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Juicios

El método legal que usaron Nassar, Weinstein, Trump, Cosby y O'Reilly para silenciar a las mujeres que querían exponerlos

La actriz porno Stephanie Clifford asegura que Trump le pagó por no hacer público un affaire utilizando un acuerdo de confidencialidad y ahora pelea por liberarse de él. Este sistema se ha utilizado para comprar el silencio de las mujeres, a veces durante décadas, como demuestran los últimos grandes escándalos de abusos. Son legales, pero ¿son éticos?
10 Mar 2018 – 2:41 PM EST

Muchas de las víctimas del magnate de Hollywood Harvey Weinstein firmaron un acuerdo de confidencialidad. También las del actor Bill Cosby, seis del presentador Bill O'Reilly y una del médico de las gimnastas Larry Nassar. Ahora se sabe que Donald Trump, o al menos sus abogados, también hicieron firmar uno a una actriz que supuestamente tuvo amoríos con él.

Los acuerdos de confidencialidad o de silencio (" Non-disclosure agreements" o NDA, en inglés) fueron inventados para que investigadores y empresas protegieran sus métodos o sus recetas y para que empleados o estudiantes no pudieran revelar información secreta y fundamental a la competencia. Las personalidades famosas también los usaban para que sus empleados del servicio o niñeras no revelaran información sobre sus casas o vidas personales.

Pero parece que por décadas este acuerdo legal también ha tenido otro uso: comprar el silencio de las mujeres.

Estos contratos, que han llegado a los medios y a las cortes en los últimos tiempos por boca de las actrices, cantantes, periodistas y gimnastas que se han atrevido a hablar de ellos, se utilizan para impedir que las firmantes hablen de un episodio específico -casi siempre de abuso, aunque también se usa para silenciar romances- durante un tiempo determinado a cambio de una suma específica de dinero.

Los jueces pueden negarse a hacer cumplir las cláusulas de confidencialidad, explicó al Chicago Tribune Alan Garfield, profesor de la Escuela de Leyes de Delaware, "si hay un interés público más amplio en romper el silencio, como el deseo de los acusadores de exponer a un abusador para que otros no sean victimizados”.

" Los NDA han facilitado el acoso, han mantenido la violencia sexual en secreto y han hecho a las víctimas permanecer en silencio", asegura a Univision Noticias Annie Hill, del laboratorio para la prevención de la violencia sexual de la Universidad de Minnesota, quien explica que uno de sus usos más comunes se da en casos de acoso sexual en empresas, donde parte del acuerdo legal con la víctima pasa por prohibirle mencionar el episodio a cambio de una compensación o de un cambio de puesto de trabajo.

¿A quién benefician estos acuerdos?

Pero, ¿por qué tantas mujeres han decidido aceptar dinero a cambio de su silencio en un tema como el abuso? Ante la dificultad de llevar estos casos a la corte, -todo el caso de Weinstein es una clara evidencia de esto-, hay muchos argumentos que aseguran que los acuerdos de confidencialidad, en realidad, benefician a las víctimas. “Muchas temen que salir a denunciar afecte su propia reputación y la probabilidad de que encuentren un trabajo en el futuro, además de que las compañías y los mismos acosadores son más propensos a dar compensaciones económicas a las víctimas si estas firman estos acuerdos”, explica Hill.

La actriz de películas pornográficas Stephanie Clifford es la última mujer dispuesta a pelear por romper su acuerdo de confidencialidad. Esta semana ha interpuesto una demanda para invalidar el que firmó en 2016 para mantener en silencio su supuesto amorío con el presidente, intentando así evitar las consecuencias de incumplir un NDA, en su caso, enfrentarse, según ella, a un pago de 1 millón de dólares.

Estos son los casos más recientes en los que un acuerdo de confidencialidad ha sido utilizado para silenciar testimonios comprometedores:


Donald Trump: eliminar sospechas de amoríos


  • La actriz estampó su nombre en el acuerdo en 2016, justo antes de las elecciones presidenciales, de manera que su historia no torpedeara la candidatura de Trump.
  • Los documentos también contienen la firma de Michael Cohen, abogado de Trump y quien dio a la actriz 130,000 dólares para que no hablara con los medios de comunicación.
  • Sin embargo, ambos documentos tienen un espacio vacío en donde están las iniciales DD, espacio en el que supuestamente debía firmar Trump, quien para efectos del acuerdo aparecía con el nombre de David Dennison.
  • Aunque la ausencia de la firma bien podría significar que Donald Trump nunca estuvo al tanto de este acuerdo, también es cierto que esto podría invalidar el contrato y permitir que Clifford contara con detalle su supuesta historia amorosa con el presidente.
  • Hace unas semanas, una exmodelo de la revista Playboy, Karen McDougall, salió a hablar sobre otro supuesto amorío del presidente cuando ya estaba casado con Melania Trump.
  • El periódico sensacionalista The National Enquirer investigó a fondo la historia de McDougall y por 150,000 dólares compró los derechos exclusivos de la entrevista de la actriz, impidiendo que ningún otro medio pudiera reproducir los hechos. El medio, como ha hecho con otros casos, nunca publicó la historia aplicando el método que se conoce como “buy and bury” (cómpralo y entiérralo).



