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Actividad de Pandillas

Así se comunica la pandilla Mafia Mexicana en la prisión de máxima seguridad donde está 'El Chapo' Guzmán

El juicio contra un integrante de una organización criminal que controla a varias pandillas hispanas del sur de California ha hablado de presuntas fallas en la llamada ‘Alcatraz de las rocosas’, donde desde el 19 de julio purga su condena a cadena perpetua el exlíder del cartel de Sinaloa.
2 Oct 2019 – 12:08 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Algunos “vecinos” del narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en la prisión Florence ADMAX de Colorado, la única de Estados Unidos con la etiqueta de “supermáxima seguridad”, siguen cometiendo delitos a pesar de las múltiples medidas de control, la estricta disciplina y el confinamiento en solitario que este penal impone a sus reos de alto perfil.

Así lo revelan los testimonios de jefes de la organización criminal conocida como Mafia Mexicana, la cual controla las actividades delictivas de varias pandillas hispanas en el sur de California, entre estas la sanguinaria Mara Salvatrucha (MS-13). Ellos aseguran que en la cárcel se comunican con sus cómplices, hacen valer sus reglas y reciben los “impuestos” que cobran a vendedores de droga en las calles.

Estas afirmaciones se escucharon hace unos días en el juicio contra un miembro de ‘La Eme’, José Loza, en una corte federal de Los Ángeles, que por primera vez sacó temporalmente de prisión a líderes de ese grupo delictivo, incluso a un condenado a muerte, para que testificaran contra uno de los suyos. Univision Noticias tuvo acceso a documentos judiciales relacionados con este caso.

Es también la primera vez que se expone cómo algunos presos habrían logrado burlar la vigilancia en la prisión más segura del país, la cual presume que nadie ha escapado desde su apertura en 1994. Quien la administra, el Buró Federal de Prisiones (BOP), declinó comentar sobre dichos alegatos, aunque subrayó que investiga "a fondo" las acusaciones de mala conducta que ocurren dentro de Florence ADMAX.

"El BOP tiene políticas, procedimientos y prácticas vigentes para monitorear las comunicaciones de los reclusos con vínculos conocidos o sospechosos con los carteles de la droga y el crimen organizado, e intercambia información de inteligencia con nuestros socios encargados de hacer cumplir la ley según sea necesario", señaló en un comunicado enviado a este medio.

Uno de los testigos clave de la Fiscalía federal en el juicio contra Loza, Thomas Moreno, un pandillero de 60 años que desde 2007 es considerado un “carnal” o jefe de la Mafia Mexicana, relató ante el jurado el 22 de agosto que conversó “varias veces” con otros miembros de su banda, incluso cuando estuvo en un sector aislado, lo cual representaría una violación a las normas de la penitenciaría.

“Si yo estaba en la (celda) 5 y él en la 4, arriba, yo podía hablar con él a través del baño”, contó Moreno, quien desde 1983 ha estado en cárceles federales y estatales por robos a bancos, ataques violentos y un intento de asesinato. Su condena se fue alargando porque ha cometido crímenes tras las rejas.

Las celdas de Florence ADMAX son pequeñas y tienen una cama hecha de losa de acero y un colchón delgado, un taburete y un escritorio de metal, un inodoro y lavado del mismo material, así como un televisor. Los reos comen y se bañan allí. Pasan 23 horas al día encerrados y solo salen al patio una hora.

“Tú puedes quitar la regadera o el lavamanos y puedes hablar con alguien por la cañería”, describió Moreno, a quien apodan ‘T-Bugs’ desde que entró a la pandilla Varrio Norwalk cuando tenía 9 años. “Si alguien te quería hablar, ellos solo te llaman y tú contestas, como si fuese un teléfono”, explicó.

- ¿Lo puedes hacer incluso cuando hay puertas dobles?, preguntó un fiscal federal.

- Correcto, respondió Moreno.


