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Las protestas en Teherán

Irán bloquea el acceso a Telegram e Instagram como respuesta a las protestas ciudadanas que dejan ya más de 20 muertos

Irán bloquea el acceso a Telegram e Instagram como respuesta a las protestas ciudadanas que dejan ya más de 20 muertos

El jueves comenzaron en Irán las protestas por el alza de los precios y la corrupción. Ya son las protestas más violentas desde la revolución verde de 2009, con 450 detenidos y 21 muertos. En este clima de tensión el gobierno iraní bloqueó el acceso a estas redes sociales con la excusa de mantener la paz. El gobierno de Trump ha pedido a Irán que se desbloqueen las redes sociales.

Las protestas en Teherán
Las protestas en Teherán

450 detenidos y más de 20 muertos es el conteo que dejan las protestas callejeras en Irán. Comenzaron el martes, cuando ciudadanos de Teherán se lanzaron a las calles en respuesta al alza de precios (los huevos subieron un 40%, por ejemplo), el aumento del coste de la gasolina y con especial énfasis en la corrupción que permite estas subidas de precios que abre aún más la brecha de la irregular distribución de la riqueza en Irán.

El domingo el ministro de Información y Comunicaciones, Mohammad-Javad Azari Jahromi, utilizó Twitter, una red social prohibida en Irán desde 2009 pero que sus dirigentes utilizan libremente, para pedir a Pavel Durov, CEO de Telegram, que bloqueara un canal dentro de su red social en el que, según Jahromi, se hacía apología de la violencia.

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Durov contestó al ministro iraní que las llamadas a la violencia están prohibidas en Telegram y si se confirmaba lo que Jahromi apuntaba, el grupo sería borrado. Así ocurrió. El grupo, llamado @amadnews desapareció de Telegram.

Según escribe en Politico Masha Alimardani, investigadora de la universidad de Oxford centrada en estudios sobre Internet, derechos humanos y tecnología en Irán, el cierre de dicho canal es en sí mismo un triunfo político del gobierno iraní, que lleva meses pidiendo a Telegram que bloquee el canal, utilizando para ello incluso bots específicos para bombardear las cuentas de Twitter y Telegram de Durov y otros.

Esta vez tuvo efecto, pero no fue suficiente. Al día siguiente el gobierno iraní solicitó a Telegram que bloqueara otro grupo llamado Sedaie Mardom, pero esta vez Telegram se negó. La respuesta del gobierno fue bloquear el acceso a la red social. Durov ha defendido en un comunicado su decisión de no cerrar dicha cuenta y de preservar la libertad de expresión en su red social independientemente de las demandas del gobierno iraní.

Según reportan varios medios el gobierno asegura que tanto Telegram como Instagram están siendo utilizadas para organizar las protestas. La televisión iraní dijo este lunes que las autoridades bloquearon temporalmente los servicios de Telegram e Instagram para "mantener la paz".

Es cierto que estas redes sociales las utilizan activistas contra el gobierno de Hassan Rouhani. Pero no únicamente. Telegram cuenta en Irán con 40 millones de usuarios al mes en un país con 45 millones de usuarios totales de Internet. La penetración es inmensa, pero las relaciones entre la red social y el gobierno son tensas. En 2016 Irán exigió a Telegram que trasladara sus servidores al país para así poder acceder a la información compartida en la plataforma y aplicar la censura con mayor eficacia. Durov se negó. Fue justo ese año cuando Telegram alcanzó su popularidad en Irán durante las elecciones parlamentarias.

Telegram funciona bien con baja velocidad de Internet, como suele suceder en Irán, permite compartir archivos pesados (como videos), funciona bien con la grafía persa y muchos iraníes utilizan esta red por sus grupos privados, para funciones de activismo pero también como red para compartir información personal.

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Sin embargo, Telegram tiene sus inconvenientes. Al contrario que Whatsapp no permite encriptar mensajes, lo cual deja margen de maniobra a la censura gubernamental. En 2016 Durov confirmó que habían instalado CNDs para algunos de sus canales públicos en Irán, lo que levantó sospechas sobre su colaboración con el gobierno en hacer la red más transparente a la vigilancia estatal. Telegram también es susceptible de ataques, en 2016 las cuentas de varios periodistas iraníes fueron hackeadas.

La gran penetración de Telegram en Irán, así como la cantidad de usuarios de Instagram (20 millones) se explica en parte por la prohibición de Twitter y Facebook. En 2009 los iraníes tomaron la calle protagonizando revueltas para denunciar fraude electoral en las elecciones presidenciales. Las protestas fueron fuertemente reprimidas por el gobierno de Ahmadineyad. Aquellas protestas fueron bautizadas como la "revolución verde", pues fue el color de la campaña de la oposición de Musaví y fue por tanto el color elegido por los activistas.

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La revolución de Internet

Twitter y Facebook se tiñeron entonces de verde. Los perfiles de los usuarios cambiaron a este color. El contagio fue rápido y las redes extendieron el mensaje de las protestas de la calle. Entonces se interpretó esta revolución como la primera en que las redes sociales tuvieron un papel relevante de organización y agitación. Con algo más de perspectiva se comprobó que el papel de las redes había sido magnificado y que gran parte de las personas que cambiaron su perfil a verde o que extendieron el mensaje de la revolución no estaban, de hecho, en Irán, ni siquiera era iraníes pues muy pocos de los ciudadanos del país tenían Twitter entonces. Pero la viralidad de la protesta online puso al gobierno sobre aviso y Facebook y Twitter fueron prohibidas.

El siguiente año, ya con el auge de Twitter y Facebook, sí que estas redes sociales jugaron un papel muy importante en los levantamientos de la Primavera Árabe. A partir de entonces el protagonismo de internet como sistema de organización de protestas se ha consolidado y sirve de canal de información de la oposición en régimenes autoritarios, cuando no prohiben las redes, o en otros democráticos (Occupy Wall Street, Black Lives Matters o #MeToo).

Esta vez el papel de Telegram e Instagram en Irán sí es real. 40 millones de personas en una de las redes, 20 millones en la otra y voces que claman porque no se censuren. Trump, por un lado, ha exigido que el gobierno de Irán desbloquee las redes sociales. Edward Snowden, por otro, ha pedido a Telegram que dé la pelea contra el autoritarismo y ha lanzado una velada acusación a Durov por complicidad con el regimen.

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