Reforma Migratoria

A puertas cerradas, republicanos estudian plan para volver a introducir una reforma migratoria en el Congreso

Entre los proyectos que se barajan vuelve a aparecer la iniciativa de los legisladores Bob Goodlatte y Raúl Labrador, que entre otras medidas incluye la construcción del muro en la frontera, reduce la inmigración legal, restringe las visas de trabajo, aumenta las redadas y acelera las deportaciones.

El Freedom Caucus, un hermético grupo de radicales republicanos que en marzo de 2017 descarriló los primeros esfuerzos del gobierno de Donald Trump para desarmar la ley de salud del expresidente Barack Obama (ObamaCare), se reunió este miércoles a puertas cerradas en el Congreso para debatir una estrategia migratoria y llevarla al pleno de la Cámara de Representantes.

El encuentro ocurre una semana después de que otro grupo menos conservador anunció el uso de una herramienta legislativa para presionar al presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan (Wisconsin), para que lleve al pleno una ley que legalice a miles de dreamers protegidos por DACA.

“Hay mucha discusión sobre el tema”, dijo a Univision Noticias una fuente conocedora del debate que tiene dividida la bancada republicana. “El Freedom Caucus está viendo cómo lleva al pleno un proyecto de ley que propone cambiar el programa de visas H-2A, para atender la demanda de trabajadores del campo, y lo armoniza con otro proyecto entregado en enero durante el debate de DACA”.

El plan mencionado por la fuente republicana corresponde al proyecto HR 4760 patrocinado por los congresistas Bob Goodlatte (Virginia) y Raúl Labrador (Idaho) y que cuenta con el respaldo de Trump.

“Están tratando de juntar ambos proyectos. Pero no está claro si la estrategia sea lo mejor en estos momentos. No hay claridad si el plan HR 4760 le sumará votos al plan de visas para campesinos o le restará peso: Es un asunto que están tratando de resolver”.


El escenario actual

Tras la aprobación del presupuesto para lo que resta del año fiscal 2018 sin incluir a los dreamers, el tema migratorio desapareció de ambas cámaras del congreso hasta la semana pasada, cuando un grupo disidente desafió la autoridad del líder Ryan para obligarlo a discutir el tema en el pleno.

El grupo, encabezado por los congresistas Carlos Curbelo (Florida) Jeff Denham (California) y Will Hurd (Texas), propone que Ryan envíe cuatro planes al pleno y el primero que logre 218 votos sea aprobado. Entre ellos, incluyen el Dream Act de 2017, que cuenta con respaldo bipartidista, y la iniciativa Goodlatte-Labrador.

Los demócratas aseguran que darán los votos necesarios (193) para que se apruebe una medida, pero siempre y cuando no sea el proyecto Goodlatte-Labrador. La mayoría de los republicanos, en cambio, estarían dispuestos a aprobar el proyecto que los demócratas rechazan y Trump ha advertido que solo firmará un plan como el HR 4760, que entre otras medias incluye la construcción del muro en la frontera con México, reduce la inmigración legal o en cadena, restringe las visas de trabajo, aumenta las redadas, reduce la política de asilo y acelera las deportaciones.

Con excepción de los dreamers, el plan Goodlatte-Labrador no incluye ninguna vía de legalización para el resto de indocumentados que viven en el país.

Ryan, a su vez, dijo la semana pasada que no enviaría ningún plan al pleno que no tenga garantías que será firmado por el presidente. Es decir, solo deja abierta la puerta para el proyecto HR 4760. “Una derrota anunciada”, dijo otra fuente republicana conocedora de las conversaciones.


El punto de desacuerdo

Según demócratas y republicanos consultados por Univision Noticias, el punto de desacuerdo entre ambos partidos lo constituye la inmigración legal y el futuro de unos 9.2 millones de indocumentados, descontando a los 1.8 millones de dreamers que a finales de enero propuso legalizar la Casa Blanca.

“Legalizar 1.8 millones de jóvenes (dreamers) es una buena propuesta por parte del presidente”, dice Gustavo Torres, director ejecutivo de CASA de Maryland. “Sin embargo, su política racista de eliminar la unión familiar es inaceptable”.

La oficina de la senadora Catherine Cortez-Masto (demócrata por Nevada) tiene las mismas preocupaciones de Torres: no hay garantías respecto a la legalización, por ejemplo, de los familiares inmediatos de los dreamers.

“Los planes del presidente no tienen nada de generoso”, dice Reynaldo Benítez, vocero de Cortez-Masto. “La actitud que ha tenido el presidente es la actitud de alguien que en verdad quiere negociar y llegar a un acuerdo”.

“En varias ocasiones la senadora Cortez Masto y sus colegas demócratas accedieron a incluir varias de sus propuestas en un acuerdo bipartidista a cambio de sacar a los dreamers de las sombras, incluyendo miles de millones de dólares para su muro fronterizo. Pero el presidente Trump nunca ha querido negociar ni llegar a un acuerdo. A él sólo le interesa seguir impulsando su retórica antiinmigrante para apaciguar el ala más extrema del Partido Republicano”, agregó.


