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Juez falla que no fue asesinato el caso del niño que murió decapitado en el tobogán más alto del mundo

Caleb Schwab, de 10 años, falleció en 2016 luego de que su balsa saliera despedida del tobogán y chocara contra equipos junto a la atracción. Una demanda establecía que fue culpa de los dueños al violar normas de seguridad básicas.
27 Feb 2019 – 03:09 PM EST

Caleb Schwab tenía 10 años cuando murió en 2016 decapitado en el tobogán de agua más alto del mundo en un parque de diversiones en Kansas. Ahora un juez determinó que su muerte no puede considerarse un asesinato, tal como establecía la demanda de la familia contra de los ejecutivos detrás de la atracción, según medios locales.

En marzo de 2018, los investigadores habían determinado que Jeff Henry, John Schooley y la compañía constructora violaron normas de seguridad básicas porque querían romper el récord del tobogán de mayor altura del mundo.

Caleb, hijo del secretario de Estado de Kansas Scott Schwab, murió luego de que su balsa saliera despedida del tobogán y chocara contra equipos junto a la atracción. Dos mujeres adultas en la balsa también resultaron gravemente heridas.


Según el Kansas City Star y Fox4KC, los acusados se enfrentaban a cargos de asesinato en segundo grado, de peligro agravado a niños y cargos de agresión agravados.

El juez Robert Burns estimó este viernes que el fiscal general de Kansas había "manchado irreparablemente" el caso al mostrar al jurado evidencia engañosa, un video del Travel Channel sobre la atracción 'Verrukt' (como se conocía el tobogán) en el que las balsas salen volando como en el caso de Caleb. Los abogados de la defensa dijeron que esto dio una impresión falsa sobre cómo operaba la atracción, que era ficción y no una representación verídica.

"El tribunal tiene serias dudas sobre si las irregularidades influyeron indebidamente en el gran jurado y finalmente reforzaron su decisión de procesar a estos acusados", dijo el juez. "Sencillamente, a estos acusados no se les proporcionaron las protecciones de debido proceso y la justicia fundamental que exige la ley de Kansas", indicó.

Según los investigadores, la empresa sabía que el tobogán no era seguro, pero se apresuró a abrirlo al público. Una vez inaugurado, dice el alegato, hubo reportes de lesiones de diversa gravedad antes de la muerte del niño, pero la empresa mantuvo la atracción abierta.

La atracción se inauguró en 2014 y cerró el 7 de agosto de 2016, cuando Schwab murió. En ese tiempo operativo, el tobogán registró al menos 13 heridos.

Henry y Schooley pagaron a una empresa especializada en ingeniería para realizar pruebas una semana de abrir Verruckt y las pruebas mostraron que posiblemente las balsas podían despegarse de la superficie e impactar con los aros, pero incluso así abrieron la atracción.


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