Univision Data

Sanders no convenció a los sectores más desprotegidos que él dijo representar

La revolución que propuso el senador demócrata consiguió menos apoyo que Hillary Clinton en los condados de las minorías, con más habitantes pobres y de baja educación, según un análisis de datos de Univision.
29 Jun 2016 – 6:08 PM EDT

Por Brandon Shaik y José De Bastos

Finalmente Bernie Sanders anunció su adhesión a Hillary Clinton. Aunque trató de extender su carrera por la nominación presidencial Demócrata, el senador ya había perdido con los grupos más desfavorecidos y los votantes de las minorías que él decía representar, incluyendo los latinos y los afroamericanos.

A lo largo de la carrera presidencial, el veterano senador por Vermont se pintó a sí mismo como el candidato de los que no tienen voz y anunció una revolución para empoderar a los rechazados de siempre: los pobres, los negros, los desempleados y aquellos con baja educación.

Y aunque sorprendió con su repentino ascenso y con el cara a cara que a ratos pareció llevar frente a la maquinaria de la ganadora de la primaria demócrata, Hillary Clinton, quedó muy lejos de su objetivo revolucionario, precisamente por no poder atraer el voto de los condados más habitados por las minorías y los más desfavorecidos.

Ahí lo rechazaron, según evidencia un análisis de Univision Data, que cruzó indicadores sociales de distintos condados con los resultados de las elecciones primarias demócratas, utilizando datos de la agencia AP.

Sanders ha abogado por aumentar el ingreso mínimo federal a $15 por hora, reducir la desigualdad salarial, la inequidad social y crear trabajos mejor remunerados. Sin embargo, los datos muestran que el senador triunfó, predominantemente, en condados que tiene un alto número de votantes con niveles de estudio en ingreso superiores a la media. Principalmente obtuvo el apoyo de jóvenes blancos, un contraste notable con el tipo de votante que intentó representar.

Es un dura comparación con Hillary Clinton. La mujer del establishment -según la calificó Sanders- que ofreció discursos a Wall Street, sí asoció sus votos con zonas pobres, negras, y con mayor desempleo.

La férrea lucha de Sanders contra Clinton tampoco atrajo más votantes que la competencia entre la propia la exprimera dama y Barack Obama hace 8 años, o que la concurrida elección republicana que coronó a Donald Trump este mismo año.

Trump, en las antípodas de Sanders, es el otro insurgente del carnaval político actual. Un outlier. Un ganador impredecible que hizo fiesta entre los condados con más desempleo y menos educación.

Sin fuerza en las áreas más pobres

Según el análisis de Univision Data, en los 500 condados más pobres del país el favoritismo hacia Hillary Clinton fue contundente: la ex secretaria de Estado obtuvo 70.89% de respaldo, por apenas 24.4% del senador, esto es más de 45 puntos de diferencia.

Las cifras contrastan con los resultados en los 500 condados más ricos, en donde Clinton también obtuvo un promedio de votación más alto, pero la distancia entre ambos fue considerablemente menor: 56.08% para la exprimera dama y 41.65% para Sanders.

En el bando republicano, en cambio, Trump mostró casi la misma fortaleza en zonas ricas y pobres: obtuvo 47.25% en los condados más pobres, y 45.01% en los condados más ricos.

¿Qué pudo generar tales diferencias en las primarias demócratas? Para Susan MacManus, analista y profesora de Ciencias Políticas en la Universidad del Sur de Florida, la explicación está en que la revolución sanderista cautivó sobre todo a votantes jóvenes.

“Si ves el nivel educativo de los millennials, es mucho más alto que el de votantes mayores en general, y los progresistas tienden a ser un poco más jóvenes”, dijo la especialista.

Estos altos niveles de educación formal, añade MacManus, hacen que los votantes de Sanders vivan en zonas con menores niveles de desempleo. El análisis de Univision Data parece comprobar esta afirmación. El apoyo al senador tiene una correlación negativa con el desempleo, lo que quiere decir que, en condados con menores índices de gente desocupada le fue mejor, y en condados con altos índices de desempleo no tuvo mayor éxito.

A su vez, en los condados con altos porcentajes de población con título universitario el senador de Vermont tuvo buenos resultados.

Todo esto va en línea con el éxito de Sanders en los estados que celebraron caucus y no primarias: el senador se impuso en 12 de los 14 caucus que celebró el partido Demócrata en el país (sin incluir territorios de ultramar), y sólo perdió los dos primeros, en Iowa y Nevada, en donde la campaña de Clinton invirtió grandes recursos económicos y humanos.

Es decir, irónicamente Sanders sufrió en las grandes convocatorias populares (primarias), mientras que fue exitoso en los caucus, donde la participación es limitada y requiere del votante varias horas para expresar su preferencia política, lo que atenta contra las personas de bajos recursos, que por lo general no disponen de tanto tiempo.

