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Tráfico de Personas

Esta coyote robó el salario a 33 migrantes y los retuvo en su sótano: ahora pasará 6 años en la cárcel

Durante una década, una mujer guatemalteca que vivía en Chicago formó parte de una organización dedicada al tráfico de personas. Cobraba miles de dólares por el viaje. Al llegar a este país retenía a los inmigrantes en su vivienda y los obligaba a trabajar para que le pagaran.
21 Abr 2021 – 12:28 PM EDT
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Agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) rodearon la casa de Concepción Malinek en un suburbio de Chicago durante la madrugada del 26 de marzo de 2019. En el sótano estaban 33 inmigrantes de Guatemala, incluyendo 14 niños, quienes fueron traídos por Malinek con un solo propósito: ponerlos a trabajar, bajo amenazas y una estricta vigilancia, para que le pagaran miles de dólares por sus viajes a Estados Unidos.

En la habitación de esta traficante de personas los oficiales encontraron la libreta en la cual anotaba las deudas y el dinero que le entregaban, así como tarifas por vivienda, transporte y teléfono celulares. Cada uno debía firmar al entregarle dinero. Esta era la frase que se leía junto a los abonos que le hacía una de sus víctimas: “Eres libre de irte o de quedarte cuando pagues tu deuda”.

Malinek, una guatemalteca de 50 años y con la ciudadanía estadounidense, ha estado detenida desde ese día y permanecerá más tiempo tras las rejas: un juez federal de Chicago la sentenció esta semana a seis años y medio de prisión. Además, le ordenó pagar 112,545 dólares a sus víctimas.

“Malinek controlaba cada movimiento de sus víctimas, sabiendo su paradero en todo momento, la cantidad exacta de cada cheque que les robaba y qué palancas empujar y jalar para mantenerlos a todos en línea”, dijo el fiscal federal Christopher Parente en el memorando de sentencia del gobierno.

“Sabía que sus víctimas temían la deportación y la separación de sus seres queridos mucho más de lo que temían el abuso y las acciones de explotación que les impuso", agregó el funcionario.

La investigación comenzó cuando un obrero llamó a las autoridades para denunciar que su compañero en una fábrica en Romeoville le había contado que vivía hacinado con decenas de inmigrantes en un sótano y que era obligado a trabajar por la dueña de esa casa.

Los testimonios de las víctimas

Entre el 21 y el 26 de marzo de ese año, los detectives entrevistaron a cuatro víctimas de Malinek. Uno de ellos, un guatemalteco que era padre de una adolescente de 15 años, reveló que había acordado pagar 14,000 dólares para llegar a EEUU en diciembre de 2018.

Contó que lo detuvieron en la frontera y, como no conocía a nadie en este país, este hombre dijo que llegaría a la casa de la traficante en Cicero, Illinois. Pero al llegar a la vivienda, ella le advirtió que su deuda ya había subido a 18,000 dólares.

El inmigrante consiguió trabajo a través de una agencia. Su sueldo mensual era de 1,956 dólares. Pero a la ‘pollera’ le tenía que pagar $974, descontando $200 como abono de su deuda por traerlo a EEUU, $424 por varios gastos, $200 por transportarlo al trabajo y $35 por un celular que ella le dio.


También les dijo a los investigadores que Malinek les amenazó varias veces con denunciarlos al Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) para que los deportaran y quedarse con sus hijos.

Relató que dormía en el sótano con varios inmigrantes y que no les permitían salir hasta que la traficante les diera permiso. Su hija de 15 años se quedaba en el primer piso de la casa y bajaba a visitarlo, “pero solo por limitados períodos”, señala la acusación.

La hija de este guatemalteco testificó, por su parte, que le debían miles de dólares a Malinek, pues ella sumó los pasajes de avión que les compró para que llegaran a Chicago.

Fue la propia Malinek quien le tomó una fotografía a esta menor para que le hicieran una identificación falsa, la cual indicaba que era una mujer adulta. Con ese documento apócrifo consiguió trabajo en la fábrica de Romeoville.

