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VIH y SIDA

La trágica historia de Freddie Mercury que no cuenta la película 'Bohemian Rhapsody'

Las tensiones reales de la vida homosexual en la década de 1980 –desde la apatía del gobierno ante la crisis del VIH/sida hasta los prejuicios contra los gays– están ausentes del filme.
10 Mar 2019 – 6:06 PM EDT

Millones de personas sintonizaron los Oscar para ver competir por Mejor Película a 'Bohemian Rhapsody', la cinta biográfica del líder de Queen, Freddie Mercury. La categoría la terminó ganando el filme 'Green Book'.

Hubo mucha gente arengando contra 'Bohemian Rhapsody'. La película ha recibido acusaciones de homofobia, y su director, Bryan Singer, fue acusado de violación y abuso sexual.

Pero como historiadora gay, sigo interesada en otra cosa: la trágica historia que está ausente en esta película.

Mercury, junto con todos los demás hombres y mujeres que dieron positivo al VIH en la década de 1980, fue víctima no solo de una pandemia sino de los fracasos de sus propios gobiernos y del desprecio de sus conciudadanos. La burla como respuesta inicial a la pandemia del VIH ayudó a sellar el destino de Mercury. Nada de eso está en la película.

Los gobiernos dan la espalda

A principios de la década de 1980, cuando una epidemia de VIH afectó por primera vez a unos pocos centros poblados en los Estados Unidos, Reino Unido y otros lugares, prácticamente no hubo respuesta alguna de los gobiernos en cuanto a salud pública. Los médicos notaron inicialmente el virus en grupos de personas que ya habían sido estigmatizadas por otras razones: hombres que tenían sexo con hombres, usuarios de drogas y –debido al racismo– haitianos y haitianos-estadounidenses.

La prejuiciosa respuesta inicial en cuanto a salud pública asumió que muchas de estas personas contrajeron el virus debido a algo que, supuestamente, ya estaba mal en ellos. Los hombres gay, según pensaron, lo estaban contrayendo debido a comportamientos “riesgosos” como tener muchos compañeros sexuales. El VIH no era, por lo tanto, una amenaza para la mayoría de las personas heterosexuales. La opinión del gremio médico sobre el VIH estaba tan influida por la idea de que era intrínsecamente gay que al principio llamaron al virus “ GRID”, un acrónimo —en inglés— de “inmunodeficiencia relacionada con los homosexuales”.

Esa fue mala ciencia, como sabemos ahora. Especialmente en ausencia de buena información de salud pública sobre cómo tener relaciones sexuales seguras, el riesgo de contraer cualquier infección de transmisión sexual aumenta cuando se tienen más parejas. Pero no había nada sobre el sexo gay en particular que causara el sida. Muchas personas heterosexuales tenían múltiples parejas en los años 70 y 80, pero inicialmente, por casualidad, algunas comunidades de hombres gays se vieron más afectadas.

Los gobiernos y el público en general dejaron a las personas con VIH a su suerte. Como señaló un activista, dos años después de la crisis el gobierno de los Estados Unidos había gastado más para llegar al fondo de una serie de misteriosas intoxicaciones en Chicago que mataron a siete personas que en la investigación del sida, que ya había matado a cientos solo en los Estados Unidos.

El primer informe sobre el VIH en el Reino Unido fue en 1981. No hubo pruebas para el virus hasta 1985, y no hubo tampoco un tratamiento realmente efectivo hasta 1996. En 1985, la primera ministra Margaret Thatcher intentó bloquear una campaña de salud pública que promovía el sexo seguro porque pensó que alentaría a los adolescentes a tener relaciones sexuales y, según ella, no corrían riesgo de infección.

En total, fue una respuesta absurda a la mayor catástrofe de salud pública de nuestro tiempo y a una enfermedad que causaría la muerte de 36 millones de personas en todo el mundo, aproximadamente la cantidad de personas que murieron en la Primera Guerra Mundial.

