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Donald Trump

"Las palabras de Trump son peligrosas": la Catedral Nacional dirige una tajante crítica al presidente por sus ataques racistas

El presidente calificó la semana pasada a la ciudad de Baltimore, de mayoría negra, como una "ruina repugnante infestada de ratas" en su ataque contra el representante demócrata afroestadounidense Elijah Cummings. Ahora, líderes religiosos critican a "aquellos alineados con el presidente" que "buscan minimizar los matices racistas de sus ataques, o permanecen en silencio".
1 Ago 2019 – 4:48 PM EDT

Los más recientes comentarios con carga racista del presidente Donald Trump, en este caso contra la ciudad de Baltimore, siguen generando repercusiones negativas en casi todos los espectros.

Los ecos de los ofensivos comentarios de Trump llegaron hasta la Catedral Nacional. Trump calificó la semana pasada a ese distrito de mayoría negra como una “ruina repugnante infestada de ratas y roedores” en su ataque contra el congresista Elijah Cummings, quien representa al distrito de Baltimore y además es un reconocido activista por los derechos civiles.

Los reverendos Mariann Edgar Budde, Randolph Marshall Hollerith y Canon Kelly Brown Douglas emitieron un duro comunicado con fecha el 30 de julio que se titula: "¿No tenemos decencia? Una respuesta al presidente Trump".


Y continúan:


La carta sigue con una cita célebre de la historia política estadounidense dicha por Joseph Welch, el 9 de junio de 1954, consejero legal del ejército estadounidense al senador Joseph McCarthy en una audiencia televisiva en vivo.

"Hasta este momento, senador, creo que nunca calculé su crueldad o su imprudencia... Ha hecho usted lo suficiente. ¿No tiene sentido de la decencia?", dijo Welch a McCarthy, quien impulsó una 'caza de brujas' contra supustos espías comunistas en el gobierno estadounidense.

La misiva de los líderes religiosos explica: "Hasta entonces, con el pretexto de librar al país de la infiltración comunista, McCarthy tenía rienda suelta para decir y hacer lo que quisiera. Con un discurso desenfrenado, avivó con mentiras los miedos de una nación ansiosa; destruyó las carreras de innumerables estadounidenses; e intimidado en silencio sumiso a cualquiera que se atreviera a criticarlo".


"Hemos llegado a aceptar un nivel de insulto y abuso en el discurso político que viola la identidad sagrada de cada persona como hijo de Dios. Hemos llegado a aceptar como normal un flujo constante de lenguaje y acusaciones provenientes del cargo más alto en la Tierra que juega con elementos racistas en la sociedad.

Esta semana, el presidente Trump cruzó otro umbral. No solo insultó a un líder en la lucha por la justicia racial y la igualdad para todas las personas; no solo liberó a las naciones de las que han venido inmigrantes a este país sino que ahora ha condenado a los residentes de toda una ciudad estadounidense. ¿A dónde irá él desde aquí?

No se equivoquen al respecto, las palabras importan. Y, las palabras de Trump son peligrosas.

Cuando tales palabras violentas y deshumanizadoras provienen del presidente de EEUU, son un llamado de atención y dan cobertura a los supremacistas blancos que consideran a las personas de color una 'infestación subhumana'. Las palabras violentas conducen a acciones violentas".


¿Cuándo se convierte el silencio en complicidad? ¿Qué nos tomará a todos decir, con una sola voz, que ya hemos tenido suficiente?

Como líderes de fe que creen en lo sagrado de cada ser humano, se acabó el tiempo de silencio. Debemos ser valientemente testigos contra la intolerancia, el odio, la intolerancia y la xenofobia que se nos arrojan, especialmente cuando se trata de los más altos cargos de esta nación. (...) Guardar silencio ante semejante retórica es para nosotros tolerar tácitamente la violencia de estas palabras".

La carta finaliza diciendo que siguen "orando" para que "el presidente tenga sabiduría y gracia en el ejercicio de sus deberes para que puedan servir a todas las personas de esta nación y promover la dignidad y la libertad de todas las personas".

Los religiosos critican a Trump

Esta crítica desde el liderazgo religioso a Trump es la segunda luego de que Trump. En una carta conjunta, el liderazgo religioso del estado de Maryland también publicó una carta pública para Trump.

"Como líderes religiosos de varias denominaciones cristianas en Maryland, queremos que sepa que muchas de nuestras iglesias rezan por usted todos los domingos... Recientemente, para nuestra consternación y profunda tristeza, públicamente usted denostó nuestra querida ciudad de Baltimore en un tuit... Fue horrible, degradante y por debajo de la dignidad de un líder político que debería alentarnos a todos a luchar y trabajar por una sociedad más civil, justa y compasiva".

"En una sociedad abierta de desacuerdos honestos y diferencias políticas, es especialmente imperativo que los líderes no insulten, denigren, deshumanicen y dividan a las personas y las comunidades. Los buenos líderes se alzan, convocan a las personas y sacan lo mejor de ellas... Los líderes lideran. Señor Presidente, como líderes religiosos le imploramos: en nombre de todo lo que es bueno, saludable y decente, deje de despreciar a las personas. Basta de la retórica dañina que enoja y desalienta a las personas y comunidades a las que está llamado a servir".

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