Una relación amorosa que terminó en narcotráfico: habla la 'Chapodiputada' en la corte de Brooklyn

El testimonio de Lucero Sánchez López, quien fue pareja sentimental de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, le dio un giro al juicio del siglo, mostrando al jurado una mezcla de mensajes de amor y la peligrosa compra de enormes cargamentos de marihuana. Ella lloró después de un receso en la corte.
17 Ene 2019 – 5:20 PM EST

NUEVA YORK.- Es posible que el narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, su esposa Emma Coronel y su examante Lucero Sánchez López jamás hayan estado en el mismo cuarto. Los tres coincidieron este jueves en una corte federal en Brooklyn, cuando Sánchez se presentó a testificar contra el capo.

Esta mujer de 29 años y quien fue legisladora local en Sinaloa aseguró que Guzmán se aprovechó de su relación amorosa para pedirle que traficara marihuana y lavara dinero para su cartel.

“Hasta el día de hoy yo estoy confundida porque creía que era una relación de pareja”, expresó Sánchez, quien vestía un uniforme de presidiaria de color azul cielo. Cuando la cooperante de la Fiscalía federal contaba su versión, las miradas se dirigían a Coronel, quien parecía incómoda y a veces veía hacia el suelo. Guzmán, en tanto, la escuchaba atento y seguía cada una de las evidencias que presentaban.

Sánchez, a quien apodan ‘Chapodiputada’, afirmó que el narcotraficante le pidió que fuese su enlace entre su organización criminal y productores de marihuana en el llamado Triángulo Dorado. Ella le ayudó a comprar cientos de kilos de la hierba, pero jamás le dio un centavo, según su relato.

Todo empezó con una relación amorosa, pero después se tornó de negocios. Se conocieron en 2010 y en febrero del siguiente año ellos comenzaron “formalmente” una relación amorosa.

Los mensajes de texto de la pareja que interceptó el Buró Federal de Investigaciones (FBI) muestran una comunicación que mezclaba las palabras “mi amor” y “papi”, con el peligroso envío de enormes cargamentos de marihuana usando avionetas. Su obligación, afirmó, era conseguir en las montañas grandes cantidades de cannabis que tuvieran “las tres b: buena, bonita y barata”.


“Está bien, amor, ponte de acuerdo con Cachimba (uno de los pilotos del cartel)”, le escribió ‘El Chapo’ el 17 de enero de 2011. “Va a querer que compre más o ya no”, le cuestionó ella sobre un cargamento de droga. “Sí, amor”, le pidió el capo.

La testigo contó que incluso creó una marca que colocaba sobre los paquetes de la hierba para que identificaran que era ella quien los enviaba. Era el símbolo de un corazón y el número 4, por la fecha de nacimiento del entonces jefe del cartel de Sinaloa, que es el 4 de abril. “El corazón es que lo amo y el 4 es que bendigo el día en que usted llegó a este mundo”, escribió ella en otro mensaje de texto.

Sánchez se encuentra bajo custodia federal desde hace dos años, cuando las autoridades migratorias la arrestaron intentando cruzar una garita fronteriza en San Diego, California. La acusan de transporte y distribución de sustancias controladas, y conspiración. Se declaró culpable en octubre y enfrenta una sentencia máxima de cadena perpetua y una mínima de 10 años en una prisión federal.

Dijo que aceptó cooperar con la Fiscalía como parte de su acuerdo de culpabilidad y “por los actos malos que he hecho”.

“Trabajé con él recolectando marihuana”

“¿Con quién se involucró en el narcotráfico?”, le preguntó un fiscal federal.

“Con Joaquín Guzmán Loera, el cabecilla principal del cartel de Sinaloa”, respondió ella.

“¿Qué tipo de trabajo hacía usted para el acusado?”, continuó el fiscal.

“Trabajé con él recolectando marihuana en la sierra de Durango y Sinaloa. Y haciendo algunas fachadas de algunos negocios, estructurando negocios como una cortina de humo para que no fueran identificados como un negocio de droga”, explicó.

