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Inmigrantes indocumentados

"Nos agarraron sin piedad, como animales": México detiene a 367 inmigrantes indocumentados que iban a EEUU

Se trata de la redada más grande sobre una caravana migrante desde que los grupos empezaron a atravesar el país el año pasado. Los detenidos, mayoritariamente hondureños, denunciaron que fueron sorprendidos cuando estaban descansando a la sombra de los árboles de la carretera.
23 Abr 2019 – 3:58 AM EDT

Cuando Óscar Johnson Rivas, un soldado salvadoreño de 45 años, vio que agentes de migraciones mexicanos se lanzaron sobre miembros de la caravana de la que él mismo formaba parte, huyó montaña arriba y pasó seis horas escondido entre la densa vegetación.

Abajo, en la carretera la situación era muy diferente. Mientras los migrantes estaban reunidos en zonas de sombra para protegerse del calor a las afueras de la ciudad de Pijijiapan, policía y agentes federales llegaron en camionetas y furgonetas y metieron a la fuerza a mujeres, hombres y niños en los vehículos.

Los migrantes fueron trasladados hasta varios autobuses, presumiblemente para su posterior transporte a un centro de inmigración donde tramitar su deportación.

Se vivieron momentos de tensión y drama: mujeres y niños lloraban y chillaban durante las detenciones junto a la carretera, mientras agentes forcejeaban para atrapar y subir a los migrantes a los vehículos, y varios hombres corrían para evitar ser atrapados. Ropa, zapatos, maletas y carros de bebé quedaron tirados en el lugar tras la operación.

En total fueron detenidas 367 personas, la mayoría de nacionalidad hondureña.

“Lo que hicimos fue buscar el monte y alejarnos lo más posible para que no nos pudieran agarrar”, dijo Rivas, citado por la AP, quien afirma haber huido de su país por amenazas de pandillas.

“Nos agarraron sin piedad, como que fuéramos animales”, dijo sobre la forma en que fueron detenidos. “Eso es una barbaridad porque somos humanos todos”.

Cientos de cubanos esperan en la frontera entre México y EEUU para solicitar asilo (fotos)

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El Instituto Nacional de Migración (INM) informó que estos inmigrantes formaban parte de una caravana integrada por unas 3,000 personas -en su mayoría centroamericanos que entraron de manera irregular a México- en el poblado de Echegaray, municipio de Pijijiapan.

Los agentes se posicionaron en la cabecera y el final del grupo. Algunas personas con ropas civiles parecieron colaborar en las detenciones, según AP.

Tras ver cómo se detenía a otros, algunos migrantes empezaron a caminar en grupos densos y tomaron piedras y palos.

"Ahí se llevó a cabo un procedimiento de revisión migratoria a un grupo de personas, que ante esta labor del Instituto, iniciaron una agresión al personal del INM", señala el comunicado al detallar que fue necesaria la intervención de la policía federal.

Un destino incierto

Los migrantes detenidos fueron trasladados en camionetas y autobuses a la estación migratoria de Tapachula, donde se "seguirán los procedimientos correspondientes, con la intervención de los consulados de los países respectivos", añade el INM sin precisar si serán deportados.

Hasta enero, las autoridades mexicanas entregaron más de 12,000 visas humanitarias que permiten a los migrantes transitar libremente por el país durante un año.

Pero en la actualidad sólo se les otorga tarjetas de visitante regional, que restringen su movilidad a estados del sur. La mayoría ha rechazado este nuevo documento.

Desde octubre, miles de centroamericanos han recorrido México en multitudinarias caravanas con la esperanza de llegar a Estados Unidos para pedir refugio, alegando que escapan de la violencia y la pobreza en sus países.

El presidente estadounidense, Donald Trump, considera este éxodo una amenaza a la seguridad nacional y exige a México que detenga a los migrantes.

Días atrás, Trump amenazó con cerrar la frontera con México, lo que tendría fuertes repercusiones económicas para ambos países.


México dio la bienvenida a la primera caravana migrante el año pasado, pero el recibimiento se ha ido volviendo más frío después de que decenas de miles de personas colapsaran los cruces fronterizos con Estados Unidos, causando demoras en la frontera e indignando a los residentes locales.

Ahora muchos inmigrantes se dan cuenta de que no encontrarán la misma hospitalidad que recibió a otras caravanas y que caminar por la autopista rural ya no es seguro.


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