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Inmigrantes indocumentados

"La fe te lleva donde quieras": antes de cruzar la frontera, los migrantes se encomiendan a una tablilla de la Virgen

José Hernández, un migrante mexicano repatriado hace más de cinco años, dice que cuando se encomendó a esa Virgen en mitad de la nada logró cruzar a Estados Unidos, pero que las veces en que no tuvo fe, todo le salió mal. Él asegura que el día en que alguien quite esa tablilla de donde está, la suerte de los migrantes que crucen por Tijuana se acabará.
12 Oct 2019 – 11:58 AM EDT

TIJUANA, México.- En las faldas de un cerro conocido como El Cañón del Matadero, ubicado a la entrada de Playas de Tijuana, hay un pequeño nicho improvisado con una estatuilla de la Virgen de Guadalupey a la que llaman la 'Virgen de los migrantes'. Está instalado justo donde comienza el muro fronterizo entre México y Estados Unidos.

Nadie sabe cómo llegó la imagen a ese lugar o quién la instaló, pero de acuerdo a los residentes, la estatuilla de la Virgen ha permanecido intacta por más de 30 años. Desde entonces, los migrantes mexicanos y centroamericanos devotos de la Virgen que han arribado a Tijuana, se encomiendan a ella antes de aventurarse a cruzar por los terrenos vigilados por la Patrulla Fronteriza.

José Hernández, un migrante mexicano repatriado hace más de cinco años y quien vive en la zona, cuenta que los que cruzan —ahora en menor medida—, suelen encomendarse a esta Virgen porque existe la creencia de que quienes lo hacen, logran burlar la seguridad y llegan bien "al otro lado".

Él está convencido de que "la fe, como dicen, mueve montañas… es más, la fe, te pone en el lugar que tú quieras y eso es lo que sucede con esta Virgen; todo aquel que se ha encomendado a ella, ha logrado llegar a su destino”.

José cuenta que él lo vivió en carne propia la segunda vez que intentó cruzar por esa zona. A principios de los años noventa llegó de Oaxaca a Tijuana con una mochila al hombro y se aventuró a cruzar a Estados Unidos con un pollero que había pagado.

Pero la suerte no estuvo de su lado y fueron abandonados, él y otras cinco personas más. Los detuvo la Patrulla Fronteriza. Luego de que fue deportado a Tijuana, entre comentarios se enteró que por la zona del Cañón del Matadero era mucho más fácil cruzar porque entonces no había tanta vigilancia como ahora.


Recuerda que cuando se encontraban frente al muro, una de las personas que le acompañaba le dijo: "Ven, antes vamos a rezarle a la virgencita y verás cómo nos va a ir bien". José primero se negó, porque no era tan creyente como ahora, pero con tal de lograr su objetivo se concentró en su petición a la Virgen: "Que nos dejara llegar, por el bien de mi familia, porque todo el esfuerzo era para poder encontrar allá un trabajo y sacarlos adelante", le pidió.

Y entonces logró cruzar el muro, caminó evadiendo la vigilancia fronteriza y se encontró con uno de sus primos en Los Ángeles. Allí vivió durante más de 15 años.

Para llegar actualmente al sitio donde se encuentra el nicho, hay que descender un cerro empedrado. A cada paso, hay que aferrarse al zacatal y además hay que cuidarse de no topar con plantas espinosas que pueden provocar leves heridas en las manos y el cuerpo.

Una vez que se desciende, hay un caminito trazado entre los plantíos y al mismo tiempo que se divisa el muro fronterizo se ve el pequeño nicho con la Virgen de Guadalupe, justo a un costado de una gran alcantarilla por la que suelen cruzar los migrantes.

Una frontera "fuera de control"

Según los residentes de la zona y registros periodísticos, las condiciones naturales accidentadas del área dificultan la vigilancia, por lo que ese paso fue utilizado para el tráfico de drogas justo desde que se instauró en 1920 la prohibición del alcohol en Estados Unidos. Era también el sendero por el que los entonces braceros caminaban para llegar a los campos de cultivo en el estado de California. Las autoridades estadounidenses comenzaron a denominar esta zona como 'Smugglers Gulch' (cañón de contrabandistas).

