null: nullpx

Las mujeres que desvían la atención del 'impeachment' en Brasil

Brasil vive días de alta tensión política por el proceso de destitución de Dilma Rousseff. Y sin embargo, en el mundo paralelo de las redes sociales, otras dos mujeres menos conocidas amenazan con robarle el protagonismo a la presidenta de la República.
26 Abr 2016 – 1:01 PM EDT

Río de Janeiro (BRASIL). - Brasil vive días de alta tensión política por el proceso de destitución de Dilma Rousseff. Y sin embargo, en el mundo paralelo de las redes sociales, otras dos mujeres menos conocidas amenazan con robarle el protagonismo a la presidenta de la República.

Sus nombres son Marcela Temer (32 años), aspirante a primera dama por estar casada con el vicepresidente, y Milena Santos (31), esposa del nuevo ministro de Turismo. Ambas convertidas en noticia a raíz del juicio político contra la presidenta, aunque por motivos diferentes.

De la primera puede decirse que ha caído en las redes de forma involuntaria. Desde que su marido, Michel Temer, se alió con Dilma Rousseff en la campaña electoral de 2010, ella se mantuvo en un segundo plano hasta que la semana pasada un polémico artículo en la prensa local provocó una oleada de críticas y la catapultó en el ranking de búsquedas de Google Brasil.

“Bella, recatada y del hogar”. Así se presentaba el reportaje en el que la revista Veja describía a Marcela, “casi primera dama” y “43 años más joven que su marido”, como una mujer que “aparece poco, le gustan los vestidos a la altura de las rodillas y sueña con tener otro hijo con el vice”.



El tono del texto despertó una reacción espontánea. Casi al minuto siguiente de su publicación, miles de brasileñas empezaron a colgar fotos provocadoras para responder con ironía a la revista y mostrarse como mujeres alejadas de los estereotipos anticuados. El portal de humor Sensacionalista también se sumó al debate con una versión satírica del artículo. Lo tituló “Bella, recatada e hinchable: el perfil de mujer perfecta para un político”.

Pero también hubo mensajes reivindicativos como el de Paty da Matta, una psicóloga del estado de Sao Paulo, que publicó en la red social Facebook una foto junto a su hija con un mensaje crítico al artículo de la revista.

"A mi hija le gusta jugar a las muñecas, le gusta ponerse esmalte de uñas y admirar la naturaleza. Hoy se fijó en la luna llena y en los colores de la puesta de sol. Quiere ser paleontóloga en este momento y ¡puede ser lo que quiera y cuando quiera! Porque tanto los hombres como las mujeres pueden ser lo que quieran. Qué bueno que ella es de una próxima generación que no necesita ser bella, recatada y del hogar. Qué bien que una revista Veja no la vaya a convencer de confiar en un presidente por presentar a su mujer pasteurizada y lista para el consumo", escribió Da Matta.



El segundo caso es bien distinto. A diferencia de la “recatada” Marcela Temer, Milena Santos sí tiene actividad pública en las redes sociales y se ha buscado el protagonismo por iniciativa propia. Hasta el punto de convertir un acto de escasa relevancia informativa, el nombramiento de su marido como ministro, en todo un acontecimiento desde el punto de vista de la imagen.

O de las imágenes. Porque a Santos no se le ocurrió mejor idea que subir un álbum de varias fotos en las que posaba sonriente y cariñosa junto a él, Alessandro Teixeira, en su nuevo despacho de Brasilia. Todo ello, en plena crisis política y apenas una semana después de que la presidenta sufriera una dolorosa derrota en la votación del impeachment en la Cámara de los Diputados.

“Compartiendo con mis amigos mi primer día como primera dama del Ministerio de Turismo de Brasil”, escribió este lunes Santos en su cuenta de Facebook. “¡Te amo, mi amor, juntos somos más fuertes! No es por nada que al lado de un gran hombre existe siempre una linda y poderosa mujer”, completó la joven, que en 2013 fue elegida Miss Bumbum –un premio al mejor trasero– en Estados Unidos y se declaró fan de las Kardashian.

Como ocurrió unos días antes con el artículo sobre la esposa del vicepresidente, esta vez los comentarios tampoco se hicieron esperar. “Una verdadera atracción turística”, bromeó Paulo, de Salvador. “Ahora sí que va a mejorar el turismo”, coincidió Anderson, también del estado de Bahía.



En vista de la repercusión generada en las redes y en los medios de comunicación, Santos decidió retirar las fotos del “ensayo romántico” y añadió un nuevo mensaje, esta vez sin imágenes tomadas en el edificio del Gobierno. “Estoy indignada con la falta de ética y de respeto de las personas”, se quejó. “Agarran un momento de felicidad de la vida de una pareja que se ama y está feliz y lo transforman en una cosa negativa, como si estuviéramos cometiendo alguna ilegalidad”, dijo.

La polémica sirvió para que la prensa repasara la trayectoria de Santos, que en Facebook se define como una licenciada en Relaciones Internacionales que “llegó a estudiar en la escuela superior de guerra estratégica y política, desde muy joven desarrolla trabajos sociales [...] y cree que el deporte transforma la vida de las personas”.

Antes de ganar el concurso Miss Bumbum, se presentó a las elecciones municipales de Salvador en tres ocasiones (2004, 2008 y 2012), aunque sin demasiado éxito. En la más reciente de esas campañas, como candidata del minoritario Partido Social Liberal (PSL), cosechó apenas 323 votos en las urnas. Nada comparado con las más de 14,000 personas que ya la siguen en Facebook.

Rousseff, mientras tanto, sigue con su complicada batalla para mantener su sillón en el Palacio de Planalto. Y aunque las discusiones sobre Marcela y Milena pueden quedarle pequeñas ante el riesgo inminente de perder el poder en las próximas semanas, la presidenta tampoco rehúye el debate sobre el machismo que aún impera en una parte de la sociedad brasileña. Preguntada hace unos días por una corresponsal extranjera, la mandataria protestó abiertamente: “Hay un gran prejuicio contra la mujer. Tienen actitudes conmigo que no tendrían contra un presidente hombre”.


RELACIONADOS:PolíticaTrendingBrasilDilma Rousseff

Más contenido de tu interés