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Represa de agua

Una mujer descubre con una prueba de ADN que su verdadero padre es el doctor que inseminó a su madre

Kelli Rowlette se realizó un examen de Ancestry.com y en los resultados apareció como su padre el nombre de una persona que nunca había oído. Luego descubrió que era el del ginecobstetra que trató a su madre, a la que engañó al inseminarla artificialmente.
4 Abr 2018 – 02:47 PM EDT
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Kelli Rowlette, una mujer de 36 años, no sabía que su vida iba a dar un vuelco luego que decidió hacerse una prueba de ADN de una conocida empresa que se publicita en los medios de comunicación. Como miles de personas que deciden hacerse el test, siguió todos los procedimientos y esperó por los resultados en su hogar en el estado de Washington, con la curiosidad de qué secretos podía revelarle el examen genético.

Sin embargo, cuando Rowlette conoció los datos finales, uno de ellos le sorprendió tanto que pensó que tenía que haber una equivocación. Según la compañía Ancestry.com, había un familiar suyo viviendo a unas 500 millas (310 km) de nombre Gerald E. Mortimer, del que nunca había oído hablar, y que, según el ADN, no era otro que su padre.

Confundida, habló con su madre y el que hasta ese momento creía era su padre biológico. Pese a que inicialmente se lo ocultaron, finalmente descubrió la verdad: su nacimiento se debió a un proceso de inseminación artificial, algo que siempre le habían ocultado.

Así lo detalla en una demanda presentada el 30 de marzo en una corte del distrito de Idaho y, según la cual, Mortimer engañó a su familia por lo que ahora lo están acusando de fraude y mala práctica médica.

Una mezcla de semen para más probabilidades

Montimer, que hoy está retirado, era un ginecobstetra que efectivamente trató a sus padres, quienes en los ochenta vivían en Idaho Falls, en el noreste del país. Ante los problemas para que ella se quedara embarazada, acudieron a los servicios de Mortimer. El doctor descubrió cuál era la razón: el hombre, Howard Fowler, tenía una baja concentración de espermatozoides, y la mujer, Sally Ashby, padecía de un útero ladeado.

Ante esta situación, y según los documentos judiciales, Montiner les sugirió acudir a métodos artificiales para que ella quedara en cinta. El doctor les indicó que, para aumentar las posibilidades, era mejor utilizar un método en el que se emplearía una mezcla con el 85% del semen del padre con el de otra persona. Ante el deseo de ser padres, accedieron, pero para ello pidieron que ese donante anónimo fuera un joven, que estuviera en collegue, de ojos azules y cabello castaño, además de una altura mayor de seis pies (1.82 m).

Cuando el doctor les informó que había encontrado a una persona que cumplía con todas esas características, la pareja siguió adelante con el plan y se aplicó varias inseminaciones: tres por mes en junio, julio y agosto de 1980. Finalmente ella quedó embarazada. Eso ocurrió en 1981 y, dado el éxito de la inseminación, decidieron ocultar el secreto a la hija que nació el 20 de mayo de 1981.

Dado que todo acabó como habían previsto, nunca se lo dijeron a Rowlette. En un momento dado, la familia decidió mudarse al estado de Washington. Según la denuncia, Mortimer comenzó a gritar al conocer la mudanza porque "sabía que Kelly Rowlette era su hija biológica", pero no se lo dijo a la pareja.

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Una familia completa gracias a la inseminación artificial


En todo caso, la familia continuó con su vida lejos del ginecólogo, del que no volvieron a tener noticias hasta que Rowlette, que hoy está casada y vive en el condado Benton, en Washington, recibió en julio del pasado año los resultados del test genético.

Una casualidad

En un principio, la mujer se quejó ante su madre de lo "poco fiable del servicio" de Ancestry.com. Sin embargo, Sally Ashby reconoció el nombre que aparecía como su padre.

"La señora Ashby contactó al señor Fowler, ahora su exmarido, y transmitió la información que obtuvo de Ancestry.com. El señor Fowler también quedó devastado por la noticia ", establecen los documentos de la demanda, en los que se explica que los progenitores dudaron sobre si decirle la verdad.

Al final no hizo falta, porque Rowlette la descubrió por ella misma. De manera casual, cuando estaba organizando unos papeles de sus padres, encontró su certificado de nacimiento, en el que aparecía el doctor que asistió a su madre en el parto. El nombre del médico no era otro que el que Ancestry.com indicaba era su padre biológico.

"Horrorizada" y "con pánico", según la demanda, se dirigió a sus padres para contarles lo que había descubierto. Una vez que supo la verdad, decidieron demandar al doctor por haberles ocultado que había utilizado su propio semen.


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