Hoy viernes 30 de enero, te invitamos a descubrir el santoral y conocer la historia de Jacinta de Mariscotti, abadesa (1585-1640), una celebración de cuya vida y legado forman parte fundamental las tradiciones católicas.
Descubre a quién tienes que felicitar hoy con el santoral de este viernes 30 de enero
En este calendario de santos, descubre la historia y el legado de Jacinta de Mariscotti, abadesa (1585-1640). Explora la vida de este santo y su importancia para este día.
La vida y obra de Jacinta de Mariscotti, abadesa (1585-1640)
Jacinta de Mariscotti nació en 1585 en Vignatello, cerca de Viterbo, en una familia noble. Desde joven, recibió una educación privilegiada, pero su vida estuvo marcada por la vanidad y el apego a las cosas mundanas. A pesar de su entorno privilegiado, su camino espiritual se vio desviado hasta que, a los treinta años, una grave enfermedad la llevó a una profunda conversión. A partir de ese momento, Jacinta se dedicó a la vida religiosa con fervor, convirtiéndose en un ejemplo de transformación y dedicación a Dios.
Su vida en el convento comenzó de manera superficial, pero tras su conversión, Jacinta de Mariscotti se destacó por su fervorosa devoción y su deseo de ayudar a los demás. Fundó dos cofradías para atender a los enfermos y fomentar la piedad entre los seglares. Su legado espiritual se basa en la compasión, la caridad y la búsqueda de la santidad, convirtiéndose en un modelo a seguir para quienes buscan una vida de fe auténtica.
Relación con Jesús y legado espiritual
La vida de Jacinta de Mariscotti estuvo marcada por su profundo vínculo con Jesús, especialmente a través de la contemplación de su Pasión. Su transformación personal la llevó a experimentar una intensa vida de oración y a ser un instrumento de conversión para otros. Su dedicación a la oración y a la caridad se tradujo en acciones concretas que reflejaron el amor de Cristo hacia los demás. En su camino de fe, Jacinta se convirtió en un ejemplo de cómo la gracia puede cambiar vidas, incluso las más alejadas de Dios.
Un momento clave en su vida fue cuando, tras su conversión, comenzó a realizar actos de penitencia y a buscar la reconciliación con Dios. Su deseo de ayudar a las almas perdidas se manifestó en la fundación de cofradías, donde se dedicó a la atención de los enfermos y a la promoción de la piedad. Su legado perdura como un recordatorio de que, a pesar de las dificultades, siempre hay un camino de regreso a Dios y su vida es un testimonio de la frase “la gracia puede cambiar vidas”.
Todos los santos que celebramos este viernes
Martina, Matías, Armentario, Barsén, Barsés, Hipólito, Feliciano, Filapiano, Alejandro, David Galván Bermudes, Sabina, Habrilia, Lesmes, Columba Marmión, Aldegunda, Jacinta de Mariscotti, Tiadilde, Gerardo, Adelelmo
Si hoy es tu santo, esta es tu oración
San(ta): a quién de verdad quiero y bajo cuya protección especial me ha puesto mi amada madre la Iglesia al hacerme hijo suyo en el bautismo, te ruego no dejes, hoy ni nunca, de velar para que viva como corresponde a un cristiano y según mi nombre, siguiendo tus ejemplos. Ayúdame en mis dificultades; sobre todo no permitas que caiga en pecado y alcánzame que sepa hacer de mi vida mi mayor consuelo a la hora de la muerte, para ser contigo eternamente feliz. Amén.
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