Trump impone aranceles a la importación de acero y aluminio pero excluye a Canadá y México, por ahora

La Casa Blanca justifica la medida que algunos temen que desate una guerra comercial con el argumento de que el comercio “desleal” con otras naciones está afectando la seguridad nacional, así como a la industria y a los trabajadores estadounidenses.

El presidente Donald Trump firmó la tarde del jueves la imposición de aranceles a la importación de acero y aluminio, una medida polémica que ha sido cuestionada tanto por aliados del presidente dentro del Partido Republicano como por naciones amigas de EEUU que se verán afectadas por las trabas al libre comercio.

Trump justificó la medida con el argumento de que el comercio “desleal” con otras naciones está afectando la seguridad nacional, así como a la industria y a los trabajadores estadounidenses.

"La acción que tomo hoy sigue a una investigación de nueve meses por el Departamento de Comercio (...) La industria de acero y aluminio ha sido destrozada por prácticas injustas", dijo Trump desde la Casa Blanca flanqueado por un grupo de trabajadores metalúrgicos a su derecha y miembros de su equipo de gobierno a su izquierda.


México y Canadá quedarán exentos de los aranceles, mientras siguen las negociaciones sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio, según informó horas antes un alto funcionario de la presidencia.

La Casa Blanca ha informado que se impondrá un arancel de 25% al acero y del 10% al aluminio, algo que ya había adelantado el presidente la semana pasada cuando sorpresivamente expresó su intención de limitar la importación de esos metales.

“Algunos de los países con los que negociamos son grande socios, grandes aliados militares. Veremos quién está siendo tratado justamente y quién no”, dijo el presidente dando a entender que en el lapso de 15 días en el que empezará a regir la medida podrían llegarse acuerdos que dejarán exentos a otros países.

Al poco de conocerse los detalles de la medida, tanto México como Canadá criticaron el paso dado por el gobierno estadounidense. Ildefonso Guajardo, ministro de Economía de México, dijo que " bajo ninguna circunstancia toleraremos ningún tipo de presión". Por su parte, Francois-Phillippe Champagne, ministro de Comercio de Canadá, sostuvo que su país no aceptará ningún tipo de obligaciones o cuotas por parte de Washington, informó Reuters.


Un potencial "riesgo"

Trump recibió un informe del Departamento de Comercio en el que se afirma que el actual nivel de importación de aluminio y acero tiene el “potencial” de poner en riesgo la seguridad nacional, sobre todo por sus aplicaciones militares.

“El aluminio se usa en varias armas terrestres y aviones, incluyendo Vehículos Armados Multipropósito, Vehículos Anfibios de Asalto, Vehículos de Combate Bradle, helicópteros Apache AH-64 y el Osprey V-22”, indica una comunicación que envió a los medios la Casa Blanca la tarde del jueves.


El presidente toma la decisión amparado en la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, una provisión que ha sido activada tres veces en el pasado, aunque fueron mucho más limitadas en su alcance.


La última vez que se aplicó fue en 1992, cuando se limitó la importación de empaques cerámicos para circuitos integrados. En 1988 se impuso límites a los sistemas de rodamiento y en 1986 a maquinaria para cortar metales.

Pese a que el argumento militar podría convencer a los tradicionalmente duros en temas de defensa que hay dentro del Partido Republicano, un centenera de congresistas advirtieron al presidente sobre las posibles consecuencias negativas de desatar una guerra comercial, sobre todo al afectar a países que son socios de Washington, como la Unión Europea o Corea del Sur.

Entre algunas de esas voces destacan Paul Ryan y Orrin Hatch, líder republicano de la Cámara de Representantes y el presidente del Comité de Finanzas del Senado, respectivamente. El primero advirtió de "consecuencias inesperadas" tras la medida, mientras que el segundo afirmó que trabajará con el gobierno para "mitigar el daño".

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