El editor y bloguero Leopoldo Espinoza cuenta en uno de sus escritos que en los años sesenta, cuando el cruce de migrantes hacia Estados Unidos estaba aumentando, la zona se convirtió en base de operaciones de grupos criminales llamados "asaltapollos", quienes se dedicaban a robar, violar y asesinar migrantes.

Posteriormente, comenzó a tomar el nombre de Cañón del Matadero porque según los residentes de esa área —que va desde donde ahora se ubican las colonias Las Palmas y La Gran Tenochtitlán, lado sur, hasta cruzar al lado estadounidense donde se encuentran las rancherías del 'Monument Road'— había un gran basurero donde además de desechos materiales, solían arrojar cuerpos de personas que eran asesinadas en Tijuana.

Fue en el año 2009, luego de que un agente de la Patrulla Fronteriza muriera mientras recorría la zona, que el entonces presidente George Bush instrumentó un programa para la instalación de 600 millas de nueva malla fronteriza en el lugar. Estuvo lleno de controversia por el daño que provocaría a la flora y fauna.

El proyecto incluyó, además de la ruta, un complejo de iluminación, tres líneas de cerca fronterizas, más elementos para la vigilancia, dado que identificaron que se trataba de una zona "símbolo de una frontera fuera de control" por donde todas las noches docenas de migrantes ilegales entraban y salían, y donde se contrabandeaban alcohol y cocaína.

Hasta entonces, el proyecto llevaba 12 años detenido debido a la lucha de sus opositores, en su mayoría ambientalistas, como los de Southwest Wetlands Interpretive Association, que entonces dirigía el activista Mike McCoy. Pero Bush otorgó el permiso para anular las regulaciones locales y ambientales en dicha zona y así construir la cerca.

Pese a todas estas medidas de seguridad, los llamados 'polleros', traficantes de personas hacia Estados Unidos, se las han arreglado para continuar con la práctica. En 2014, la Patrulla Fronteriza reportó que por las adecuaciones en la frontera, comenzaron a cruzar a los migrantes a caballo y en bicicletas. Entonces les cobraban entre 4,000 y 6,000 dólares por el cruce.

José Hernández cuenta que fue así como varios de sus ahora amigos o conocidos lograron cruzar al país vecino, no sin antes detenerse a "echarle un rezo a la virgencita o encomendarles su camino a ella, la todapoderosa".

Consultado por Univisión, Fabián Carbajal, agente de la Patrulla Fronteriza en San Diego, confirmó que por esa zona siguen cruzando personas hacia Estados Unidos. Informó que de enero a septiembre, a lo largo de toda la zona fronteriza entre San Diego y Tijuana han registrado siete muertes de migrantes, seis eventos en los que se han logrado rescatar a 17 personas, se han decomisado 2,543 libras de marihuana, 1,274 libras de cocaína, 3,464 libras de metanfetamina, 3,980 libras de heroína y se han hallado dos túneles.

“Que nunca falte la fe”

En junio de 2019, en el Cañón del Matadero se presentó un caso en el que la Patrulla Fronteriza auxilió en el rescate de dos personas que intentaron cruzar por esa zona, un hecho en el que incluso tuvieron que utilizar un helicóptero para poder rescatarlos: uno fue detenido y el otro logró evadir a los agentes.

José especula con la idea de que les sucedió eso porque "no se encomendaron a la patrona (la Virgen), porque si se hubieran encomendado ya estarían del otro lado mandando dólares a sus familias".

"Hay que tener fe para todo, que nunca falte la fe, porque mientras haya fe todo puede resolverse de la mejor manera", dice José. "Mientras esta Virgen siga aquí con nosotros, va a seguir habiendo migrantes que logren cruzar a su destino; el día que nos la quiten, todo se va a terminar".

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