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Relaciones Internacionales

Trump invita a Washington al presidente filipino Rodrigo Duterte, quien llamó "hijo de p..." a Obama

Un comunicado de la Casa Blanca dice que Trump y Duterte mantuvieron "una conversación (telefónica) muy amistosa" centrada en la amenaza de Corea del Norte. El mandatario filipino está acusado ante la Corte Penal Internacional por miles de ejecuciones extrajudiciales en su política contra las drogas.
30 Abr 2017 – 2:12 AM EDT

Fue una "conversación amistosa" la que mantuvieron este sábado los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y el filipino, Rodrigo Duterte, en la que discutieron la "amenaza" de Corea del Norte y se cruzaron invitaciones a visitar sus respectivos países.

Un comunicado de la Casa Blanca informa que en conversación telefónica ambos gobernantes "discutieron las preocupaciones de la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia (ASEAN) sobre la seguridad regional, incluida la amenaza de Corea del Norte".

Los dos mandatarios también "discutieron el hecho de que el gobierno filipino está luchando muy duro para librar a su país de las drogas, un flagelo que afecta a muchos países en todo el mundo", añadió el comunicado oficial.

El presidente filipino, conocido por su lenguaje soez, ha fustigado sin cesar las críticas a su guerra contra las drogas, que Amnistía Internacional y otros grupos de derechos humanos han advertido que puede constituir un crimen contra la humanidad.

“Mis órdenes son de disparar a matar. No me importan los derechos humanos. Créame. Me importa una mierda lo que digan. Esta guerra es contra las drogas y aquí tenemos una crisis”, ha dicho Duterte al reiterar su agresiva política contra el narcotráfico, que no hace diferenciaciones entre consumidores, distribuidores o productores.

El presidente filipino ha encubierto a policías y soldados acusados de asesinar a sospechosos, sin respetar ninguna norma ni convención. “Responderé yo por los hechos. Si un policía aparece en un encuentro (armado), que no se investigue más. Esta es mi orden”, ha dicho.

La Casa Blanca dijo que Trump "disfrutó la conversación" con Duterte y espera asistir a las cumbres de Estados Unidos-ASEAN y del Sudeste de Asia en Filipinas en noviembre.

En el último tiempo ha habido preocupación sobre los esfuerzos de Duterte para aflojar la alianza de larga data de Filipinas con Estados Unidos mientras corteja a China.

"El presidente Trump también invitó al presidente Duterte a la Casa Blanca para discutir la importancia de la alianza entre Estados Unidos y Filipinas, que ahora se dirige en una dirección muy positiva", indicó.

El año pasado Duterte llamó "hijo de puta" al entonces presidente Barack Obama por criticar la guerra contra las drogas y el mes pasado tildó de "locos" a los parlamentarios europeos por emitir una declaración condenando las muertes más de 5,000 personas en esa campaña antidrogas.


"Que me den sal y vinagre y me como sus hígados"

Apenas el pasado domingo, el presidente filipino declaró que es capaz de ser 50 veces más brutal que los extremistas islámicos, afirmando que hasta se los comería si son capturados vivos.

"Soy capaz de hacer lo que ellos hacen 50 veces más... que me den sal y vinagre y me como sus hígados", manifestó.

Un abogado filipino presentó el lunes pasado documentos ante la Corte Penal Internacional que asegura contienen pruebas de la supuesta implicación del presidente de su país en ejecuciones extrajudiciales de presuntos narcotraficantes y otros delincuentes.

El reporte de Sabio llega después de que la fiscal de la CPI, Fatou Bensouda, dijese el año pasado que estaba "profundamente preocupada" por las informaciones de asesinatos en Filipinas.

Más de 5,000 personas han fallecido en enfrentamientos con la policía o patrullas vecinales durante la actual campaña antidroga, que comenzó el 30 de junio de 2016.

El demandante pide a la CPI que condene "a la correspondiente pena de prisión o cadena perpetua" al presidente y a once presuntos cómplices, entre ellos el secretario de Justicia, Vitaliano Aguirre, y el jefe de la Policía, Ronald dela Rosa.

Pero pese a las denuncias en instancias internacionales, Duterte seguirá con su guerra contra las drogas. "Quieren hacer todo lo posible para meterme en prisión, pues que sigan. Si es mi destino ir a la cárcel, iré. Si alguien quiere matarme por matar a drogadictos idiotas, pues muy bien, moriré", dijo al referirse a la denuncia en su contra.




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