Papeles de Panamá

Esmeralderos colombianos salieron en estampida de Mossack Fonseca

Las familias herederas del negocio de las esmeraldas en Colombia se retiraron en desbandada de la cuestionada firma de abogados a pocas semanas de que estallara el escándalo de ‘Los Papeles de Panamá’.
20 Jun 2018 – 1:00 PM EDT

Hasta marzo de 2016 los herederos de las grandes familias que han dominado la multimillonaria industria de las esmeraldas en Colombia, habían encontrado un discreto y seguro refugio para manejar sus empresas de fachada en la firma de abogados Mossack Fonseca de Panamá.

Todo parecía obedecer a la estrategia de los sucesores de estos clanes de mantener un bajo perfil, lejos del protagonismo que desplegaron los zares del negocio durante décadas de violentas confrontaciones por el control de las minas, al más sangriento estilo del viejo oeste americano. Varios de ellos fueron acusados de vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo.

Pero el secreto se rompió en abril de 2016, cuando cientos de periodistas de varias partes del mundo, bajo la coordinación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) revelaron una masiva filtración de documentos de Mossack Fonseca.


A las pocas semanas de que Univision mencionara a estas familias como parte de la serie de ‘Los Papeles de Panamá’, un abogado colombiano, decepcionado por la filtración de la información, pidió la disolución inmediata de 67 compañías y seis trust ligados a los conglomerados familiares, según nuevos correos electrónicos revisados por Univision .

El abogado, Pedro Pablo Osman, que representó a las familias herederas en esta crisis, no ocultó su disgusto con lo que llamó la “precariedad’’ de la seguridad informática de Mossack Fonseca, lo que había facilitado la filtración.

“Es exorbitante el cargo por concepto de servicios de agente residente, por valor de USD 515, dada la situación de exposición mediática a la que los interesados que asesoro se vieron sometidos por cuenta de las imprevisiones de Mossack Fonseca que derivaron en el escándalo denominado ‘Panama Papers’”, escribió Osman a directivos de la firma legal.

La inconformidad con el bufete de Panamá fue tal que Osman anunció que se negaría a pagar por la desactivación de las sociedades, según lo advirtió en mayo el gerente comercial de Mossack Fonseca, Alex Álvarez. Finalmente obtuvo un descuento.

En otro correo Mossack Fonseca informó a sus empleados que “la intención es que quieren disolverlas todas [las sociedades]”. Allí mencionan 50 compañías, seis trust del BBO International Bank y 17 compañías de Simón Beetar, uno de los herederos del imperio esmeraldero.

Osmán declinó hablar sobre el tema. En un correo electrónico enviado a Univision escribió: “No ofrecemos, por regla general, declaraciones ni entrevistas a ningún medio de comunicación en relación con ningún asunto del que conozcamos con ocasión o como resultado de nuestro ejercicio profesional”.

La desbandada de los esmeralderos dejó al descubierto la identidad de los beneficiarios reales de un grueso portafolio de sociedades y fundaciones en las que aparecían como testaferros empleados de Mossack Fonseca, una práctica ampliamente extendida en la firma.

Los nuevos documentos revelan que los clientes que pidieron la disolución de las sociedades fueron:

Hollman, Felipe, Luz Mery y María Blanca Carranza, herederos del legendario zar de las esmeraldas Víctor Carranza Niño, quien llegó a tener en su poder las piedras más finas y costosas del mundo. En 1992 la revista Forbes calculó su fortuna en 1,000 millones de dólares. Víctor Carranza falleció en 2013 dejando un turbio historial de acusaciones. Entre ella la de financiar grupos paramilitares que sembraron el terror en Colombia en la década de los 90, por lo cual estuvo en prisión de 1998 a 2002. Los grupos paramilitares reunidos bajo las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) fueron designados como una organización terrorista por Estados Unidos en 2001. La mayoría de las acusaciones penales en contra de Víctor Carranza no prosperaron, según lo explican los autores del libro ‘Víctor Carranza, alias el Patrón’ gracias a una campaña de “amenazas, sobornos, desaparición de expediente, testigo y pruebas”. El libro fue escrito por el congresista Iván Cepeda y el sacerdote jesuita Javier Giraldo. En 2002 una firma de Víctor Carranza apareció ligada a un escándalo de lavado de dinero del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA)

Cuando el gerente en Colombia de Mossack Fonseca, Juan Esteban Arellano, presentó como cliente a Hollman, hijo de Víctor Carranza, no se atrevió a dar el nombre de su padre, el legendario y cuestionado zar de las esmeraldas. En un memorado sin fecha, enviado a Panama, se limitó a decir que era el “empresario de las esmeraldas más reconocido de Colombia”.