Un asesinato ventiló las “fallas” en Florence ADMAX

‘El Chapo’ Guzmán se encuentra en la unidad ‘Range 13’ en Florence ADMAX desde el 19 de julio. Esa misma semana que un juez federal lo condenó a cadena perpetua por narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas de fuego. Su abogada Mariel Colón dijo a Univision Noticias que el capo purga su sentencia sin que le permitan hablar con otros reos y que al salir al patio lo colocan dentro de una jaula.

Un vocero del Buró Federal de Prisiones dijo a este medio que "por razones de seguridad" la dependencia "no discute prácticas de seguridad específicas en ninguna institución o en torno a un reo específico".

En la llamada ‘Alcatraz de las Rocosas’, situada a unas dos horas al sur de Denver, se encuentran reclusos infames que van desde espías hasta mafiosos. En esa lista figuran Osiel Cárdenas Guillén, exjefe del cartel de Golfo; y los terroristas Dzhokhar Tsarnaev y Zacarias Moussaoui.

Moreno, el jefe de ‘La Eme’ aseguró en la corte que estuvo en Florence ADMAX dos veces, la primera de 1996 a 2002 y luego de 2007 a 2016. Contó que para comunicarse con sus asociados también usó un improvisado lenguaje de señas, que ponía en práctica cuando se cruzaban por los pasillos de la cárcel.

En el patio del penal el diálogo era directo. “Ellos tienen siete jaulas pequeñas, una junto a la otra, y cada persona es puesta en una jaula. Puedes hablar través de la reja, simple, como si estuvieras libre”.


Los reos también se las ingenian para pasar mensajes por medio de “cometas” o papeles atados a cuerdas, y les exigen a otros reos que lleven esos recados. Se sabe que en cárceles estatales y federales los integrantes de esa violenta banda usan la violencia y la intimidación para que otros sigan sus órdenes.

“Nos ponemos de acuerdo, eso ocurre una vez a la semana, los sábados, y él te puede pasar ‘cometas’, café o cosas así. Cualquier cosa que quepa debajo de la puerta”, afirmó el pandillero.

Moreno dijo que conversó con varios miembros y asociados de ‘La Eme’ durante su estancia en Florence ADMAX, entre éstos Dominic Gonzáles, a quien conoció en 2002 cuando estaba en la llamada Unidad F, un sector aislado, antes de ser transferido a la prisión federal Lompoc, en el valle central de California.

Ahí Gonzáles le dijo que estaba molesto porque no lo habían ascendido a pesar de que un jefe de la organización se lo prometió si atacaba a un reo para tener el control en una cárcel. Al salir libre, un miembro de ‘La Eme’ le reclamó a Gonzáles por qué sin su autorización estaba colectando “impuestos” a narcomenudistas en el noreste del Valle de San Fernando, en la ciudad de Los Ángeles.

Gonzáles fue acribillado el 19 de abril de 2016 en un restaurante en la comunidad de Basset, en el Valle de San Gabriel. El pandillero recibió seis disparos, incluso en la cabeza y el pecho. Un hombre que lo protegía resultó gravemente herido y un cliente fue impactado seis veces por las balas.

José Loza, jefe de la pandilla Canta Ranas, que opera en las ciudades de Santa Fe Springs y Whittier, en el sureste del condado de Los Ángeles, lo mató por órdenes de un líder de la Mafia Mexicana, según la Fiscalía. Este pandillero de 40 años es acusado de 12 delitos graves, entre éstos extorsión, lavado de dinero y distribución de drogas. Un jurado federal lo declaró culpable a finales de agosto. Su audiencia condenatoria se programó para el 16 de diciembre.

El cómplice de Loza en el asesinato de Gonzáles, Leonardo Antolín, de 25 años, se declaró culpable de cinco delitos graves y ahora enfrenta una condena de hasta 40 años en una prisión federal.

Ambos son mencionados en una acusación federal contra 51 miembros y asociados de la Canta Ranas, que los fiscales catalogan como “una empresa criminal multigeneracional dedicada al asesinato, las agresiones, la extorsión, el lavado de dinero y la distribución de drogas”.