De acuerdo con el relato de Sánchez, ella conoció al capo en 2010 cuando tenía 21 años y comenzaron una relación amorosa un año después. Se comunicaban a través de un “teléfono arreglado”, es decir, que estaba agregado a un sistema de comunicación privado que encriptaba las llamadas y los mensajes de texto. Pero el FBI ya había logrado que el técnico que lo instaló se volviera un informante.

Ella se identificaba como “Hermosura” y “M…”, y Guzmán solo con la letra “J”, de acuerdo con el FBI.

“Hablaba de nuestra relación, de romanticismo; quería tener una relación más estable conmigo”, contó esta mujer, mencionando que en un principio lo veía una vez al mes y que con el paso del tiempo las visitas se hicieron cada vez más frecuentes, “hasta que me fui quedando más con él”.

Una vez se vieron en una residencia de lujo en Cabos San Lucas, Baja California Sur, y desde ahí ella, a pedido del mafioso sinaloense, comenzó a involucrarse en el negocio de la marihuana.

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Sánchez en la sierra

Para el otoño de 2011, Sánchez regresó a una comunidad agrícola en la cual creció para comprar marihuana en nombre de Guzmán, de acuerdo con su relato. Le pidió ese favor porque conocía a los productores. “En una ocasión me preguntó si sabía de tipos de marihuana. Le dije que no sabía mucho y de todos modos me mandó a la sierra a reunirme con gente que sembraba marihuana”, contó.

A ella le tocaba comprar paquetes de 10 kilos que ponían en una avioneta, la cual podían cargar hasta 4 toneladas de la hierba. A veces la mercancía no cabía, dice, pero a ‘El Chapo’ le gustaba que la aeronave se llenara a su máxima capacidad. “Si le hubieran cabido más, le hubiera metido más”, dijo. Su deber era entregar los cargamentos hasta la ciudad de Culiacán. “Más allá yo no sabía”, aseguró.

Mientras ella se encontraba en el Triángulo Dorado, sus conversaciones con Guzmán eran frecuentes: “todos los días a todas horas”. Por las mañanas y tardes ella se subía a un cerro para tener señal.

No le gustaba estar en la sierra comprando la hierba, dijo ella con cierto enfado. Para hacerle pensar al capo que estaba haciendo un mal trabajo, le mandaba marihuana con semilla, de más baja calidad. “Quería que se enojara conmigo para que me dijera: ‘vente (con él), pero nomás no lo conseguí”.

A la misma casa en Cabo San Lucas donde ella lo vio, llegó un grupo especial de militares en febrero de 2012 para tratar de arrestar a ‘El Chapo’, pero logró escapar. Sánchez dice que lo vio apenas regresó a Sinaloa. Tenía raspaduras y sangre. “Me dijo que les había caído el gobierno, que se había escapado brincando una barda y que por eso estaba todo lleno de espinas”, mencionó.


Las acusaciones contra ella

De acuerdo con una investigación que se inició en el estado de Arizona, desde enero de 2013 esta mujer estuvo involucrada en el lavado de dinero y la distribución de droga bajo las órdenes directas de 'El Chapo' y otros líderes del cartel de Sinaloa. En ese cartel la conocían por los alias de 'Piedra', 'Maico' y 'Tere'. Incluso, según un informante, ella se comunicaba con los hijos de Guzmán Loera.

Las averiguaciones arrojan que la acusada facilitó la transferencia de al menos 120,000 dólares provenientes del tráfico de narcóticos y exponen que mientras las autoridades le pisaban los talones al entonces prófugo narcotraficante, ella le ofreció ocultarlo en Cosalá, en el estado de Sinaloa.

La exdiputada intentó ingresar a la prisión de máxima seguridad del Altiplano, en el estado de México, para visitar al 'Chapo' Guzmán en septiembre de 2014 y para no ser identificada habría utilizado documentación falsa, afirma el gobierno de México.

Sánchez, quien tendría un hijo de Guzmán, comenzó a llorar en la corte antes de que el jurado regresara de un receso la tarde de este jueves. Su testimonio continuará el próximo martes.

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