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Testigo da detalles nunca antes contados de cuando 'El Chapo' estuvo escondido en la sierra

El capo colombiano Alex Cifuentes, testigo y cooperante, reveló este lunes en el juicio en Brooklyn las rutinas del narcotraficante mexicano, cómo lo protegían decenas de pistoleros, las visitas de sus mujeres, las fiestas y cómo ocurrían sus huidas cuando el Ejército estaba cerca.
14 Ene 2019 – 3:35 PM EST

NUEVA YORK.- Los peores momentos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán oculto en la sierra del llamado Triángulo Dorado sucedieron durante la guerra contra sus primos, los hermanos Beltrán Leyva, la cual generó la década pasada sangrientas masacres en Sinaloa, Guerrero y en otros estados mexicanos.

“Cambió muchísimo (el negocio de las drogas) para mal, porque el Ejército comenzó a corretearnos muchísimo más”, contó el décimo testigo del juicio contra el narcotraficante en una corte federal de Brooklyn, el capo colombiano Alex Cifuentes. Este lunes, el cooperante describió varios pasajes hasta ahora desconocidos sobre la vida de Guzmán en las montañas, el que fue su escondite preferido.

“Nos tocaba a veces dormir hasta en la tierra porque no podíamos llegar a un campamento. Siempre estábamos en alerta roja porque los helicópteros sobrevolaban en el área donde estábamos”, relató Cifuentes, quien se ha descrito como “el brazo derecho y el brazo izquierdo” del mafioso, con el cual vivió entre el otoño de 2007 y la primavera de 2009.

Quizás ningún otro de sus socios sepa más sobre ‘El Chapo’ que este hombre de estatura baja, cuya familia estuvo ligada al infame capo del cartel de Medellín, Pablo Escobar.

Cifuentes, quien comenzó a testificar el jueves pasado, fue detallando durante la audiencia número 28, ya en la novena semana del juicio, varias anécdotas sobre quién fue su patrón: desde su rutina despertando al mediodía cuando no había alertas sobre operativos del Ejército, las veces que su esposa Emma Coronel Aispuro subió a la sierra a prepararle enchiladas, las visitas de sus otras “esposas”, la forma en cómo lo protegía un nutrido grupo de pistoleros, las fiestas en las que le regalaban vehículos de lujo y hasta su plan para ser “director” de una película sobre su vida.

Esa idea, contó, vino de su esposa Angie. “Se lo recomendó al señor Joaquín porque lo sacaban mucho en las noticias y en todos lados”. El objetivo final era obtener ganancias económicas y al acusado “le encantó la idea”, dijo el testigo, asegurando que ya habían contactado al productor colombiano Javier Rey. No está claro si este proyecto cinematográfico está ligado al que intentó desarrollar la actriz Kate del Castillo.

Otra propuesta era escribir un libro sobre el capo sinaloense, para el cual ya habían proporcionado información y facilitaron la colaboración de familiares, afirmó Cifuentes. “El borrador se lo entregó a ‘Jimi’, el secretario de su hijo Iván. Eventualmente se le entregó el borrador a los abogados de Joaquín”, continuó el cooperante.


Fiestas, armas y alimentación

Cifuentes, de 51 años, se mudó al Triángulo Dorado para conectar los negocios de distribución de cocaína de su familia y los del cartel de Sinaloa. Primero vivió en la comunidad de Las Trancas, donde se cultiva marihuana. Ahí la organización tiene cabañas “humildes” en las que descansan los vigilantes y se almacenan cosas, según su relato. Con el tiempo se ganó la confianza de Guzmán y compartió con este en varias cabañas ubicadas en distintos poblados de la sierra.

Esas viviendas -mencionó- cuentan con generadores eléctricos, servicio de televisión satelital, cocinas, refrigeradores, lavadores, secadoras y usualmente tienen ventanas con vidrios polarizados. Pero sus fachadas no son lujosas, sino de madera “para no llamar la atención del Ejército”.

Al encontrarse en el escondite preferido de quien fue jefe del cartel, Cifuentes también acudía a sus extravagantes fiestas. El 4 de abril de 2008, en un cumpleaños de Guzmán, este vio que “le regalaron relojes, carros y motocicletas”. En esa celebración, su socio Dámaso López Núñez, alias ‘El Licenciado’, le dio una camioneta pick up de color blanco; y sus hijos, una Hummer con pintura de camuflaje.

