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Drogas

Los arrestó el FBI, les hicieron un narcocorrido y la Fiscalía usó la canción como evidencia

Una canción que les compusieron a los hermanos Ruiz Mendoza, dos distribuidores de drogas de un cartel que opera en el estado de Michoacán, fue escuchada en un tribunal federal de Dallas durante la audiencia que los condenó a pasar varios años tras las rejas.
25 Feb 2020 – 03:36 PM EST

Dos hermanos que se dedicaban al narcotráfico fueron sentenciados en Texas a 18 y 19 años de prisión tras admitir que distribuyeron cargamentos de metanfetamina que recibían de un cartel de Michoacán, en el suroeste mexicano. Usando una estrategia poco común en el sistema judicial de Estados Unidos, los fiscales presentaron como evidencia un corrido que les hicieron para “glorificar” su carrera criminal.

La canción titulada ‘Guiovani Ruiz’, que interpreta el grupo norteño La Ley de Michoacán, se escuchó en un tribunal federal en Dallas el 20 de febrero, durante la audiencia condenatoria de Félix Giovanni Ruiz Mendoza, de 27 años, y su hermano menor Gustavo Ruiz Mendoza, de 24. Ellos son indocumentados.

Me cayó el FBI/ los del SWAT y policías/ y otros perros del gobierno
Como si fuera Bin Laden/ los aviones por el aire/ cómo la hicieron de pedo
Me llegaron por manadas/ sin darme tiempo de nada/ esta vez me sorprendieron


Después de oír el tema musical en la sala de la corte, el juez federal Sam A. Lindsay les impuso un castigo de 18 y 19 años de cárcel a Félix Giovanni y a su hermano Gustavo, respectivamente.

Ellos llegaron a tener más de 90 kilos de metanfetamina que recibieron de traficantes michoacanos que no fueron identificados en el juicio. La mercancía ilícita fue valorada en alrededor de 500,000 dólares.

La droga que recibían era distribuida en al menos dos vecindarios en Balch Springs, en el condado de Dallas, en el norte de Texas, de acuerdo con sus declaraciones de culpabilidad.

Félix Giovanni confesó que usó una propiedad como un “laboratorio de conversión de metanfetamina” y otra como sitio para distribuir el narcótico. También declaró que parte de las ganancias se las envió a un operador de una organización de drogas en Michoacán.


Como afirma el narcocorrido que les compusieron a estos hermanos, el operativo para arrestarlos estuvo a cargo del Buró Federal de Investigaciones (FBI). Para llevarlos ante la justicia, la agencia echó mano de un informante, cámaras ocultas, compras encubiertas de droga y escuchas telefónicas.

“Ellos me dieron tu número telefónico, porque te voy a dar un coche”, le dijo un cooperante del FBI a Félix Giovanni en una llamada telefónica que espió la dependencia. Era una clave para avisarle que le hablaba en nombre de integrantes de un cartel en Apatzingán (Michoacán) y que tenía un cargamento de metanfetamina, según se describe en documentos judiciales.

La entrega de un kilo de la droga se realizó el 10 de mayo de 2018 en una casa en Balch Springs. La venta fue seguida muy de cerca por oficiales del FBI. Ocho días después, el informante y Félix Giovanni se volvieron a reunir en el mismo lugar para hablar sobre seguir colaborando en el narcotráfico.

Los fiscales indican que el narcocorrido de los hermanos Ruiz Mendoza debió ser aprobada por el cartel para el cual trabajaron. De otra manera no lo tocaría la banda La Ley de Michoacán, la cual no es parte de este proceso penal, subrayó el Departamento de Justicia (DOJ).

En el juicio, incluso se presentaron en la corte expertos que afirmaron que el grupo norteño “probablemente tuvo que obtener el permiso de al menos uno de los carteles que controlan Michoacán para escribir y tocar la canción, que los narcotraficantes utilizan como propaganda que enaltece su estilo de vida”.

Sin identificar qué organización criminal está vinculada con este caso, los fiscales federales detallaron que esa región ha estado bajo el acecho de La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, Los Viagras y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La canción menciona que Félix Giovanni comenzó distribuyendo narcóticos en California y luego se fue al norte de Texas, donde “trabajé como los grandes”. Describe que es originario de la comunidad de Loma Blanca y que le gustan los caballos, las apuestas, los gallos y el licor.

Al ritmo del acordeón, el corrido dice que este joven narco la está pasando mal en prisión. Así lo canta: No veré crecer mis hijos/ No sé si a mis viejitos/ al salir voy a encontrarles.

En fotos: El expolicía de México que levantó uno de los carteles más sanguinarios y lucrativos de todo el mundo

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