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Obama en Cuba

De bikinis a hamburguesas: el naciente sector privado en Cuba

El sector privado en Cuba florece, pero no lo suficiente para cantar victoria, dicen expertos
21 Mar 2016 – 5:36 PM EDT

Por David Adams @dadams7308 desde La Habana

Víctor Rodríguez, de 66 años, muestra con orgullo un bikini blanco y negro tejido a mano, una pequeña muestra de su contribución al creciente sector privado de la economía de Cuba.

"Bienvenidos a mi tienda, 'Víctor Bikiny'", dice orgullosamente al mostrar su pequeño kiosko de 40 pies cuadrados donde vende ropa tejida a mano en 'La Feria', un mercado cubierto en la Vieja Habana de unos 500 pequeños negocios.

"Esta es la nueva Cuba, todo lo que ves es producto de la libre empresa: 'Hecho en La Habana'", afirma.

Los pequeños emprendedores como Rodríguez representan uno de los puntos clave de la nueva política de EEUU para normalizar los lazos con el gobierno comunista, diseñada en gran parte para empujar al sector privado mientras el gobierno de Cuba abre su sistema socialista de economía de estado.

Tras mantener conversaciones a puerta cerrada este lunes con el líder cubano Fidel Castro, Obama se reunió con emprendedores locales durante su primer día de encuentros en la que es considerada una histórica visita de estado a la isla, la primera de un presidente de EEUU desde 1928.


"Eres el futuro de Cuba", dice la jefa de la Administración de Pequeños Negocios en EEUU, María Contreras-Sweet, en un encuentro en la mañana de este lunes entre pequeños empresarios cubanos y líderes de negocios estadounidenses.

La Casa Blanca no esconde el hecho de que su política de acercamiento está diseñada para ayudar a Cuba a alejarse de su modelo económico y político comunista.

Funcionarios indican que la manera más rápida de cambiar a Cuba es estimulando el crecimiento de su sector privado.

Por décadas, el gobierno cubano estranguló la empresa privada en la isla, calificando al capitalismo como un demonio del "imperialismo yanqui" destinado a minar la revolución socialista de 1959.

Cambios

Pero después de la renuncia de Fidel Castro a la presidencia en 2006 debido a su estado de salud, su hermano Raúl ha implementado de manera gradual cambios para modernizar la economía de la isla, lo que incluye la privatización de miles de compañías ineficientemente administradas por el estado y prometiendo desincorporar a un millón de trabajadores estatales.

El sector privado se ha triplicado en los últimos cinco años, y hoy existen 500,000 empleados en pequeños negocios en Cuba, lo que representan un 11% de la mano de obra del país, de acuerdo a Phil Peters, un consultor de EEUU que ha estudiado la economía del régimen durante los últimos 20 años.

Las ineficientes granjas estatales también han sido transformadas en cooperativas agrícolas, elevando la participación de la mano de obra del sector privado a 25%, afirma Peters.

"Funcionarios cubanos dicen que esperan que llegue a 45%", asegura. "Está claro para mí que ha habido un gran cambio en la economía cubana", agrega.

Las calles de La Habana llenas de tiendas administradas por el estado con pocos productos que ofrecer y empleados desmotivados, hoy renacen con una nueva actividad comercial mientras los negocios privados surgen por todos lados, desde barberías, pastelerías, restaurantes, servicios para celulares, escuelas de idiomas, kinders, hasta agencias de bienes raíces.

"Esto es una revolución, aprendemos mientras seguimos adelante", dice Mario Martínez, de 31 años, gerente de Tamy's Cakes, una pastelería con aire acondicionado que abrió en 2014 y ahora tiene 10 empleados.

La tienda cuenta con una nutrida clientela los domingos. "Necesitamos más lugares como este. La calidad es buena. Mucho mejor que lo que teníamos antes", asegura Juana Molina, maestra de escuela que paró para comprar un pastel de cumpleaños.

Productos de jardinería

A unas cuadras de distancia Hermes Perdomo, ingeniero civil de 70 años de edad, muestra productos de jardinería frente a su casa, donde resaltan plantas y captus en sus recipientes.

"Nosotros los cubanos somos muy trabajadores, podemos hacer lo que sea, pero hay miles de cosas a las que no tenemos acceso", dice parado en su carpintería en el techo de la casa, donde hace muebles para jardín.

Sin embargo, el crecimiento del sector privado en Cuba sigue siendo impredecible debido a los estrictos límites en torno a qué tipo de negocio pueden recibir licencias para operar, así como al monopolio del estado en la importación y exportación de productos.

Los pequeños empresarios cubanos también cuentan con la limitación que significan cinco décadas de embargo de EEUU que prohíbe comerciar con la isla en innumerables áreas.

El gobierno de Obama ha suavizado las sanciones como parte de su iniciativa de normalizar las relaciones, anunciada en diciembre de 2014, pero cualquier esfuerzo para levantar la medida depende de un Congreso dominano por el Partido Republicano.



"Creemos que el gobierno de EEUU puede dar más pasos para mandar señales claras y directas en esa dirección", dijo el domingo a los periodistas Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior cubano.

Adicionalmente, Malmierca se quejó de que las medidas tomadas por el gobierno de Obama hasta ahora revelan "discriminación" contra el sector estatal cubano "cuyo pueblo soberano ha escogido para comandar la economía nacional".

Perdomo, mientras tanto, indica que trató de comprar en eBay moldes para hacer estatuas de jardín, pero que no pudo debido a que no se permiten las ventas a Cuba por las sanciones financieras de EEUU.

Boom cuantitativo

"Hay ciertamente un boom cuantitativo desde finales de 2010, sin embargo, cualitativamente hay mucho todavía que desear", dice Ted Henken, sociólogo y profesor de la City University en Nueva York y coautor del libro Entrepreneurial Cuba.

En los últimos nueve meses el número de poseedores de licencias ha disminuido de acuerdo a estadísticas oficiales cubanas, dice, citando la sobresaturación del límite de profesiones permitidas.

"Se enfrenta a un muro y al menos de que se profundicen las reformas no crecerá más", asegura.

Por ello permanece poco claro cuán lejos Cuba está dispuesta a expandir su sector privado que ha sufrido altas y bajas en las últimas dos décadas.

A principios de la década de 1990, Fidel Castro experimentó con limitadas reformas en el sector privado cuando la economía de la isla se fue en caída libre tras el colapso de la Unión Soviética, exaliado y principal socio comercial.

Sin embargo, puso el freno luego de la llegada al poder de Hugo Chávez, quien fue al rescate de la isla con petrodólares.

Pero el reciente colapso de los precios internacionales del crudo ha llevado a Venezuela a una crisis política y económica sin precedentes, amenazando las relaciones bilaterales.

"Todavía hay una mentalidad de camisa de fuerza de permitir al sector no estatal vivir de las sobras de la mesa", dice Henken. "El estado está disminuyendo su tamaño pero al mismo tiempo necesita quitarse del camino para que se creen empleos y se innove", agrega.

"Es un proceso irreversible porque el estado no tiene otra opción. Raúl Castro lo ha dicho", afirma Rodríguez, quien ahora emplea a 40 mujeres en distintos puntos de la ciudad que se encargan de bordar su ropa en casa.

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