Para proteger al capo, un ejército integrado por unos 50 pistoleros se distribuía en las inmediaciones de su guarida de turno, pero cuando se desató la batalla contra el cartel de los Beltrán Leyva, se quedaba 20 días en una de sus casas en las montañas y al mudarse usaba a otros guardias para borrar su rastro.

Sus pistoleros recibían un pago de unos 20,000 pesos cada 20 días, equivalente a poco menos de 1,000 dólares. Por la nómina total, que incluía a siete empleadas domésticas y decenas de agricultores de marihuana y amapola, ‘El Chapo’ desembolsaba entre 150,000 y 200,000 dólares cada mes. Para alimentar a tanta gente había una persona encargada de comprar alimentos en Culiacán y los subían a la sierra en camionetas o avionetas. El testigo lo describe como “una caja chica fluida”.

La vestimenta allá arriba solía ser uniformes de tipo militar para confundirse entre la jungla y jamás se apartaban de los rifles de asalto, las bazucas y hasta armas calibre 50, capaces de derribar un helicóptero. Guzmán, dijo Cifuentes, siempre portaba su pistola favorita, una 38 super que tenía incrustraciones de diamantes y sus iniciales -JGL- en las cachas.

Traiciones, corrupción y muerte: las claves del juicio a 'El Chapo' Guzmán (fotos)

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Otra vez mencionan a Emma Coronel

“¿Quién visitaba al acusado?”, preguntó una fiscal federal al cooperante. “Socios, amigos, hermanos, sus hijos, sus esposas”, respondió.

Emma Coronel, dijo, estuvo “poco” al lado de Guzmán en las montañas. “Al señor Guzmán le gustaba que ella le hiciera enchiladas suizas”, aseguró. Antes de que Cifuentes hablara de la esposa del acusado, la Fiscalía federal presentó otra vez al jurado una fotografía de ella. La semana pasada, un agente del FBI mostró mensajes privados que la involucran en los negocios ilícitos de su marido.

También lo visitaban Griselda López, quien se encargaba de recibir las propiedades que le daban al cartel como pagos por deudas de droga. Asimismo, iban a la sierra una profesora y otras amantes del capo, contó Cifuentes.

Guzmán no solo tenía guardaespaldas en sus escondites, sino secretarios que le ayudaban en sus actividades diarias y agendarle reuniones. Uno de ellos era el propio Cifuentes, quien se encargaba de “hacer las ventas (de droga) en Nueva York, recolectar los dineros, sincronizar la entrega de mercancía con los distribuidores”, así como comprar más droga, detalló el testigo y cooperante.

En un día normal en el que nadie alertaba a ‘El Chapo’ sobre la presencia del Ejército en sus dominios, este se levantaba al mediodía, desayunaba y revisaba los mensajes de sus socios. Cifuentes solía verlo “caminando debajo de los árboles, hablando (por teléfono) con las personas que pedía que le comunicaran”.

Si bien vivía a salto de mata, en un tiempo al capo sinaloense no le quitaban el sueño las operaciones de los militares. A veces, a pelotones pequeños, les mandaba comida para que no destruyeran los plantíos de marihuana y amapola advirtiéndoles que si no la aceptaban “les daría balas”.

Tampoco le interesaba salir huyendo apenas le reportaran que iban por él. Pedía: “solo me hablas 5 minutos antes que el Ejército esté cerca, aunque sea en pelotas (desnudo) salgo corriendo”.

El capo colombiano fue el encargado de contactar a Guzmán con el técnico Christian Rodríguez, quien instaló un sistema de comunicación privado entre un centenar de miembros del cartel y que finalmente colaboró con el FBI para obtener cientos de pruebas electrónicas contra este. También estableció un programa que espió a sus allegados.

“Monitoreaba desde su abogado, jefe de seguridad, su esposa”, dijo. “A Joaquín le interesaba lo que hablaban de él. Si no era nada concerniente a él, no le importaba”, afirmó Cifuentes.

Cuando el cartel se entró que Rodríguez los había echado de cabeza, Cifuentes empezó a seguirle la pista en Facebook, Google y en varios otros lugares. “Comencé a buscarlo”, dijo el mafioso. Pero su plan para asesinar al técnico jamás se cumplió: apenas se enteró aquel se acogió al programa de Testigos Protegidos y se mudó a Estados Unidos.

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