De acuerdo con Arellano, Hollman estudió en Estados Unidos y se especializó en piedras preciosas. Arellano lo identifica en ese momento como el principal socio de Coexminas S.A la empresa de Colombia más grande en la explotación de minas de esmeraldas.

“Luego de la muerte de su padre es la persona que lidera la administración de los negocios familiares”, agregó Arellano para luego indicar que Hollman “es cabeza de un grupo familiar que debe estar dentro de los grupos económicos más grandes de Colombia”.

Agregó que Hollman había sido referido por el Banco BBO International Private Bank.

Felipe y Luz Mery son también hijos de Víctor. María Blanca es su viuda.


Carlos Molina y Edwin Bayardo Molina. Este último es nieto de Gilberto Molina, esmeraldero asesinado en 1989 en medio de la “guerra verde”, como se conoció la brutal confrontación por minas de esmeraldas en el departamento colombiano de Boyacá. Bayardo Molina se vio obligado a aclarar a la oficina de cumplimiento de Mossack Fonseca un artículo de la prensa colombiana en el que se informaba que un testigo vinculaba a la familia Molina con un intento de homicidio. La denuncia fue hecha por el esmeraldero Pedro Nel Rincón, alias Orejas, solicitado en extradición por Estados Unidos por cargos de narcotráfico. En su respuesta a Mossack Fonseca, Bayardo anexó una retractación de Rincón en la que afirmó que “las declaraciones dadas públicamente de alguna manera están fuera de contexto por cuanto me encontraba emocionalmente afectado”.

Molina, de acuerdo con el memo de Arellano, se graduó de administración de empresas de la Universidad de Miami. Ha sido gerente de Coexminas S.A, una empresa que tiene como principales clientes las grandes cadenas de joyería del mundo como Cartier y Bulgari, señaló Arellano.

A través de Mossack Fonseca, Molina figura vinculado a firmas en Panamá, Anguila y Reino Unido. Las de Panamá son las fundaciones Tres Milagros Foundation, Inmolca Foundation, Casa Mogonza Foundation e Ingaga Foundation

• Simón Beetar Betancourt, hijo mayor de Juan Beetar Down, empresario que trabajó con Carranza en la comercialización de esmeraldas y a quien el gobierno colombiano le adjudicó una zona de explotación de la piedra preciosa. De acuerdo con el libro ‘El Caso Klein’ de la periodista Olga Behar, Juan Beetar patrocinó cursos de entrenamiento a grupos paramilitares con mercenarios israelíes. Simón estudió en Inglaterra y Bélgica, según el memorando de Arellano. También fue un cliente referido por BBO International Private Bank.

Un certificado de “conozca a su cliente” de mayo de 2014 de Mossfon Managers, una filial de Mossack Fonseca, indica que la firma no encontró “información dudosa” de Simon Beetar. El certificado va acompañado con una constancia del vicepresidente de Merril Lynch, Jon P. Evans en el que afirma que Beetar ha sido cliente desde enero de 2012 y “ha mantenido un balance de seis cifras altas” en el banco.


No fue posible establecer la razón por la cual las familias esmeralderas buscaron los servicios de la firma panameña. La apertura de sociedades en paraísos fiscales no es ilegal. La investigación de ICIJ en 2016 encontró, sin embargo, que Mossack Fonseca creó sociedades a favor de clientes sin haber hecho un estudio exhaustivo de su pasado. Políticos corruptos, lavadores de dólares y narcotraficantes, usaron el sistema para ocultar su identidad y el origen del dinero, de acuerdo con la pesquisa periodística.

En otros casos se reveló que los fondos a nombre de las empresas creadas por Mossack Fonseca, no habían sido declarados ante las autoridades tributarias.

En abril de 2016, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia, (DIAN) anunció que abriría una investigación a raíz de la revelación de 'Los Papeles de Panamá'. Univision se comunicó con la DIAN para establecer si la investigación anunciada incluyó a las familias esmeralderas.

La oficina de prensa de la entidad respondió respecto a la solicitud que no podía brindar ninguna información dado que el tema al “tiene reserva tributaria”. Al insistir si existían o no investigaciones en curso la vocera Jenny Milena Aparicio Gómez respondió: “Por no ser de mi competencia, no es posible afirmarle si hay o no hay investigación alguna”.

Osman, abogado de la familia, no respondió una pregunta específica sobre el tema tributario.

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