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Pena de muerte

Portazo contra la pena de muerte de la última gran farmacéutica que proveía sustancia para la inyección letal

Pfizer anuncia duros controles para evitar que sus medicamentos sean usados en ejecuciones en EEUU. Se reducen las opciones para los estados con pena capital.
13 May 2016 – 6:21 PM EDT

Pfizer dio un portazo final a la pena de muerte en Estados Unidos. El gigante farmacéutico anunció este viernes que endurecerá los controles para evitar que ninguna de sus drogas se use para aplicar la inyección letal.

Tras múltiples retiradas de farmacéuticas en los últimos años, el anuncio de Pfizer es de gran simbolismo. La firma era la última gran compañía en el mercado regulado que administraba fármacos a algunos estados con pena capital y también la última con autorización de la agencia federal que regula los medicamentos (FDA), según The New York Times.

Todavía hay más estados con pena capital vigente que estados donde ya la abolieron: 31 versus 19, según Death Penalty Information Center. Y la inyección letal es, de lejos, el método más usado en las ejecuciones.

"Pfizer se opone firmemente al uso de sus productos para inyecciones letales para la pena capital", dijo la compañía según reporta Reuters. Lo que hizo este viernes Pfizer es endurecer sus protocolos y asegurarse así que ni ellos ni ninguno de sus distribuidores vende los fármacos a los estados que usan inyecciones letales.

"El anuncio prevendrá a los distribuidores de medicamentos que compran a Pfizer que revendan esos productos a las cárceles", explicó a Univision Noticias Robert Dunham, director ejecutivo de Death Penalty Information Center, un organismo en contra de la pena capital.

Si estados como Texas ya tuvieron problemas en 2015 para encontrar productos para sus inyecciones letales, la ausencia de proveedores podría ahora incrementarse todavía más.

¿Y ahora qué? Los estados, con cada vez menos fuentes donde conseguir los fármacos necesarios, tienen todavía una alternativa. Son los llamados centros de compuestos (compound pharmacies), que combinan varios fármacos, los alteran o producen nuevas fórmulas que imitan a medicamentos en el mercado. Están menos regulados que las farmacéuticas.

Varios proveedores ya habían cortado el submnistro de sus fármacos para no usarlos en las salas de ejecuciones. No querían que se vinculara su marca a la pena de muerte.

Los activistas y abogados, a su vez, se quejan de la falta de transparencia sobre el origen de los fármacos con los que se ejecuta a los presos. De hecho, en los últimos años, algunos estados protagonizaron luchas legales para no tener que hacer públicos los nombres de los proveedores de los fármacos.

(Patricia Vélez contribuyó en esta historia).

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