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¿Ayudó Bernie Sanders a la victoria de Trump? Probablemente sí

Sanders hundió la imagen de Clinton en las primarias. Sus votantes no se pasaron a Trump en las presidenciales, pero un ocho por ciento de jóvenes votaron a terceras personas.
17 Nov 2016 – 7:37 AM EST

Nueva York.- Evan Grassi, un estudiante de 23 años de Nueva York, ha llegado a las cuatro de la mañana al Barnes&Noble de la Quinta Avenida en Manhattan. Hace fila en esta librería a pocas manzanas de la Torre Trump para conseguir 15 horas después el libro firmado de Bernie Sanders y ver unos segundos a su candidato favorito.

Sanders lleva toda la semana de tour para presentar Our Revolution, que ha promocionado también con un discurso este miércoles en Washington y una entrevista con Stephen Colbert.

Menos entusiasmo

La mayoría de las personas en la fila son jóvenes como Grassi. Muchos acabaron votando por Hillary Clinton en las elecciones presidenciales, pero reconocen que con menos entusiasmo y esfuerzo de campaña.

Grassi cuenta que en las primarias organizó llamadas a votantes desde su casa a favor de Sanders, fue de puerta en puerta, recaudó dinero y compartió material en redes sociales.

El 8 de noviembre, votó por Clinton, pero no hizo nada más en las semanas anteriores. “No estaba tan inspirado”, explica. “Los demócratas tienen que modelar ahora su partido con la visión de Sanders. Más organización de las bases y menos financiación de las grandes corporaciones”, dice.

El mensaje de que Clinton se concentró demasiado en recaudar dinero de los grandes empresarios se repite igual que la mención a sus discursos pagados antes de ser candidata para bancos de inversión.

“Es posible que las críticas de Sanders tuvieran un impacto en su imagen… Si estás compitiendo por un cargo es lo que haces. No le puedes culpar por intentar ganar”, explica Grassi.

Michael Akon, un estudiante de Finanzas de Fordham, de 21 años, dice que votó por Clinton convencido de que era una “gran candidata con mucha experiencia y un buen curriculum en su lucha por los niños y la mujeres”. Aun así, estuvo leyendo con cuidado los discursos de Clinton por los avisos de Sanders. Algunos de sus amigos no votaron y teme que sucediera lo mismo en estados más importantes que Nueva York como Ohio o Michigan.

Erifili Draklellis, estudiante en la Universidad de Penn State de 18 años, dice que acabó haciendo campaña a favor de Clinton en su condado en Pensilvania y allí ganó. Le gustaba la candidata sobre todo como alternativa al “regimen autoritario” que parece ofrecer Donald Trump. “Era una candidata imperfecta… Simplemente, no era Bernie”, dice.

El 8% de jóvenes que votaron a terceros

Clinton consiguió el 55% del apoyo de los votantes entre 18 y 29 años, según las encuestas a pie de urna, es decir cinco puntos menos que Obama hace cuatro años y 11 menos que él hace ocho. Trump, logró el 37%, el mismo nivel que Mitt Romney en 2012.

Los jóvenes supusieron el 19% del electorado, igual que en 2012, pero la diferencia es que más votantes de esta franja de edad (un 8%) optaron por votar a un tercer partido o por escribir el nombre de un candidato que no se presentaba.

Con este método llamado write-in, Sanders consiguió en su estado, Vermont, más de 18.000 votos. Ahí ganó Clinton por casi 30 puntos así que el voto protesta no tuvo efecto. Sin embargo, estuvo cerca de tenerlo en New Hampshire, un estado mucho más ajustado.

En New Hampshire, casi 5.000 personas escribieron el nombre de Sanders en las presidenciales. Clinton ganó este estado contra Trump por poco más de 2.700.

Los más fieles a Sanders están dispuestos a seguirle. Incluso literalmente.

Will Fields, un neoyorquino de 17 años de la

de Barnes&Noble, cuenta que se va a mudar a Vermont a estudiar allí inspirado por Sanders.

Él no pudo votar, pero si lo hubiera hecho dice que habría sido por Jill Stein porque “Estados Unidos necesita un tercer partido”. Cree que Clinton perdió porque “América quería cambio”. “Bernie lo habría traído. Trump lo va a traer para mal”, dice.

El reticente apoyo

Sanders hizo campaña con y por Clinton en las últimas semanas antes de las elecciones, pero desde la victoria de Trump ha hecho declaraciones críticas con ella y el partido por recibir fondos de grandes empresas e incluso ha dicho que Trump y él apelaban al mismo enfado de parte de la clase media.

El senador de Vermont nunca mostró un entusiasmo especial por Clinton durante la campaña. En algunos actos conjuntos, Clinton le llamaba “Bernie” afectuosamente y le alababa, mientras él la mencionaba como “secretaria Clinton” de pasada y solía repetir su propio mensaje.


Sanders ya sabía al principio de la primavera que no conseguiría los delegados suficientes para ser el candidato, pero quiso terminar todas las primarias para llegar a la convención con el máximo número de delegados posible.

Sus seguidores, especialmente los de California, abuchearon a los militares que hablaron en la convención demócrata y a la propia candidata. Cientos de personas protestaban dentro y fuera del recinto en Filadelfia. Incluso abuchearon a Sanders por pedir el voto para su rival.

“Sanders no fue la única razón por la que Clinton perdió, pero fue un factor importante”, me explica Barbara Perry, experta en presidentes del Miller Center de la Universidad de Virginia.

“Hillary era una candidata con defectos y tampoco ganó en 2008 porque los demócratas no querían revivir los 90 y los escándalos de los Clinton y sabían que había un odio visceral contra ella entre muchos conservadores. Pero Bernie unió la imagen de Hillary a la élite con mucho éxito, por su educación, su pasado y su marido. Con muchas cosas que ella no podía negar, porque eran verdad”.

Aunque Sanders tuviera parte de razón, Perry también dice que Sanders se benefició del desconocimiento de muchos jóvenes de la parte positiva del historial de Clinton. Muchos no sabían, por ejemplo, de sus esfuerzos para conseguir más cobertura sanitaria.

Trump utilizaba a menudo las palabras de Sanders para criticar a Clinton citándolo.

No hay evidencia de que los votantes se pasaran de Sanders a Clinton, pero sí de sus votos protesta a terceros partido o de su falta de entusiasmo por la candidata.

Así cayó la imagen de Clinton

La impopularidad de Clinton se disparó durante las primarias contra Sanders.

Al principio de la carrera, la candidata aún disfrutaba de la buena opinión de la mayoría tras su estaba como secretaria de Estado, pero el enfrentamiento con Sanders la perjudicó. En cada debate, incluso los que ganó, su imagen se iba deteriorando.

En febrero, tras las primarias de New Hampshire que perdió contra Sanders, Clinton cruzó la línea de más opiniones negativas que positivas y desde ahí su impopularidad siguió en ascenso.

Sanders acabó las primarias en junio con un 52% de popularidad entre los votantes demócratas o inclinados a votar demócrata frente al 39% de Clinton, según los datos de Gallup.

En Barnes & Noble, sin sonreír, Sanders sólo recordó que a pesar de todo Clinton ganó el voto popular por más de un millón de votos (cuando acabe el recuento puede acercarse a dos).

“Estos son tiempos duros”, dijo Sanders. Es la frase que más ha repetido esta semana.

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