Discurso de campaña

Para otros, los discursos y las actuaciones del gobierno de Trump son parte de un discurso de campaña que comenzó en 2015 y no se ha detenido, ni se detendrá hasta las elecciones del 2020.

“No creo que se den deportaciones masivas. La sociedad norteamericana no podrá digerirlo, ni tampoco la economía norteamericana”, dice Roberto Izurieta, director de los programas de América Latina y Campañas Políticas de la Universidad George Washington. “Seguirán aumentando las deportaciones, sobre todo otorgándole mayor discrecionalidad a las autoridades para logarlo, pero mientras estas no se salgan de control para la opinión publica (que las expulsiones que no vayan a convertirse en una tragedia humanitaria)”.

Izurieta dijo además que “mientras no se salgan de control mediático (las redadas y las expulsiones de extranjeros), Donald Trump tiene más que ganar que perder, sobre todo con su base electoral”. Y la estrategia que implementa “le permitirá decir que es el único que cumple su palabra”. Eso con respecto a los indocumentados que están acá”.

“Con respecto al futuro, lo que platea Donald Trump es un cambio radical: eliminar el derecho de venir por ser hijo, madre, padre, dependiente, familiar y pasar a la inmigración por mérito. Algunos países como Alemania tienen ese sistema. ¿Podrá conseguirlo?”, se pregunta Izurieta. “No lo se, pienso que no”, respondió el mismo.


El plan de Trump

Para Trump, el tema migratorio está amarrado a sus compromisos de campaña. Y también a cambiar un sistema que tanto republicanos como demócratas coinciden en que se encuentra “roto”, pero difieren en la manera de repararlo.

“Todas las políticas públicas del Presidente van dirigidas a resolver el problema de estas personas (los indocumentados), dice a Univision Noticias José Fuentes, un asesor del mandatario en asuntos hispanos. “Pero antes de poder completar sus propuestas, es necesario asegurar nuestras fronteras para asegurar que dentro de un numero de años no estamos en la misma situación”, indica.

Fuentes dice que “el Presidente ha demostrado su deseo de reformar el sistema migratorio del país transformándolo en uno por mérito, como el de Canadá. El Presidente buscaba resolver el problema de los beneficiarios de DACA con una solución permanente. Desgraciadamente los demócratas prefirieron no ayudar a resolver el problema y mantener el asunto como uno que ellos perciben como de beneficio político mientras no se resuelva”.

Además, agrega, “la decisión de los tribunales de extender los beneficios de DACA le quitó al Congreso la presión que el Presidente había creado para resolverlo, ahora y de una vez por todas. Ahora le toca al congreso organizarse y adelantar su propia ley”.

El 5 de septiembre del año pasado Trumpo ordenò la cancelación de DACA argumentando que se trataba de un prograsma ilegal. Pero el 9 de enero una corte federal del norte de California restableció el programa, señalando que el gobierno había actuado de manera “arbitraria” y caprichosa” al aliminarlo.


Inmigración en cadena

Respecto al tema de la inmigraciòn en cadena (la actual reunificación familiar”, Fuentes dice que se trata de una “falacia”. Y explica que “el proceso es tan complicado, que una parte ínfima de los que pudiesen usar el proceso llegan a cumplir (sus requisitos). Por lo tanto, no existe en realidad (inmigración en cadena)”.

“Lo que el presidente ha propuesto es arreglar el sistema migratorio completamente y permitir que aquellos familiares inmediatos que ya están con su proceso sometido, puedan llegar a los beneficios. Esta es la manera más humana y rápida de ayudar a estas personas”, dijo Fuentes.

El asesor de Trump no mencionó a aquellos familiares que no han iniciado un proceso o podrían iniciarlo cuando cumplan con los requisitos para hacerlo, por ejemplo una vez se conviertan en ciudadanos estadounidenses.

“En mi opinión, Trump no quiere ninguna reforma”, dice Bárbara Hines, exprofesora de la Clínica Legal de la Escuela de Leyes de las Universidad de Texas. “Su proyecto, además del muro, es reducir la migración legal y la migración por reunificación familiar”, advierte.

Los planes de Trump están contenidos en el proyecto Goodlatte-Labrador que revisa el Freedom Caucus. Y no hay ninguna garantía que un proyecto de este tipo pase en el senado, advierte la oficina de Cortez-Masto. De hecho, en marzo, cuando el Congreso aprobó el debate sobre el presupuesto, un plan similar presentado por el senador Chuck Grassley (Iowa), solo recibió 33 de los 51 votos republicanos.

“Los planes migratorios de Trump no los aceptan ni los centristas o pragmáticos republicanos en el Congreso, porque son irresponsables, altamente costosos para el contribuyente y no resuelven la problemática migratoria, al contrario, la empeoran”, dice Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA).

“No sirven para nada”, apuntó.