Reflexionando sobre la homofobia de la época

Todo esto dejó a Mercury y otros hombres gays en un lugar terrible. Sin una buena información de salud pública, y con la investigación rezagada, quedaron expuestos innecesariamente al virus. Diagnosticado en 1987, Mercury no vivió lo suficiente para el desarrollo de un tratamiento antirretroviral combinado que podría haberle salvado la vida.

Se enfrentó no solo a una enfermedad mortal, sino a un prejuicio insidioso contra personas con VIH y sida. Dos años antes de ser diagnosticado, una encuesta de Los Angeles Times encontró que la mayoría de los estadounidenses querían poner en cuarentena a personas VIH positivas; el 42% quería cerrar bares gay. Mientras Mercury luchaba para seguir haciendo música a medida que se enfermaba más y más, el cantante principal de la entonces popular banda Skid Row llevaba una camiseta que decía: “ El sida mata a los maricones”.

Tampoco veremos esto en la película. Nadie en 'Bohemian Rhapsody' es abiertamente homofóbico; cuando aparece la homofobia, es en formas más sutiles. Por ejemplo, un compañero de banda le dice a Mercury que Queen no tan abiertamente queer en sus presentaciones como de The Village People.

En la vida real, Mercury se enfrentó a una homofobia desenfrenada: nunca lo reconoció públicamente, y es fácil ver por qué. En 1988, el Reino Unido aprobó una notoria ley contra los homosexuales que declaraba, oficialmente, que la homosexualidad no debía promoverse y que las parejas del mismo sexo tenían familias “fingidas”, no familias reales. La ley se mantuvo vigente durante más de una década.

Los escenarios del glam rock y música disco de la época tuvieron sus momentos queer, pero basado en que todos eran heterosexuales en la vida real. David Bowie le dijo a la prensa que era queer en 1972 y luego lo repitió en voz alta en 1983, diciendo que “el mayor error que he cometido” fue decirle a la prensa “que yo era bisexual”.


The Village People era una agrupación única porque se mostraba descarada y orgullosa, pero no eran un éxito debido a eso. Fue un éxito porque el público heterosexual no se dio cuenta o no quiso saber.

Pregúntate a ti mismo: cuando bailaste “ YMCA” en el concurso de talentos de la secundaria, ¿sabías que era un símbolo de la cultura gay? Voy a adivinar que la respuesta es no.

Lo mismo sucedió con Queen. ¿Cuántos de los fanáticos del rock que llenaron los estadios para verlos tocar “We Are the Champions” sabían que el heroico cantante no era solo un dios del rock, sino también un fabuloso icono queer? No muchos.

En la década de 1980, Mercury abandonó su look glam rock y se cortó el cabello en un estilo popular en la subcultura gay, se puso una chaqueta de cuero negra y lució un envidiable bigote. Muchos fanáticos lo odiaban. En los Estados Unidos, lanzaron afeitadoras al escenario.


¿Fue solo su culpa?

Cuando Mercury murió en 1991, sus compañeros de banda sintieron que era necesario hacer una entrevista televisiva para discutir lo que decían los medios de comunicación: que Mercury se había contagiado de sida debido a su estilo de vida decadente.


Los compañeros de banda de Freddie Mercury intentan poner las cosas en orden. La película también hace que parezca que el libertinaje de Mercury fue el culpable de su destino.

En la película, Mercury abandona la banda para hacer un álbum en solitario en Munich con su diabólico novio, quien lo atrae a un sombrío mundo queer. Su ex novia lo rescata y él vuelve a la banda. Pero para entonces, ya es demasiado tarde: tiene VIH.

En la vida real, Mercury no rompió la banda, no fue el primero de los compañeros en hacer un álbum en solitario y, por supuesto, las fiestas no causan sida.

Espero que algún día, alguien haga una mejor película biográfica de Freddie Mercury, una que describa con precisión el momento histórico en el que vivió y los desafíos que enfrentó. Él se lo merece.

* Laurie Marhoefer es Profesora Asociada de Historia en la Universidad de Washington.

The Conversation

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