Trump declara una guerra comercial a China que golpeará a los estadounidenses que pretende proteger

Tras años de críticas al gigante asiático por sus supuestas prácticas comerciales desleales, Trump anuncia la imposición de aranceles a exportaciones chinas, algo que muchos señalan como el inicio de una guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo.

El gobierno de Donald Trump anunció este jueves la imposición de nuevos aranceles sobre las exportaciones de China por un valor cercano a los 60,000 millones de dólares, algo que es visto por muchos expertos como el inicio de una guerra comercial con el gigante asiático, la segunda mayor economía del mundo.

Al firmar la orden, el presidente advirtió que esta era "la primera de muchas acciones" por venir con respecto al comercio con el país asiático. "(Estas acciones) harán a EEUU mucho más fuerte y mucho más rico", dijo Trump.

"Durante muchísimos años vimos como muchos países han sacado ventaja de EEUU (...) La economía debe ser recíproca: ellos nos imponen aranceles, nosotros también", dijo el presidente en conferencia de prensa, minutos antes de firmar la orden ejecutiva.

Este jueves no se indicaron acciones específicas. De hecho, el presidente instruyó al representante de Comercio de EEUU, Robert Lighthizer, que investigue las operaciones comerciales con China y le da un plazo de 15 días para "publicar una lista propuesta de productos y cualquier aumento de tarifas previsto".

Con esa lista, el gobierno decdirá cuáles serán las importaciones de China afectadas tras un período de consulta, lo que podría ser una ventana de tiempo para discutir y moderar los aranceles que se podrían imponer a más de 1,300 productos, algo que podría afectar poco más del 10% del intercambio comercial bilateral de 2017, de acuerdo con los datos de la oficina del representante comercial.

Los aranceles son los primeros del gobierno de Trump directamente dirigidos a China, aunque se suma a un paquete de políticas proteccionistas que comenzó a delinearse fuertemente semanas atrás cuando Trump sacudió el mercado internacional con el anuncio de imposiciones al acero y el aluminio.

Desde hace años que Trump acusa a China de prácticas comerciales desleales que afectan la economía de EEUU como la manipulación de la apreciación de la moneda, que hace que el gigante asiático tenga exportaciones más accesibles.

Las acciones contra China surgen de la investigación lanzada el año pasado por la oficina de Lighthizer, quien a pedido de la Casa Blanca, buscaba determinar si “acciones, políticas y prácticas del gobierno de China relacionadas con la transferencia de tecnología, propiedad intelectual e innovación son irrazonables o discriminatorias y restringen o pesan sobre el comercio de EEUU”.

"Tenemos un tremendo problema de robos de propiedad intelectual (...) eso nos cuesta millones y millones de dólares", dijo el presidente.


Trump también ha señalado frecuentemente el superávit que China tiene con Estados Unidos en la balanza comercial, que alcanzó los 375 mil millones de dólares el año pasado, algo que él pretende corregir con estas sanciones.

El mandatario señaló que el déficit comercial de EEUU con Beijing "estaba fuera de control" y que se trata del "mayor que cualquier país haya tenido en la historia del mundo".

Represalias de China

Ante estas imposiciones arancelarias, Pekín ha renovado sus advertencia en los últimos días de que tomará represalias económicas. Muchos señalan que esas represalias chinas terminarían afectando mayormente sectores como el agrícola en EEUU, que precisamente Trump ha prometido proteger desde sus épocas de campaña.

La respuesta de China podría afectar productos como la soja y el sorgo estadounidense, de los que el país asiático es de los mayores compradores. Por ejemplo, China podría imponer aranceles u optar por comprar soja a países latinoamericanos como Brasil y Argentina, ambos grandes productores sojeros.

El embajador chino en Washington, Cui Tiankai aseguró este jueves que su país está dispuesto a tomar acciones en respuesta y hacer lo que sea necesario para salvaguardar el sistema comercial mundial.

“Déjenme asegurarle a esa gente que tiene intenciones de luchar una guerra comercial. Ciertamente que nosotros pelearemos. Tomaremos represalias. Si la gente quiere jugar rudo, nosotros jugaremos rudo con ellos y veremos quien resiste más”, dijo Cui en declaraciones que recoge el diario China Daily.

China también es el mayor acreedor de deuda de EEUU ya que posee más bonos del gobierno estadounidense que cualquier otro país, algo que podría significar un elemento de presión por parte de Pekín, aunque en los últimos años los chinos han reducido sus posiciones en dichos bonos.

En la orden ejecutiva, se detalla que China usa restricciones de propiedad extranjera para exigir o presionar a empresas para que le transfieran las patentes de tecnología de empresas estadounidenses a entidades chinas. La orden explica que esto hace que, entre otras cosas, se "socave el valor de las inversiones y la tecnología de EEUU y debilita la competitividad global de las empresas de EEUU".

Más allá de las consecuencias que tendrá para el comercio bilateral o para el sistema internacional regido por la Organización Mundial del Comercio, la medida de la Casa Blanca afectará importantes sectores de la economía estadounidense.

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