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Kim Jong Un y Donald Trump llegaron a Singapur para su accidentada cumbre

Ambos mandatarios llegaron este domingo a la isla-estado asiática, dos días antes de la reunión en la que discutirán sobre el desmantelamiento del programa nuclear norcoreano.
10 Jun 2018 – 7:50 AM EDT

Primero lo hizo el líder de Corea del Norte Kim Jong Un y horas despúes, el presidente de EEUU Donald Trump. Ambos líderes llegaron a Singapur este domingo para la histórica reunión cumbre con la que aspiran debatir el futuro del programa nuclear norcoreano.

El canciller de Singapur, Vivian Balakrishnan, recibió a Kim al pie de la escalerilla del avión de Air China que lo trajo desde Pyongyang, como confirmó el propio canciller en una foto publicada en su cuenta de Twitter.

La caravana de Kim se desplazó por las calles de uno de los distritos más prestigiosos de Sinpapur hasta el Hotel St Regis, donde estará alojado hasta el martes. A lo largo de la vía, centenares de personas se alineaban con la esperanza de ver al enigmático líder comunista, quien este año ha empezado una inusual diplomacia con la que parece estar abriéndo el país al resto del mundo.

Luego, el turno fue para Donald Trump, quien, por su parte, arribó a Singapur 36 horas antes del encuentro, a la base aérea de Paya Lebar a las 8:21 de la noche hora local, después de su polémico paso por la cumbre del G7 celebrada en Quebec, Canadá y de la que se fue sin firmar la declaración oficial. Su recepción también estuvo a cargo de Balakrishnan. Al descender del avión Trump fue increpado sobre cómo se sentía en torno a la reunión con Kim Jong Un a lo que contestó con un simple “muy bien” antes de subir a la limosina que lo llevaría a su hotel.

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Poco después de su llegada, Kim se reunió en la sede del gobierno con el primer ministroLee Hsien Loong, con quien discutió algunos pormenores del encuentro con Trump, que se realizará en el Capella Resort, un lujoso balneario en la isla de Sentosa, en el extremo sur de Singapur.

“Desde nuestro punto de vista, es importante que el encuentro tenga lugar y que deje desarrollos para una nueva trayectoria, una que conducirá a la seguridad y la estabilidad de la región”, dijo a los medios el primer ministro Lee poco antes de recibir a Kim en el palacio de gobierno.

La cumbre con Trump está programada para la mañana del martes (noche del lunes en EEUU) y se produce luego de dos semanas de tensiones y declaraciones contradictorias durante las cuales el presidente estadounidense llegó a cancelarla argumentando la “agresividad declarativa” del gobierno norcoreano.

El Air Force One de Trump llegará a la ciudad-estado a principios de la noche (hora local).


Se espera que de la entrevista entre ambos salga algún tipo de compromiso o plan a futuro sobre cómo manejar el desmantelamiento del programa nuclear norcoeano.

Muchos han criticado que la Ccasa Blanca haya accedido a una cumbre, que otorga un nivel reconocimiento internacional a Kim del que nunca había gozado, sin haber definido antes pormenores de la desnuclearización norcoreana, ni siquiera puntos mínimos de agenda para la cumbre. Los críticos recuerdan que este tipo de encuentros entre líderes se produce solo después de que se ha llegado a acuerdos mediantes la negociación entre delegaciones.

Antes de partir a Singapur, en una rueda de prensa al final de su participación en la accidentada cumbre del G-7 en Canadá, Trump aseguró que estaba dispuesto a "pararse de la reunión" en el momento que sienta que Kim no quiere comprometerse con la desnuclearización. También aseguró que, a los minutos de conocerlo, podrá saber qué tan sincero es el líder norcoreano.

Trump dijo la semana pasada que no era necesaria demasiada preparación para el encuentro y, pese que lo calificado de "histórico", advirtió que por sí solo no resolvera el contencioso entre Pyongyang y buena parte de la comunidad internacional, por lo que podría hacer falta nuevas cumbres en el futuro.

Como todo lo relacionado con Kim, el viaje fue un desafió para los medios que tuvieron que hacerle seguimiento a tres aviones chinos que partieron de Pyongyang rumbo a Singapur.

Una de las dudas radicaba en qué tipo de avión usaría, considerando que la flota norcoreana está integrada por viejos aparatos de fabricación soviética y cuya autonomía de vuelo y seguridad no los hace confiables para ser usados por el jefe máximo del país.

De acuerdo con datos suministrados por los anfitriones, unos 2500 periodistas del mundo entero están en la ciudad para la cobertura del evento.


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