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El lado oscuro de Trump: lo que dice el despedido jefe del FBI James Comey sobre el presidente en su nuevo libro

Comey empieza una ofensiva para mercadear un libro que muchos esperan que aporte más información sobre la mala relación que estableció con el presidente que lo llevó a ser despedido prematuramente de su cargo.
15 Abr 2018 – 10:20 AM EDT
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James Comey está de vuelta. Después de casi un año fuera del ojo público, luego de que Donald Trump lo despidiera intempestivamente, el exjefe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) regresa para promover un libro de memorias cuyos primeros extractos están creando revuelo en Washington.

El presidente arremetió duramente el viernes contra Comey calificándolo de “baboso”, “mentiroso” y sugiriendo que debería ser procesado por supuestamente filtrar información clasificada. Volvió a hacerlo este domingo por la mañana en su cuenta de Twitter diciendo que "no es inteligente" y que "pasará a la historia como el peor director de la FBI".


Esta noche la cadena ABC presentará su primera entrevista, parte de la ofensiva de mercadeo de libro titulado “Una fidelidad mayor: verdad, mentiras y liderazgo”.

Aquí algunos aspectos que destacan del libro de Comey en el que habla de su carrera y de las circunstancias que llevaron a que el presidente lo sacara de un cargo en el que por ley debía haber estado hasta 2023.

  • Cena de la lealtad al estilo mafioso

Comey describe la famosa cena en la Casa Blanca a la que fue invitado sorpresivamente por el presidente el 27 de enero de 2017, a días de haber asumido el poder y de la que parece haberse desencadenado la marcha del mecanismo que terminó con su intempestivo despido del cargo en el que aún le quedaban, por ley, seis años.
“El presidente de Estados Unidos me había invitado a cenar y decidió que la seguridad de mi trabajo estaba en el menú”.

“El silencioso círculo de asentimiento. El jefe en completo control. Los juramentos de lealtad. La visión del nosotros-vs-ellos. El mentir por todo, pequeño o grande, al servicio de un código de lealtad que coloca a la organización por encima de la moralidad y encima de la verdad”.


En esa cita, el exdirector del FBI afirma que el mandatario le habría exigido lealtad, a lo que Comey replicó ofreciendo primero “honestidad” y, luego, ante la insistencia de Trump, “lealtad honesta”.

“La demanda era como la ceremonia de inducción de Sammy el Toro de la Cossa Nostra”, escribe Comey en referencia a Sammy Gravano un miembro de la familia Gambino, la organización criminal que encabezaba el famoso capo John Gotty y cuyo desmantelamiento se logró en parte al testimonio de Gravano.

  • La obsesión con el dossier lascivo

De acuerdo con el relato del libro del exdirector del FBI, el presidente Trump mostró una gran preocupación porque el buró refutara el llamado ‘Steeele Dossier’ en el que se hacen señalamientos no verificados sobre conductas comprometedoras suyas con prostitutas durante un viaje a Moscú en 2013

“(Trump) fuertemente negó las acusaciones, preguntando, asumo que retóricamente, si él parecía un tipo que necesitaba los servicios de prostitutas”, afirma Comey, explicando además que el mandatario sentía que había un mínimo chance de que su esposa Melania pensara que la historia era cierta.

En los extractos que han sido presentados de una entrevista para promocionar el libro que Comey ofreció a ABC y que saldrá este domingo, el exdirector cuenta al periodista George Stephanopoulos que el mandatario estaba "obsesionado" con el famoso dossier sobre cuya existencia le informó cuando ya era presidente electo.

“Recuerdo que pensé: ‘¿Cómo puede tu esposa pensar que hay un 1% de posibilidades de que estabas con prostitutas en Moscú orinándose uno al otro (como describe un trozo del dossier)”, dijo a Stephanopoulos. “Yo soy un ser humano imperfecto, pero hay literalmente cero posibilidades de que mi esposa piense que algo así sea cierto’. Así que, ¿qué tipo de matrimonio tiene este hombre que su esposa puede pensar que solo hay un 99% de posibilidades de que no hiciera eso?”, agregó.

En esa ocasión, asegura Comey, le aconsejó prudencia al presidente porque daría la impresión de que el FBI estaba investigándolo a él personalmente, además de que es “muy difícil probar que algo no sucedió”.

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Así fue la "relación incómoda" entre James Comey y Donald Trump
  • Sin preocupación por Rusia

El exdirector del FBI afirma que una de las cosas que no parecían estar en la mente del nuevo inquilino de la Casa Blanca era la amenaza que representaba para la comunidad de inteligencia que Rusia estuviese influyendo en la dinámica política de EEUU y otros países.
Mientras el saliente gobierno de Barack Obama estaba tomando represalias contra Moscú, Comey afirma que, durante una reunión en la Torre Trump de Nueva York, los herederos del poder no mostraron ninguna curiosidad sobre el caso o cómo lidiar con los rusos.

“Ellos estaban a punto de dirigir el país que había sido atacado por un adversario exterior, pero no tenían preguntas sobre cuál podía ser la próxima amenaza rusa”.

Al contrario, Comey indica que Trump y sus asesores estaban más preocupados por cómo “girar” la información que acaban de recibir y más preocupados porque la gente percibiera que la única razón por la que Trump salió elegido fuera las acciones rusas.

“Frecuentemente yo me preguntaba por qué, dadas las numerosas oportunidades que tuvo para condenar las invasiones del gobierno de Rusia a sus vecinos y la represión -incluso asesinato- de sus propios ciudadanos, Trump se rehusó a reconocer esos simples hechos”.

“Quizá era una tendencia a llevar la contraria o quizá era algo más complicado lo que explicaba su constante ambigüedad y disculpas por Vladimir Putin”.

  • Un presidente en su trono

Comey describe que en su primer encuentro que tuvo con el nuevo mandatario en la Oficina Oval, Trump parecía estar incómodo detrás del inmenso escritorio del siglo XIX que han usado ocho presidentes estadunidenses desde que lo entregó como regalo la reina Victoria de Inglaterra.
El exdirector afirma que de la “decena” de encuentros que tuvo con los predecesores de Trump, como Barack Obama o George W. Bush, nunca recuerda que se hubieran mantenido detrás del masivo mueble que domina la Oficina Oval y que solían optar por sentarse en alguna silla para tener reuniones más abiertas.

“Pero cuando el presidente se sienta en un trono, protegido por un gran obstáculo de madera, como Trump hacía rutinariamente en mis interacciones con él, la formalidad de la Oficina Oval se magnifica y las posibilidades de llegar a la completa verdad se precipita”

“Sentado en el escritorio que una vez usaron los presidentes (John Fitzgerald) Kennedy y (Ronald) Reagan, él se lanzaba a esos repentinos monólogos interiores”.

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