Al final de la semana, esta adolescente le entregaba su cheque a su padre para tratar de saldar la “deuda” lo antes posible. Ella recibió amenazas de que los echarían a la calle si dejaban de abonar. Cuando los agentes la entrevistaron, esta joven y su padre tenían tres meses en esa vivienda.

De la fábrica al sótano

Otro testimonio que se agregó a la acusación es el de un hombre de Guatemala que cruzó la frontera con su hijo de 12 años. Él afirmó que Malinek le cobró 7,000 dólares y que le pagaba unos 600 dólares cada mes.

Desesperado por estar con su familia, hizo arreglos con ella para que le ayudara a traer a su esposa y a su otro hijo, de 10 años, por una tarifa de $30,000. Los cuatro dormían hacinados en el sótano, con decenas de personas que habían solicitado asilo al gobierno de EEUU.

De acuerdo con la acusación, la traficante lo engañó haciéndole creer que se reunía con un oficial de inmigración para revisar su caso y le cobraba $50 por llevarlo a las “citas”.

La investigación descubrió que Malinek les dio un celular a cada una de las víctimas para que se comunicaran con ella y les cobraba por ese servicio.

Para que creyeran que debían permanecer en su casa, un tiempo les hizo creer que los visitaban cada semana “oficiales de inmigración” que verificaban que estaban allí. Ella llamaba por teléfono a cada familia para que se acercaran al falso funcionario.

Las cuatro víctimas entrevistadas por los agentes del orden tenían el mismo turno en la fábrica. Trabajaban de lunes a viernes, de las 3 pm a las 12:30 am. Por una tarifa de $50, Malinek los llevaba y recogía en una camioneta.

“Las víctimas inmediatamente regresaban al sótano en la residencia”, señala la acusación.

También debían pagar una cuota extra por cuidar a sus hijos mientras ellos trabajaban.

Otra guatemalteca, identificada por las autoridades como ‘Víctima C’, relató que Malinek le cobró 30,000 dólares por el viaje de ella y su hijo. También trabajó en la fábrica de Romeoville para abonar su deuda. Ella describe a la traficante como una mujer “verbalmente abusiva”, que les decía que si alguien se enteraba de lo que pasaba en esa casa ellos perderían a sus hijos.

Contó que Malinek los amenazaba todo el tiempo con llamar a ICE: “Ellos ya saben que ustedes están aquí, así que adelante háblenles”.

No eran todos los abusos. En la casa había una lista escrita con “reglas” exigiendo limpiar el sótano antes de irse a trabajar. Si no cumplían debían pagar una multa. También debían organizarse para limpiar la casa en distintos turnos. “Ninguna víctima fue compensadas por sus servicios de limpieza”, cita la acusación.

Al registrar la residencia, las autoridades encontraron tarjetas falsas de residente permanente y del seguro social. Ahí estaba la green card de la víctima de 15 años, la cual indicaba tenía 27.

De acuerdo con el FBI, esta mujer se dedicó al tráfico de inmigrantes entre 2009 y 2019.

Poco después del arresto de Malinek, su sobrina le dijo a Univisión Chicago que se estaba cometiendo una injusticia. “Mi tía nunca los obligó a ir a trabajar. Yo también trabajo, ella nunca me ha obligado”, dijo la mujer, cuya identidad no fue revelada.

En ese entonces, ella no tenía antecedentes penales. Las autoridades la describen como una mujer bilingüe que estudió hasta la preparatoria. Una de sus víctimas dijo que tenía un hotel en Guatemala.

La traficante admitió en una declaración de culpabilidad, la cual firmó en julio del año pasado, que se había dedicado al tráfico humano entre octubre de 2009 y hasta agosto de 2014. En ese tiempo, confesó, trajo a este país a diez inmigrantes, a quienes explotó con engaños y amenazas.

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