El lenguaje antiinmigrante del plan de Trump para los dreamers divide a los senadores

Demócratas desconfían de las promesas del presidente y aseguran que esperarán hasta mañana, después que pronuncie el discurso sobre el Estado de la Unión, para decidir sus próximos pasos en la negociación.

La nueva postura anunciada el jueves por la Casa Blanca, de ofrecer a 1.8 millones de dreamers un camino a la ciudadanía a cambio de dinero para construir el muro en la frontera con México, aumentar la seguridad fronteriza, eliminar la lotería de visas y poner límites a la reunificación familiar, tiene inquietos a los demócratas.

El plan de Trump –que la Casa Blanca primero dijo que se presentaría este lunes, pero luego adelantó a final de la semana pasada– incluye varios puntos peligrosos: como acelerar los arrestos de indocumentados, potenciar las deportaciones expeditas y darle poderes extraordinarios al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para que sus agentes expulsen a extranjeros, entre ellos a quienes entraron con una visa al país y se quedaron más tiempo del permitido.

Sin embargo, como explica la oficina de la senadora Catheryn Cortez Masto (demócrata por Nevada), hay un punto de desacuerdo que erosiona las conversaciones en todos los grupos bipartidistas: “El lenguaje antiinmigrante contenido en el plan para legalizar a los soñadores".


Desde la perspectiva de Cortez Masto, “el presidente Trump está usando a los dreamers como fichas de cambio para poder aprobar su agenda antiinmigrante. Los usa como escudo para sacar adelante muchas de sus propuestas, sobre todo poner fin a la reunificación familiar. Esto es algo muy serio, porque le dicen a los inmigrantes que no van a poder estar con sus padres, con sus hermanos”.

“Ellos quieren terminar con lo que llaman inmigración en cadena. Pero en esto hay que destacar que no estamos hablando de cualquier inmigrante que vayan a pedir, sino que nos estamos refiriendo a papás, hermanos, hijos, del núcleo familiar que existe en la cultura estadounidense”, defiende Benítez.

“Si la Casa Blanca quiere un acuerdo, no debe comenzar con estos planteamientos”, dice la oficina de la senadora por Nevada. “Y la Casa Blanca debe entender que el presidente no le va a decir al Senado lo que tiene que discutir, porque él no tiene ningún escaño asegurado”.

Estado de la Unión

La oficina del senador demócrata por Nueva Jersey, Robert Menéndez, confirmó que “los consejeros de muchos de estos senadores (bipartidistas que buscan un acuerdo para legalizar a los dreamers) siguen en conversaciones”.

Pero advierte que entre el lunes y el martes no se comunicará ningún tipo de conclusión, “sobre todo por el discurso sobre el estado de la Unión” que el mandatario pronunciará el martes ante el pleno del Congreso.

“No sabemos todavía si al final la Casa Blanca va a mandar un plan o no, ya que el difundido el jueves fue recibido con fuertes quejas por parte de ambos bandos”, dice la oficina de Menéndez.

“Vamos a esperar algo escrito en papel para entender cuáles son las últimas exigencias y posturas del ejecutivo”, dice Juan Pachón, portavoz del senador por Nueva Jersey.

Las exigencias y posturas mencionadas serían las que el mandatario pronuncie ante el Congreso en pleno convocado para mañana en la noche.

Mientras llega la hora del discurso de Trump, en el Senado se alistan para responder cuanto antes porque el plazo para debatir vence el 8 de febrero, día que si no se alcanza un acuerdo, el gobierno podría nuevamente quedarse sin dinero.

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