Desde la tiendas de Sanders tienen una explicación distinta. Ben Tulchin, estratega demócrata y encuestador de la campaña del senador, asegura que sus números mostraron buenos resultados con votantes de ingresos medios y bajos (entre $40,000 y $80,000 al año).

“No le fue bien con quienes ganaban menos y eso está vinculado a la edad”, añade Tulchin. “Su grupo más débil fue el de los ancianos, y ellos suelen hacer menos dinero, suelen vivir con ingresos fijos y tener menos recursos en general”.

La revolución no fue diversa

Quizás el mayor fracaso de la campaña de Sanders fue su pobre resultado con la comunidad afroamericana. A pesar de enfocar su campaña en temas como la reforma del sistema de justicia y los abusos policiales que sistemáticamente atormentan a esa minoría, los números del político en condados y estados con alta población negra fueron muy adversos.

En los siete estados, más el Distrito de Columbia, en donde los afroamericanos representan más del 25% del total de población, Clinton obtuvo siempre 63% o más de los votos en las primarias, llegando a 82.6% de respaldo en Mississippi. Por ejemplo, en las encuestas a boca de urna en Nueva York, los votantes afroamericanos dijeron favorecer a Clinton 75% contra 25% de apoyo a Sanders.

“La relación de Clinton con los votantes negros es de muchos años atrás”, dijo MacManus. “Las mujeres negras conforman un mayor porcentaje del voto negro que los hombres y muchos funcionarios electos negros que le han dado su respaldo son mujeres”, añadió.

La analista también recordó que Clinton se ha identificado más con las políticas del presidente Barack Obama, consolidando así el apoyo de los afroamericanos.

Ben Tulchin coincide con este análisis, y asegura que el desconocimiento de la comunidad afroamericana con Sanders lo afectó notablemente.

“(Los votantes de color) no tenían tanta familiaridad con él como con Hillary Clinton al inicio de la campaña y le tomó tiempo darse a conocer”, dijo Tulchin, aunque aseguró que en los estados donde hizo mucha campaña Sanders sí pudo ganar votantes jóvenes negros.

Kyle Kondik, analista de campañas y elecciones del Centro Político de la Universidad de Virginia remarca la relación que hay entre raza y situación socioeconómica en Estados Unidos.

“En líneas generales, desafortunadamente, los americanos blancos están mejor económicamente que los americanos no blancos”, indica.

“Resulta interesante que los demócratas no blancos fueron por Clinton, la candidata moderada y las personas en lugares que están mejor y son más blancos fueron por el candidato más radical”, apuntó Kondik.

¿Qué pasó con los hispanos?

En el caso del voto hispano, no existe correlación clara entre ninguno de los candidatos y los condados con mayor presencia de este grupo, algo que MacManus asegura tiene que ver con la diversidad de este grupo poblacional.

“Los hispanos son mucho más diversos que los negros. La etiqueta ‘hispano’ incluye a personas de muchos países – Cuba, Nicaragua, Puerto Rico, México, Colombia, entre otros. Estos países difieren cultural, política y económicamente”.

Sin embargo, si se revisa a nivel estatal, de los 11 estados en donde los latinos representan 15% o más de la población, Clinton ganó 10, mientras que Sanders sólo se impuso en Colorado, el octavo estado con más hispanos en Estados Unidos, según la estimación de la Oficina del Censo de Estados Unidos. Ampliando la muestra a estados con 10% o más de población latina, sí se percibe mayor paridad, con 12 triunfos de Clinton y 9 de Sanders.

Exitosa en los estados más blancos del país y con fracasos en los estados con mayor cantidad de afroamericanos y latinos. Esa es la realidad de la campaña de Sanders.

¿Queda algo para el senador?

El fervor de los más fieles sanderistas sin duda contrasta con la frialdad de los números que obtuvo el senador.

Según los cálculos del sitio TheGrennPapers.com, durante las primarias Sanders obtuvo el 42.75% de los votos, frente al 55.58% de Clinton. Mientras más negro, latino o pobre era el condado o el estado donde se votaba, menores opciones de triunfo tenía Sanders.

Aunque sus seguidores se sientan entusiasmados con el futuro, dada la popularidad de Sanders y su mensaje entre los jóvenes, la creciente diversidad del votante estadounidense presenta el dilema de si puede concretarse una revolución política como la que pretendía el político de Vermont cuando sólo se tiene el respaldo mayoritario de la población blanca.

En todo caso, de momento Sanders puede estar satisfecho por haber influido notablemente en unas primarias demócratas que de antemano eran consideradas una simple “coronación” de Hillary Clinton.

Quizás su revolución no se sintió en los rincones más pobres del país, pero sin duda resonó en los pasillos de la campaña de Clinton en Brooklyn, empujando el mensaje y las propuestas de la exprimera dama mucho más hacia la izquierda.

El análisis de datos de este reportaje lo realizaron Luis Melgar y Alberto Cairo.
Gráficos por Antonio Cucho
Tambien colaboró el periodista Alejandro Fernández.


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