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Muertes

Paró a ayudar en un accidente, pero un carro lo embistió lanzándolo al otro lado de la autopista y lo atropellaron de nuevo

Un agente del FBI chocó su auto al tratar de utilizar su celular. Un oficial fuera de servicio que pasó por el lugar del accidente paró para asistirlo. Los dos fallecieron cuando un tercer auto no frenó y los atropelló. El conductor enfrenta cargos por manejo temerario, lo que implica una multa de 280 dólares y pérdida de puntos en la licencia.
1 May 2018 – 02:28 PM EDT
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Sander Cohen (i), quien paró para asistir a Carlos Wolff en la autopista. Los dos murieron cuando un auto los embistió y los lanzó al otro lado del muro de la autopista.

Como millones de conductores, Carlos Wolff, un venezolano agente del FBI, cometió un error cuando iba manejando por la noche por una autopista en el norte de Washington DC: tratar de utilizar su celular.

Esa distracción le costó la vida a él y a Sander Cohen, un agente fuera de servicio, que paró a ayudar al ver que alguien había tenido un accidente. Los dos fueron arrollados con tanta fuerza por un tercer vehículo que acabó lanzándolos por la barrera divisoria de la vía y uno de ellos terminó bajo las ruedas de otro auto. Ninguno sobrevivió.

La tragedia ocurrió el pasado mes de diciembre, pero los detalles de las trágicas muertes se conocieron ahora, luego de una solicitud de documentos realizada por The Washington Post.

Cohen, de 33 años, fue atendido en el lugar, pero las fuertes lesiones que le provocó el impacto hizo que falleciera sobre la misma autopista. Wolff, de 36 años y quien llegó a Estados Unidos cuando tenía 8, fue trasladado al hospital, donde declararon poco después su muerte.

Según el diario capitalino, Wolff estaba ebrio cuando manejaba hacia las 10 pm de aquella noche. Sin embargo, se distrajo por su teléfono y los investigadores no han podido determinar por qué el agente del FBI trató de agarrar su celular.

Fue en ese instante en el que perdió el control de su auto: su camioneta Acura cruzó los tres carriles de la carretera y acabó empotrándose contra la división de la autopista. El auto rebotó contra la pared y quedó ocupando parte de la vía rápida. Sin embargo, él sobrevivió.

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Estaban entrenando en un gimnasio cuando un auto Tesla penetró a través de la pared


En ese momento, Cohen pasó con su Volkswagen Jetta. El oficial, que no estaba trabajando, decidió parar, parquearse tras el auto siniestrado y activar las luces de emergencia para avisar a otros conductores del accidente y prevenir así un problema mayor.

Los dos hombres comenzaron a hablar junto al accidente mientras esperaban que los ayudaran. Nunca recibieron asistencia: un Honda Accord en el que viajaban tres personas camino a un club de Washington los embistió. El golpe fue tan severo que los dos hombres salieron disparados hacia el otro lado de la autopista, donde otro Acura acabó golpeando nuevamente a Cohen.

Roberto A. Garza Palacios, conductor del auto que atropelló a los dos hombres, fue acusado de manejar imprudentemente, lo que implica una multa de 280 dólares y tres puntos en la licencia de manejar, pero no implica prisión.

Según las investigaciones, ni Palacios ni ningún otro de los conductores implicados en el accidente dieron positivo por alcohol o drogas. Además, la velocidad no fue un factor decisivo en el golpe.

En todo caso, la policía estatal recalcó que Palacios, de 28 años, debería haber visto antes el accidente y así evitar el atropello, dado que el auto de Cohen tenía encendidas las luces de emergencia. Sin embargo, Garza alegó durante la pesquisa que no vio los autos y, cuando se dio cuenta del accidente, no pudo evitar a los vehículos porque un auto iba a su derecha y no pudo maniobrar para no arrollar a Cohen y Wolff.

La investigación reveló que no había ninguna indicación de que Palacios tratara de frenar antes del atropello y una evaluación mecánica puso al descubierto que los frenos del auto no funcionaban correctamente.

Documentos judiciales citados por el Post muestran que Palacios en el pasado se declaró culpable en una ocasión de haber manejado borracho y en otra de manejar de manera temeraria. Por ello, recibió sendas multas, pero no entró en prisión.

La viuda del venezolano y madre de dos hijos pequeños, Marla Wolff, mostró su extrañeza de que Palacios no tuviera tiempo de frenar (como sí hizo Cohen) o que se le permitiera seguir al volante pese a sus antecedentes.

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