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Opiáceos

La crisis de los opioides se intensifica durante la pandemia espoleada por el aislamiento, desempleo y falta de un hogar fijo

El empeoramiento de la crisis de los opioides, que ya venía azotando al país mucho antes de que aterrizase el nuevo coronavirus, se encuentra entre los efectos colaterales más graves de la pandemia, según reflejan los informes de la Asociación Médica Americana (AMA).
30 Sep 2020 – 10:28 AM EDT
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Cuando el coronavirus llegó a Estados Unidos, el país ya estaba inmerso en una grave crisis de opiodes. La pandemia no ha hecho más que empeorar esta situación: desde el pasado mes de marzo, 41 estados y el distrito de Columbia han reportado un incremento en sobredosis por consumo de opioides, de acuerdo con los informes de la Asociación Médica Americana.

Condados en estados de todo el país están reportando un incremento en el número de muertes este año, tal y como recoge el The New York Times en este reportaje con ejemplos que muestran que los opioides son a menudo un último —y fatal— recurso para manejar el estrés en momentos de desempleo, pobreza y falta de un hogar fijo, los principales estresores que llevan a consumir drogas y que han empeorado a consecuencia de la crisis sanitaria.

Algunos ejemplos concretos de la situación:


  • En Arkansas, el uso de Narcan, un aerosol nasal que se utiliza en los casos de intoxicación aguda, se ha triplicado en los últimos meses.
  • En Jacksonville, Florida, se ha producido un incremento del 40% en llamadas de emergencia relacionadas con las sobredosis
  • En York County, Pensilvania, se produjeron en el mes de marzo tres veces más casos de sobredosis que en años anteriores.

El informe de la AMA revela preocupación no solo por la mayor cantidad de muertes relacionadas con los opioides, sino también por el aumento en el sufrimiento de trastornos por uso de sustancias o enfermedades mentales relacionadas. La pandemia ha desestabilizado a las personas que tratan de mantenerse sobrias o con adicciones previas en un momento de aislamiento social y estrés.



El aislamiento al que ha obligado la pandemia puede mantener a las personas que se están recuperando alejadas físicamente de los amigos que abusan de sustancias, pero "también los aleja de los lazos familiares esenciales y de las estructuras de apoyo críticas", dijo Megan Moncur, directora asociada de la Administración de Alimentos y Medicamentos, a FDA Insight.

Centros cerrados

A lo largo de estos meses de crisis sanitaria, “muchas personas con trastorno por consumo de opioides que buscaban tratamiento se encontraron con centros de tratamiento cerrados, cancelaciones de reuniones de recuperación o dificultades para acceder a sus medicamentos para el trastorno por consumo de opioides ”, añadió Moncur.

Aunque la evaluación del rol de covid-19 en el incremento de las muertes relacionadas con covid todavía necesita necesita investigarse más, el vínculo está claro.
“Estados Unidos se enfrenta a dos emergencias nacionales de salud pública simultáneas”, advertía hace unas semanas un informe del Programa de Mapas de Detección de Sobredosis (ODMAP) de la Universidad de Baltimore. El informe concluía que desde mediados de marzo aumentaron un 18% los fallecimientos relacionados con el fentanilo y drogas sintéticas, en comparación con los meses previos a la contingencia sanitaria.

En total, el 62% de los condados que recopilaron datos para el ODMAP reportaron aumentos en los casos de sobredosis entre marzo y mayo, cuando varios gobiernos estatales y locales ordenaron a sus residentes quedarse en casa para evitar los contagios por el nuevo coronavirus.


El análisis también descubrió que durante la cuarentena se registraron más casos no solo en las metrópolis, sino en zonas rurales y suburbanas. Asimismo, observó que el número de alertas de picos por sobredosis y la duración de éstos aumentaron a nivel nacional.

La Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins activó las alertas por dicho problema a finales de junio, identificando en particular a los estados de Texas, Pennsylvania, Florida y Nueva York.

“El número de muertes por sobredosis relacionadas con opioides podría ser casi un 30% más alto de lo informado debido a datos faltantes o registros de defunción incompletos”, dijo el doctor Paul Christo, profesor asociado de dicha institución académica. “El peor temor es que, debido al aislamiento social, las personas no sean encontradas o tratadas de inmediato", agregó Christo.

Para la Universidad Johns Hopkins, la contingencia por el coronavirus coincide con la tercera fase de la epidemia de los opioides, en la cual se registra un alarmante incremento en el consumo de fentanilo y otras sustancias sintéticas. En la primera fase hay más muertes por opioides recetados y en la segunda, por consumo de heroína.

El fentanilo, del cual solo dos miligramos son suficientes para matar a una persona, siguió llegando a EEUU a pesar del cierre parcial de las garitas fronterizas y de que se redujeron las importaciones.

La pandemia también interrumpió, sin embargo, el suministro de drogas ilegales que fluyen desde la frontera entre Estados Unidos y México, posiblemente porque el tráfico fronterizo restringido dificulta que los traficantes muevan productos sin llamar la atención, según la Administración de Control de Drogas. Estas interrupciones del suministro pueden aumentar los riesgos para los usuarios que buscan nuevos distribuidores y se lanzan a comprar productos desconocidos, con el riesgo adicional que esto supone.

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