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Represa de agua

Sacó a su hija de El Salvador para salvarla de las pandillas, pero no sirvió de nada: la joven fue asesinada en Virginia

Damaris Reyes Rivas estuvo desaparecida por casi un mes. Su cuerpo fue hallado cerca de un parque en Springfield, Virginia, en un caso que las autoridades creen está vinculado con el resurgimiento de grupos violentos como la Mara Salvatrucha cerca de Washington.
26 Mar 2017 – 4:46 PM EDT

"Esos tipos quieren matarte". "Ya dieron su permiso para que acaben contigo". "Prepárate". Esos fueron algunos de los mensajes que María Reyes leyó cuando ingresó a la cuenta de Facebook de su hija Damaris Rivas. La joven estaba desaparecida cuando Reyes descubrió las amenazas de personas con símbolos de pandillas y armas que rápidamente asoció con la Mara Salvatrucha que asola a su natal El Salvador.

Precisamente para alejar a su hija de la violencia en su país, en el verano de 2014, decidió sacarla de allí y traerla a Estados Unidos para que estuviese con ella. Pero el esfuerzo fue en vano, a pesar de que vivían a miles de kilómetros de distancia de El Salvador, en una localidad de Gaithersburg, Virginia.

El cuerpo de su hija fue encontrado el 11 de febrero, casi un mes después de su desaparición, cerca de un parque en Springfield. La autopsia reveló que la joven sufrió traumas en la parte superior de su cuerpo, según la policía del condado Fairfax. La investigación de las autoridades apunta a que fue secuestrada y llevada al parque, donde fue agredida y asesinada cerca del 8 de enero.

"No sabía que en Estados Unidos existían personas como estas. Pensé que sería súper seguro traer a mi hija conmigo", dijo Rivas al diario The Washington Post.

Hasta el momento, la policía ha arrestado a 10 personas por este caso, cuatro adultos y seis menores. Todos afrontan cargos por asesinato y secuestro y por participar en pandillas, una actividad que ha resurgido en los alrededores de Washington. De acuerdo con las autoridades, en el pasado otoño se registraron cinco homicidios relacionados con las pandillas en esa región.

Este aumento en la violencia pandillera se da en medio del álgido debate en Estados Unidos por las políticas migratorias del presidente Donald Trump, quien ha promedido expulsar del país a los inmigrantes "criminales y pandilleros" con un discurso que suele criminalizarlos a todos.


"Era codiciada por las pandillas"

Rivas contó a The Washington Post que en 2005 fue testigo de un robo en su pueblo San Vicente, en El Salvador. Temerosa de que tomaran represalias en su contra, la mujer salió del país y dejó a su hija al cuidado de su madre.

Partió a Estados Unidos, a donde llegó luego de caminar casi una semana por el desierto. Luego se reunió con su hermana en Maryland, donde trabajó en un restaurante para enviar dinero a su familia. Por una década, relató al periódico, ahorró para poder traer a su hija.

"Era codiciada por las pandillas" por sus facciones delicadas. "La perseguían cuando iba por la calle, le decían cosas, la seguían a donde quiera que iba", dijo Rivas. Por eso, le pagó 11,000 dólares a un coyote para que la llevara por carretera hasta Gaithersburg. Pero la policía la detuvo y la envió de regreso a El Salvador. Días después emprendió el viaje nuevamente a Estados Unidos. Esta vez le tomó un mes, pero logró reunirse con su madre.

Su madre pensó que ya estaba a salvo. Sin saber que su hija se reunía con pandilleros. La dejaba en la escuela, pero después la llamaban para decirle que no había ido. También escapaba de la casa en las noches.

En una ocasión desapareció por una semana. "Ten cuidado cuando vengas por mí. No quiero que te vean porque te puede pasar algo", le dijo el día en que la llamó para que la fuese a recoger. Preocupada, planficó para enviarla con unos familiares que viven en Texas después de Navidad. Sin embargo, la adolescente desapareció nuevamente dos semanas antes de esa fecha.

La policía cree que le ofrecieron marihuana y luego la secuestraron. Sus atacantes grabaron en un video sus últimos minutos con vida, en el que se les escucha decir que la matarán como venganza por el asesinato de un pandillero, Christian Sosa Rivas, con quien según su madre había salido alguna vez.

Con el vestido de quinceañera en mano, Rivas debió planificar el funeral de su hija en la misma iglesia donde iba a celebrar sus 15 años.


En fotos: Así nacieron y echaron raíces las pandillas centroamericanas en Estados Unidos

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