"Racistas" y "xenófobos", dos medallas que Steve Bannon aconseja llevar con orgullo a los nacionalistas de Francia

El exconsejero del presidente Donald Trump dio una charla este sábado a representantes del partido francés de extrema derecha Frente Nacional (FN) reunidos en Lille, en el norte de Francia. Ocurre en el marco de una transformación de esta organización política que promueve su líder Marine Le Pen.
12 Mar 2018 – 6:35 PM EDT

Steve Bannon ya no es consejero ni estratega de la Casa Blanca, pero busca serlo en otros espacios. Este fin de semana llegó como invitado de último minuto a un encuentro del partido francés de ultraderecha Frente Nacional (FN) para inyectar en sus miembros algunas de sus más radicales ideas en momentos en que su líder, Marine Le Pen, busca renombrar a la organización política para reconquistar votantes que dice haber perdido por los radicalismos.

"Dejen que los llamen racistas. Dejen que los llamen xenófobos. Dejen que los llamen nativistas (...) Llévenlo como una cuestión de honor", les recomendó Bannon, exconsejero del presidente Donald Trump y quien es una de las caras más visibles de la llamada Alt-Right, o derecha alternativa, un movimiento con el que se identifican algunos grupos de la ultraderecha estadounidense.

"El gobierno central está degradando su ciudadanía y los grandes capitalistas están degradando su personalidad", agregó haciendo un paralelismo entre las burocracias de Washington DC y Bruselas, donde está la sede de la Unión Europea. Ademas, les aupó además a que den la bienvenida y se enorgullezcan de los ataques de sus oponentes "La marea de la historia está de nuestro lado, y nos llevará de una victoria a la otra", insistió.


Según el diario The New York Times, los presentes en la sala recibieron con aplausos las recomendaciones. Y cuando Bannon llamó a los representantes de los medios de comunicación opositores "perros de la élite global", los partidarios del FN entonces abuchearon a los periodistas presentes.

Pese a que fue profuso en polémicos consejos, el ex estratega jefe de la Casa Blanca aseguró que con su visita en Francia busca aprender del Frente, un partido que se ha venido a menos tras cerca de 50 años de historia.

Steve Bannon fue uno de los miembros más radicales del equipo de Trump desde la campaña. Es un enemigo confeso de la inmigración indocumentada, de los medios liberales –con quienes se enfrenta con frecuencia–, las élites y de las burocracias en Washington, a las que bautizó como "un pantano". Fueron esas ideas las que reforzó en la sala en el arranque del congreso de un partido mermado por el hartazgo de los votantes frente a estas posturas radicales.

Según encuestas citadas por el diario parisino Le Monde, el resultado desfavorable a Le Pen en las presidenciales del año pasado –en las que resultó ganador Emmanuel Macron, del centro-liberal partido La République En Marche!– afectaron seriamente la percepción sobre el partido de derecha. Una mayoría de los franceses lo consideran una amenaza para la democracia, a pesar de los intentos de la excandidata para "acabar con la demonización" de la organización política.

El congreso del FN al que asistió Bannon busca dar un nuevo impulso al partido tras la derrota de 2017 y de cara a las elecciones europeas del año que viene, en la que pretenden presentar una lista "de unión" de "nacionalistas" para enfrentarse a los llamados "mundialistas". Entre los planes de Le Pen para recobrar el apoyo de sus votantes, está cambiar el nombre del partido cofundado en 1972 por su padre. Con eso pretende romper la imagen racista y antisemita con la que se relaciona a la organización, que espanta a muchos franceses y que parte de las relaciones de sus fundadores con colaboradores del nacismo.

Con su discurso, Bannon pareció aislado de toda la realidad y los demonios con los que batalla el Frente Nacional para recuperar votos y se mantuvo en la idea de que quienes estaban el sábado en esa sala en Francia son "parte de un movimiento mundial".

Bannon fue despedido por Trump de la Casa Blanca en agosto de 2017 en medio de las presiones ejercidas sobre el presidente para que lo sacara por su cercanía con las ideas racistas. Su salida se produjo días después de que ofreciera unas declaraciones que, según dijo, creía que eran off the record, en las que criticaba a colegas de la Casa Blanca y mostraba diferencias con Trump, sobre todo en su retórica belicista respecto a Corea del Norte.


Las renuncias y despidos más sonados del gobierno de Donald Trump (fotos)

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