James Comey, el despedido jefe del FBI, asegura que Trump exige lealtad "como un jefe de la mafia"

James Comey asegura que el presidente gobierna el país movido por su "ego y las lealtades personales", asegura en la primera entrevista tras haber sido intempestivamente despedido de la jefatura del buró.
12 Abr 2018 – 5:55 PM EDT

El exdirector del Buró Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, publicará la semana que viene su libro 'A higher loyalty' (Una mayor lealtad) y ofreció una entrevista al canal ABC que será presentada este domingo, con la que arranca el trabajo promocional de un texto que genera gran expectativa en Washingon.

En los extractos que han sido presentados de la entrevista, Comey cuenta al periodista George Stephanopoulos que el mandatario estaba "obsesionado" con que el FBI refutara el famoso y no comprobado 'dossier' en el que se hablaba de la interacción de Trump con prostitutas durante una visita a Rusia.

Comey asegura que durante una cena privada en la Casa Blanca el 27 de enero de 2017 Trump trajo a colación el documento diciéndole: “Si hubiera tan solo un 1% de posibilidades de que mi esposa piense que eso es cierto, es terrible”, parafrasea el exdirector del FBI al presidente.

“Recuerdo que pensé: ‘¿Cómo puede tu esposa pensar que hay un 1% de posibilidades de que estabas con prostitutas en Moscú orinándose uno al otro (como describe un trozo del dossier) Yo soy un ser humano imperfecto, pero hay literalmente cero posibilidades de que mi esposa piense que algo así sea cierto’. Así que, ¿qué tipo de matrimonio tiene este hombre que su esposa puede pensar que solo hay un 99% de posibilidades de que no hiciera eso?”.

En esa ocasión, asegura Comey, le aconsejó prudencia al presidente porque daría la impresión de que el FBI estaba investigándolo a él personalmente, además de que es “muy difícil probar que algo no sucedió”.

Libro secreto

Hasta ahora el contenido del ibro se ha mantenido bajo , se conoció que Comey asegura que el presidente Donald Trump gobierna sin ética, "desconectado de la realidad" y bajo un liderazgo "guiado por su ego y las lealtades personales".

En las páginas describe a Trump como "un jefe de la mafia" que busca borrar con frecuencia la delgada línea que debe existir entre la aplicación de la justicia y la política. Habla de la forma como el presidente lo presionó cuando estuvo a cargo de la investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, algo que ya se escuchó en su comparecencia de junio pasado ante el Congreso.

Comey ratifica, como dijo en su comparecencia en el Senado, las razones de su despido: asegura que, por un lado, se explican en la manera como condujo la investigación del 'Rusiagate' y por otro lado, en cómo llevó las indagaciones contra Hillary Clinton sobre el uso de un servidor privado para archivar sus correos mientras fue secretaria de Estado.

En el libro, Comey escribe que se lamenta del enfoque y la redacción de su discurso en la rueda de prensa en la que anunció su decisión de no enjuiciar a Clinton. Sin embargo, dice que cree haber hecho lo correcto al hacer la declaración pública.

El exjefe del FBI ofrece nuevos detalles sobre su despido. Cuenta que el entonces secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, ahora jefe de gabinete, ofreció su renuncia molesto por la forma en la que Comey había sido sacado de su cargo.

También narra extensamente su primera reunión con Trump tras la elección, en la que también estuvieron el vicepresidente Mike Pence; el entonces jefe de gabinete, Reince Priebus; el exasesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn; y el secretario de prensa de la Casa Blanca en ese momento, Sean Spicer.

Recuerda en ese capítulo que cuando el jefe de la Comunidad de Inteligencia (DNI, por su sigla en inglés), James Clapper, hizo un resumen al equipo de los hallazgos de la interferencia rusa en las elecciones, Comey quedó impresionado porque ninguno hizo preguntas.

"Estaban a punto de dirigir un país que había sido atacado por un adversario extranjero y aún así no tenían preguntas sobre cuáles podrían ser las futuras amenazas de Rusia", escribió Comey.


El presidente decidió en mayo despedir a James Comey, quien tenía a su cargo la investigación sobre los lazos entre Rusia y el entorno de Trump durante la campaña electoral. La decisión se produjo entonces después de la polémica declaración de Comey en el Congreso. Trump removió a Comey por recomendación del fiscal general Jeff Sessions, quien en un documento explicó que seguía el consejo del vicefiscal Rod Rosenstein, que acusó al ya exdirector de haber deteriorado "la credibilidad y el prestigio" del FBI.

Pero Comey planteó su versión ante el Senado. Acusó entonces a la Casa Blanca de haber mentido sobre su despido, por usar como argumento el supuesto rechazo de sus subordinados en el FBI y que había actuado mal al presentar públicamente las conclusiones de su investigación sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado.

"La Casa Blanca optó por difamarme y, más importante, diciendo sobre el FBI que la organización estaba en el caos. Fueron mentiras, simple y llanamente ", dijo Comey entonces, quien detalló que quedó “confundido” por las diferentes versiones sobre la razón de su abrupta salida del cargo.

Ya entonces aseguraba que no tenía dudas de que el ‘Rusiagate’ era el único motivo por el que fue sacado de su puesto siete años antes de cumplir su mandato.

En fotos: Así fue la comparecencia del exdirector del FBI en el Senado en el que ha acusado a la Casa Blanca de mentir

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