Varios cayeron en la operación ‘Frog Legs’, que lideraron agentes del servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (DHS) y que hasta el momento aseguró más de 40 condenas.

Describiendo las actividades criminales de ‘La Eme’

El juicio contra Loza es único porque varios “emeros” y miembros de alto nivel “dieron el paso inusual de testificar sobre la existencia de la pandilla, sus actividades y su poder dentro y fuera de las prisiones”, señala el Departamento de Justicia (DOJ) en un comunicado.

Moreno, por ejemplo, reconoció que por ser un líder de la organización cualquiera que cometa delitos en su territorio en la ciudad de Norwalk, donde el 70% de sus 105,000 habitantes son hispanos, debe pagarle un porcentaje de sus ganancias ilícitas.

“En mi barrio, si alguien está haciendo algo ilegal yo recibió algo de lo que sea que esté haciendo. Sea fraude de tarjetas de crédito, vendiendo droga, lo que sea, yo recibo un porcentaje”, confesó.

Además, reconoció que alguien recibe ese dinero en su nombre y lo deposita en su cuenta en la prisión donde esté, incluso en la estricta Florence ADMAX. Con ese dinero “compro en la comisaría periódicos, revistas (…) champú, jabón”, dijo el pandillero.

La vida criminal de este hombre comenzó cuando tenía 9 años, al ingresar a la Varrio Norwalk. Seguía los pasos de cinco de sus nueve hermanos que fueron parte de ‘La Eme’. En su frente y en una oreja tiene tatuajes de esa banda. Lo arrestaron en 1983, cuando tenía 24 años, y desde entonces no ha vuelto a pisar la calle.

- “¿La cobardía es permitida en la ‘Mafia Mexicana’?”, le preguntó un fiscal federal en el tribunal.

- “No”, respondió Moreno.

- “¿Qué pasa si eres cobarde?”, le inquirió el funcionario.

- “Tú puedes ser atacado, asesinado”, advirtió.

En la corte federal de Los Ángeles también dieron su relato los asociados de ‘La Eme’ Alberto Martínez, alias ‘Crook’ y quien espera la pena capital en la prisión en San Quentin; Francisco Rivera, David Camacho, Brandon Moorhead, Martin Topete, Rolando Urquidez y Romero Valdivia.

Estos explicaron que para nombrar a un nuevo jefe de ‘La Eme’ basta la aprobación de tres líderes, uno de los cuales funge como su “patrocinador”. Otros pandilleros de bajo rango pueden aportar sus opiniones. “Básicamente es una conversación sobre una persona”, detalló Moreno.

Si el voto es favorable, la voz se corre de cárcel en cárcel y en el territorio de su pandilla, donde tendrá mayor influencia, sobre este nombramiento.

Raúl García, apodado ‘Güero Smooth’ y quien es identificado como uno de los jefes de la Mafia Mexicana en el Valle de San Fernando, también dio detalles sobre cómo la banda impone su ley en las calles del sur de California.

Relató que en un par de ocasiones le dio “un consejo” a González, a quien asesinaron en 2016, porque estaba colectando “impuestos” en su territorio. La conversación se realizó con un teléfono que metieron de contrabando a la prisión de Folsom, en el norte de California.

Ambos son pandilleros de ‘Pacas Flats’, que opera en el vecindario hispano de Pacoima. “Le pregunté a él: ¿Qué estás haciendo allá? Y él dijo que no le importaba, que estaba ganando dinero”, dijo García en su testimonio que se escuchó durante la tarde del 21 de agosto.

Según García, el fallecido Gonzáles estaba violando una regla: “Cuando eres de cierto barrio no tienes el derecho de andar en otro barrio, seas miembro de la Mafia Mexicana o un pandillero regular. Punto”.

Este hombre lleva 40 años tras las rejas por un asesinato, apuñalamientos, ataques violentos y motines en las cárceles donde ha estado. En 1979 lo sentenciaron a 25 años de prisión con la posibilidad de volverse cadena perpetua. Estuvo aislado en la prisión Pelican Bay casi durante 24 años.

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