ni Julián es un príncipe azul ni Marjorie la bruja malvada. Son dos personas en desacuerdo por cómo gestionar el futuro de su hijo. Un proceso que se ha visto enturbiado por su condición de famosos y por el giro que ha dado su relación. No olvidemos que en octubre él le pidió la mano, en diciembre comenzaron a vivir juntos y en enero nació Matías. El detonante de su ruptura no está claro y, como suele ocurrir, se deberá a un cúmulo de factores y no a un arrebato momentáneo.

Lo que sí está claro es que él no quiere hacerse cargo de la crianza del niño (que Matías viva con Marjorie nunca estuvo en disputa). No es el tipo de vida que quiere tener. Su prioridad en este momento es su carrera y sus negocios, tanto es así que fue él quien pidió no ver a Matías hasta agosto porque le venían mal los horarios semanales impuestos por el juez en la corte de la Ciudad de México. Al actor no le gusta que las visitas sean breves, en un juzgado y bajo supervisión. Considera que no son “saludables”. Julián está ocupado con la gira de promoción de sus suplementos dietéticos por EEUU y las visitas de los viernes coincidían con sus eventos. Eso no le ha impedido viajar a México -donde vive Marjorie con el niño- por otros asuntos. Esta semana estuvo allí por cuestiones laborales.


Julián Gil negocia ser parte del espectáculo erótico 'Sólo para Mujeres'

Loading
Cargando galería

Cuando fue preguntado en el aeropuerto capitalino por el estado de salud del pequeño -que ha sufrido varias emergencias por un problema de reflujos- contestó encogiéndose de hombros: “No sé, me imagino que debe estar bien, porque si no me escriben es porque está bien”. Más allá de que su relación con la madre no pase por el mejor momento, esa respuesta podría entenderse como una falta de interés por su parte. Marjorie está solo a un WhatsApp de distancia.

Esto no quiere decir que él sea un mal padre -de hecho, las otras madres de sus hijos lo han defendido- pero que en esa misma entrevista le reprochara a la venezolana por no enviarle una fotografía de Matías como felicitación por el Día del Padre resulta, cuanto menos, fuera de lugar dadas las circunstancias.


Que quede feo ese reproche no significa que sí hubiera estado bien ese detalle por parte de Marjorie, un gesto amable en medio de un conflicto desagradable. Al fin y al cabo, él es el papá y su prometido hasta hace bien poco, y el niño es de los dos. Él debería preguntarle a ella por la salud de Matías y ella tendría que comunicarle a él los progresos del pequeño, lo normal.

La actriz trata de proteger a su hijo del circo que se ha formado y sabe que cualquier paso que dé será interpretado (y quizá malinterpretado). Se ha vuelto muy cautelosa, lo que no ayuda a generar simpatías. Si trabaja, la critican porque no está con el niño; si no trabaja, la acusan de querer ser una mantenida. Ante ese callejón sin salida aparente, ha preferido dejarle el espacio público a Julián, quien no esconde sus emociones; las mismas con las que conecta con mucha gente que se le acerca y le abraza apenada por lo que está atravesando.


Ella solo está presente en fríos comunicados de prensa y en documentos judiciales que llegan a manos de los medios. Fue así que trascendió que había pedido exámenes de drogas y pruebas psicológicas a Julián, de quien no se fía para estar a solas con el pequeño. Aunque terminó por retirar esa solicitud, al día de hoy las razones detrás de estos tests siguen requiriendo de una explicación convincente.

Otra cosa que está clara es que tanto Julián como Marjorie han sobrerreaccionado a los comentarios y a los comportamientos del otro, lo que ha enquistado más el pleito. Rota la comunicación entre ellos, responden públicamente a lo que los medios reportan, que viene a ser la versión incompleta -reducida, y simplista, a veces- de algo que ellos conocen mejor que nadie. Así también se afectan sus percepciones de la realidad que están viviendo, en la que no hay buenos y malos, y donde la única víctima es el niño.


Los cuatro meses de Matías, el hijo de Julián Gil y Marjorie de Sousa en fotos

Loading
Cargando galería

Más contenido de tu interés