Harvey Weinstein: 20 años firmando acuerdos para no ser denunciado


  • Zelda Perkins, la ex asistente de Harvey Weinstein, fue una de las primeras víctimas del productor que rompió el acuerdo de confidencialidad que firmó en el pasado. Lo mantuvo por 20 años, hasta que el pasado mes de de octubre de 2017 decidió hablar con el periódico Financial Times.
  • Al igual que muchos otros acosadores, el andamiaje legal de Weinstein encontró en este tipo de acuerdo una manera de silenciar a las mujeres y de seguir ejecutando sus abusos por 20 años.
  • La modelo filipino-italiana Battilana Gutierrez narró en detalle a The New Yorker cómo el 20 de abril de 2015 se sentó frente a un expediente de 18 páginas incomprensibles que su abogado le recomendó firmar.
  • Por un valor de 1 millón de dólares la modelo acordaba no hablar nunca sobre cómo Harvey había intentado tocarle los senos y meter abusivamente su mano bajo su falda.
  • Antes de que eso ocurriera, cuando Gutierrez intentó denunciar a Weinstein a la policía, el productor contrató a un poderoso grupo de abogados e investigadores privados para que amenazaran a la modelo con revelar algún lado oscuro de su pasado.
  • Fue tal la presión que Gutierrez decidió firmar el acuerdo que le ordenaba, entre otras cosas, destruir todos los registros donde se oyera a Weinstein admitir la agresión. También debía entregar las claves de sus mails, así somo su teléfono y otros aparatos electrónicos donde hubiera podido quedar alguna prueba del agravio o de la negociación del acuerdo.
  • Los acuerdos que hizo firmar Weinstein a sus víctimas incluso llegaron a contemplar que no podrían denunciar al productor en el futuro. Como fue el caso de la actriz Rose McGowan, quien recientemente ha admitido que fue violada en 1997 por el productor durante el Festival de Sundance. McGowan no firmó un acuerdo de confidencialidad propiamente, pero sí recibió 100,000 dólares y renunció a su derechos de denunciar al agresor.

Bill Cosby: demandó a quienes incumplieron el NDA

Bill Cosby no solo usó repetidas veces el acuerdo de confidencialidad para acallar a las más de 40 mujeres que denunciaron que habían sido abusadas, sino que incluso quiso que le devolvieran la plata pagada por esos acuerdos cuando, una década después de firmarlos, muchas salieron públicamente a inculparlo.


  • Fue el caso de Andrea Constand quien en 2016 recibió una demanda por parte de Cosby dos meses después de que las autoridades de Pennsylvania presentaran cargos contra el actor por drogarla y acosarla en 2004. Cosby dijo que ella había violado el acuerdo, respondiendo las preguntas que le hicieron los fiscales del caso. La abogada de la mujer aseguró, por su parte, que este tipo de acuerdos se suspenden cuando las autoridades lo solicitan.
  • Aunque las investigaciones llevaron a juicio a Bill Cosby, fue declarado nulo. El jurado encargado del caso fue incapaz de llegar a una decisión unánime.



Bill O'Reilly: 42 millones para tapar abusos


  • Desde 2002 la cadena Fox y su presentador Bill O’Reilly pagaron a 6 mujeres para acallar denuncias de abuso verbal, acoso sexual, comentarios lascivos y llamadas en las que parecía que O’Reilly se estaba masturbando.
  • El caso más llamativo es el de Lis Wiehl, una analista legal del programa de O’Reilly que recibió 32 millones de dólares para no hacer público que el presentador la había acosado repetidamente, había mantenido con ella una “relación sexual no consensuada” y le había mandado pornografía gay que ella no solicitó.
  • La cadena Fox era consciente de estos acuerdos de O’Reilly cuando renovó su contrato como presentador en febrero de 2017, lo que dejó al descubierto el entramado de la cadena, que no solo sabía del historial de abusos de O’Reilly sino que incluso pagó varios de esos acuerdos de su propio presupuesto.
  • O’Reilly fue despedido en abril después de que The New York Times destapara el escándalo. Un mes después la cadena despidió a su presidente Roger Ailes por 6 denuncias de acoso sexual de empleadas de Fox, lo que volvió a poner en la mira a la cadena como un ente poderoso que toleraba el acoso y contribuía a silenciarlo con una maquinaria de abogados y dinero.



Larry Nassar: USA Gymnastics pagó a McKayla Marooney para que no hablara


  • Desde 2015 el FBI investigaba las acusaciones contra el médico del equipo olímpico de gimnasia de EE UU por abusar sistematicamente de niñas en su consulta, aunque USA Gymnastics no lo relevó de su puesto.
  • En 2016 el Indiana Star empezó la investigación que destaparía el caso de este depredador. En ese año USA Gymnastics pagó 1,5 millones de dólares a McKayla Marooney para silenciar los abusos a los que la sometió Nassar durante años. Este contrato se firmó en plena investigación. Si hablaba se enfrentaría a una multa de 100,000 dólares.
  • Cuando se hizo pública la situación de Marooney la modelo Chrissy Teigen se ofreció a pagar ese montante para animarla a hablar y reabrió el debate de la ética de las cláusulas de confidencialidad, que ayudan a perpetuar el secretismo en casos como el de Nassar, que abusó de niñas durante más de 20 años.
  • Una vez el caso se convirtió en escándalo, a USA Gymnastics no le quedó más remedio que recular y levantar la cláusula para que Marooney pudiera hablar: "queremos trabajar juntos con McKayla y otros para ayudar a empoderar a las atletas para hablar sobre el abuso". Poco después otra gimnasta, Aly Raisman, aseguró que USA Gymnastics le había presionado para que se quedara callada.


Las víctimas de Larry Nassar cuentan en el juicio los detalles de los abusos sexuales a los que las sometió

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