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Por la mañana el desfile del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución con las viejas consignas...

La revolución cubana desfila con Chanel

La revolución cubana desfila con Chanel

En un mismo día en La Habana se puede ver un desfile con las viejas consignas socialistas de la revolución y compartir un evento con estrellas de Hollywood y Karl Lagerfeld.

Por la mañana el desfile del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolució...
Por la mañana el desfile del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución con las viejas consignas...

Como cada primero de mayo, en Cuba la gente durmió poco. La noche anterior el transporte público dejó de funcionar, los ómnibus pasaron a disposición de las instituciones estatales y los trabajadores se reunieron en puntos céntricos de la ciudad en las primeras horas de la madrugada para partir al desfile multitudinario de cada año. Cuando el sol salió, ya la avenida Paseo era un mar de pueblo.

A las siete y media de la mañana con las palabras de Ulises Guilarte, presidente de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), comenzó la celebración por el día internacional de los trabajadores. Desde una tribuna improvisada en la Plaza de La Revolución, la cúpula directiva del país saludó a sus obreros. El presidente Raúl Castro, con guayabera y sombrero campesino, el segundo secretario del Partido Comunista, Machado Ventura con un panamá, vicepresidente del Consejo de Estado, Ramiro Valdés, con prismáticos, sudaron bajo el imponente sol mientras reverenciaron con su manos el paso compacto de los bloques de personas que gritaban consignas revolucionarias, sujetando carteles alegóricos a la soberanía e independencia de la isla, al líder de la revolución Fidel Castro y a su hermano Raúl.

.... Por la noche la ciudad se entrega al glamour con el director creati...
.... Por la noche la ciudad se entrega al glamour con el director creativo de Chanel, Karl Lagerfeld.


Un par de horas después, se escuchó el himno de la Internacional Socialista y con él cerró el desfile. Las calles se vaciaron. La avenida Paseo quedó llena de papeles, de pedazos de banderas de papel, de los palitos de madera que sujetan esas pequeñas banderitas, de carteles hechos a puño y letra con plumón o pintura, de bolsas de agua. Rápidamente, las brigadas de servicios comunales dejaron limpia la escena.

Al mediodía, La Habana era un domingo común y corriente, y en la tarde, La Habana Vieja, un volcán en ebullición. Había policías por doquier en cada esquina custodiando la zona a la espera del arribo del buque Adonia de la compañía de cruceros Carnival. Turistas haciendo fotos a los juglares, a los mimos y a las negras pintorescas que fuman tabaco en el casco histórico de la ciudad. Cada mesa de cada bar lucía repleta de copas con mojitos y vasos espumosos de cerveza con su respectiva música cubana de fondo. El boulevard de la calle Obispo parecía otro desfile por el primero de mayo pero sin consignas ni banderas, una apología a las bondades de esta isla.

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Paralelo a Obispo, la Galería Factoría Habana era otra cosa, otro mundo. Karl Lagerfeld, estandarte de Chanel, monstruo del diseño y un absoluto desconocido para los cubanos, aterrizó en una caravana de cuatro automóviles lujosos que atravesaron las empedradas y estrechas calles de La Habana Vieja para presenciar su exposición fotográfica “Work in progress”.

Chanel en La Habana. Se desató el tumultuoso furor que provocan las celebridades cuando nadie las espera. Flashes por todos lados, algarabía. Pero los pocos cubanos que estaban allí quedaron absortos. Nadie conocía al señor al que todos le iban encima, al señor de pelo blanquísimo, largo, que sin sol en las nubes llevaba gafas oscuras en su rostro.

La Galería Factoría Habana estaba repleta de prensa extranjera y no había ni siquiera un periodista de la prensa oficial. Modelos europeas, bien flacas y estiradas, que lucían calzado deportivo con vestidos elegantes o extremadamente cortos o extremadamente anchos, de colores sugestivos. Los hombres con sus pelos aplastados llevaban sacos encima de sus pulóvers y los pantalones eran cortos y de tela, supongo que para exhibir las medias de bolas o a cuadros.

La entrada era por invitación. Si no estabas en la enorme lista que llevaba una de las hermosas azafatas de la puerta no podías entrar. Pero el insoportable calor de estos días sacaba, poco a poco, a cada una de las celebreties a la calle, a los balcones de las tres plantas de la Galería. Así salieron a tomar aire, los cubanos Jorge Perrugorría, Ana de Armas, las chicas de Ibeyi, la actriz Eslinda Nuñez y los europeos que conozco.

La Habana ha sido escenario en los últimos días de la producción de Holl...
La Habana ha sido escenario en los últimos días de la producción de Hollywood Fast and Furious.


Así pude reconocer a Miguel Leyva, joven modelo cubano que ha posado junto con Tony Castro, nieto de Fidel Castro, para el fotógrafo Brian Canelles, quienes por estos días son el centro de atención del desfile de Chanel. Karl Lagerfeld no duró mucho en la galería. Entró, saludó y se marchó en su caravana de autos lujosos. Marchándose él, no tardó en vaciarse la instalación. Afuera, otra caravana, pero de bicitaxis, transportó a muchos de los presentes.

Después leí que dentro estaban los conocidos modelos de Channel Jon Kortajarena, Jake Davies, Baptiste Giabiconi, Sebastien Jondeau, Brad Koening y Gabriel Kane. Los cubanos no conocen a ninguno.

Ya de noche, caminando por la avenida Prado, lugar donde se montará el escenario del desfile de Channel, me crucé con la actriz de Hollywood Tilda Swinton que caminaba despacio en compañía de un hombre. Eso es Cuba hoy, una isla que por la mañana puede gritar al viento las viejas y ancestrales consignas socialistas de su revolución y que más tarde, entrada la noche, se deja seducir por lo que un día condenó.


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