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Un año de gobierno de AMLO en México

"Los críticos más serenos del gobierno convienen en que esta violencia criminal se deriva de años de políticas fallidas para enfrentar a las bandas de narcotraficantes, secuestradores y ladrones. Pero es imposible librar de responsabilidad a AMLO, especialmente porque, como candidato, prometió reducir la violencia".
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2020-01-27T12:55:02-05:00

México y los mexicanos están sacando las cuentas del primer año y pico de gobierno de Andrés Manuel Lopez Obrador. Las ilusiones que generó su elección en buena parte de la población mexicana son tantas y tan grandes que es previsible que desemboquen en desengaño. Para ser justos con él, sin embargo, es preciso reconocer que gobernar México es uno de los oficios más complicados e ingratos del planeta. A estas alturas de su mandato ya AMLO seguramente lo sabe, aunque siga hablando con optimismo, repitiendo el piadoso “vamos bien” y disfrutando de popularidad.

Por si nos flaquea la memoria, conviene recordar que el reto de AMLO era y es trabajar de forma incansable para crear un México mejor para la mayoría de los mexicanos, que históricamente han experimentado sobre todo lo contrario, es decir, lo peor de México. En la práctica, esto quiere decir un país menos corrupto, menos violento y más equitativo e igualitario ante la ley y en lo económico. Lamentablemente, el laberinto de los retos está superando la capacidad del presidente de sortearlo, fenómeno que se nota bastante debido a su tendencia a prometer demasiado.

Del lado positivo, AMLO, en su primer año, ha mantenido un mercado laboral relativamente fuerte y aumentado el salario mínimo de los mexicanos, que pasó del equivalente a cuatro dólares 39 centavos a cinco dólares. También ha arbitrado las huelgas de trabajadores en lugar de fustigarlas, reprimirlas o favorecer automáticamente a los empresarios, como era costumbre en gobiernos anteriores.

Oportunamente resistió el intento del presidente Trump de enviar ayuda militar de Estados Unidos para combatir la violencia del narcotráfico. Y en general cambió la tónica del discurso político hacia una mayor comprensión de las desigualdades sociales y económicas que frenan el desarrollo de México.

El presidente y sus principales asesores suelen incluir entre sus logros lo que llaman la política de “austeridad republicana” que han emprendido. Incluye la apertura de la lujosa residencia presidencial de Los Pinos al público, la reducción de salarios del mandatario y otros altos funcionarios del gobierno, la cancelación de las pensiones de expresidentes y la subasta de vehículos de lujo y el avión presidencial.

Pero toda estas son, mayormente, acciones de cuestionable efectividad más allá de su valor simbólico; un gesto para la galería de simpatizantes de AMLO. El avión hizo un costoso viaje de ida y vuelta a Estados Unidos, donde no se pudo vender. Y sigue sin venderse. Los críticos señalan, además, que los recortes salariales impiden que profesionales calificados aporten al manejo de la república.

Para infortunio de AMLO, sus errores y fracasos dominan la cobertura periodística de la actualidad mexicana. Durante 2019, la economía mexicana se estancó, lo que complicará sus planes de redistribuir la riqueza nacional. Los medios internacionales registraron que la producción petrolera cayó 7 %, situándose en los niveles más bajos en décadas y haciendo virtualmente imposible que PEMEX recorte su astronómica deuda de $100,000 millones.

El año pasado se cometieron 34,582 asesinatos, un aumento de 2.5 % respecto a 2018 y un récord. La matanza de tres mujeres y seis niños de la familia mexicoamericana LeBarón a manos de sicarios en Sonora ocupó los titulares del mundo entero en noviembre. Hoy los ocupa la matanza de 10 indígenas en Guerrero.

Los críticos más serenos del gobierno convienen en que esta violencia criminal se deriva de años de políticas fallidas para enfrentar a las bandas de narcotraficantes, secuestradores y ladrones. Pero es imposible librar de responsabilidad a AMLO, especialmente porque, como candidato, prometió reducir la violencia. El presidente reconoce que se trata de “un problema que no hemos podido resolver”. Más preocupante es que tampoco haya demostrado tener una estrategia clara para atajarlo.

El matonismo del presidente Trump ha empujado a AMLO al dilema de escoger entre las sanciones económicas de Washington a la frágil economía mexicana y la mano dura contra los inmigrantes que usan a México como trampolín para llegar a Estados Unidos. AMLO escogió lo segundo.

Su elección contrasta con sus promesas como candidato de tratar en forma compasiva a los migrantes provenientes de otros países. Y ha creado el triste espectáculo de confrontaciones violentas entre guardias nacionales y agentes de inmigración por un lado y por otros centenares de migrantes, entre ellos mujeres y niños. Se estima que 60,000 migrantes han quedado varados en las ciudades fronterizas con Estados Unidos, muchos de ellos sobreviviendo en condiciones precarias, vulnerables a los abusos de las bandas criminales y funcionarios mal preparados para atenderles.

México niega haber cedido a las presiones de Trump para que se convierta en “tercer país seguro” que albergue a refugiados a los que Estados Unidos niega el ingreso por tiempo indefinido. En la práctica, sin embargo, se ha dejado imponer esa condición. Organizaciones humanitarias mexicanas e internacionales denuncian la situación insostenible de muchos de esos fugitivos de la pobreza y los gobiernos ineptos y abusadores de Centroamérica, Cuba y otros países.

La compleja realidad de México le está pasando factura a AMLO, un político que suele mezclar la retórica populista con el pragmatismo. Durante su primer año de gobierno, su discurso ha chocado violentamente con esa realidad. A partir de ahora, deberá recurrir al pragmatismo – y la imaginación creativa - si desea corregir el rumbo de su gobierno y ofrecerles mejores resultados a los mexicanos que en él tanto han confiado.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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