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América Central

Al menos 50 guatemaltecos han muerto este año en su intento por llegar a EEUU

En una entrevista exclusiva con Univision Noticias, el vicecanciller de Guatemala, Pablo García Sáenz, explicó que desde enero, los servicios consulares de su país han repatriado a 129 guatemaltecos por diferentes razones. De ellos, asegura, 40% son ciudadanos que han muerto mientras buscaban llegar a Estados Unidos.
29 Jun 2019 – 12:14 PM EDT

El hallazgo de los cuerpos de tres niños y una mujer cerca del río Bravo esta semana es solo una muestra de una realidad mucho peor. Desde enero hasta ahora, Guatemala ha repatriado a 129 de sus ciudadanos por distintas razones. De ellos, aproximadamente 40% fallecieron en el camino para llegar a Estados Unidos o en la frontera de ese país, dijo en una entrevista a Univision Noticias el vicecanciller del país, Pablo García Sáenz.

Y la cifra tiene un subregistro. García asegura que hay muertes que ni siquiera son notificadas por las familias a las autoridades consulares.

"Hemos solicitado al gobierno de Estados Unidos por medio del conducto del Departamento de Estado un informe sobre cada uno de estos casos", dijo al teléfono. Pero aún no han recibido ni siquiera el primer reporte oficial completo que precise las causas y establezca responsabilidades en unas 51 muertes de guatemaltecos en ruta a Estados Unidos en lo que va de año.

Guatemala es el país que más arrestos está generando en la frontera de Estados Unidos, por la estampida sin precedentes de sus ciudadanos que escapan de la pobreza, la falta de empleo y la violencia de las pandillas en sus ciudades natales. Buscan a toda costa cruzar para pedir asilo. El pasado mayo, la Patrulla Fronteriza detuvo a una cifra récord de inmigrantes: 132,887, la mayoría centroamericanos y siempre las familias guatemaltecas están a la cabeza.

El repunte en las cifras ha llevado a las autoridades migratorias estadounidenses a declarar una crisis humanitaria sin precedentes, y ellos mismos han reconocido que no tienen la capacidad para responder adecuadamente a la ola migratoria que se vive en la frontera. La consecuencia está a la vista: desde diciembre de 2018, han sido reportadas públicamente cinco muertes de guatemaltecos en custodia de autoridades migratorias o poco después de ser liberados.

"Estamos haciendo todo lo posible para garantizar un entorno seguro para todos los involucrados, pero está muy claro que tenemos una verdadera emergencia en la frontera. Esto no es sostenible", advirtió en abril el jefe de Patrullaje de CBP, Rodolfo Karisch. Desde entonces, algunas medidas se han tomado, como la de esta semana en el Congreso, que aprobó fondos para resolver los problemas en el límite sur del país; o como la negociación que, según fuentes de los gobiernos de Estados Unidos y Guatemala, mantienen ambos países para que el país centroamericano en vez de expulsar a sus ciudadanos por las malas condiciones pueda mantenerlos en el territorio y además convertirse en un "tercer país" que pueda recibir a otros refugiados.

¿Qué se sabe?

Las muertes de guatemaltecos que intentan emigrar a Estados Unidos se dividen entre aquellas que ocurren en el camino y las de personas que logran llegar y su salud se complica durante la detención o poco después de ser liberados. En el primer caso, van desde niños hasta adultos, hombres y mujeres. En el segundo caso, los fallecidos cuyos casos han trascendido han sido todos menores de edad: Jakelin Caal, de 7 años; Felipe Gómez Alonzo, de 8; Juan de León Gutiérrez y Carlos Gregorio Hernández, de 16; y uno más de 2 años que no ha sido identificado.

Por esos fallecimientos y las denuncias sobre la insalubridad en los centros de procesamiento, García asegura, cauteloso en su discurso, que la canciller Sandra Jovel ha visitado centros para menores en McAllen y Del Río, en Texas, así como en Tucson, en Arizona, y mantiene "conversaciones al más alto nivel" con las autoridades de Estados Unidos. Dice que incluso han inaugurado nuevos consulados en Estados Unidos.

El último muerto se conoció el 20 de mayo. Se llamaba Carlos Gregorio Hernández y era un joven de 16 años. Estaba en custodia de la Patrulla Fronteriza. Las causas de su muerte "aún están en investigación", informó la Cancillería en un comunicado. La versión de CBP es que lo encontraron inconsciente durante un chequeo de rutina, pero que ese día por la mañana había dicho que se sentía mal y una enfermera le había diagnosticado influenza.

Otra muerte es la de un niño de dos años que había sido arrestado con su madre en la frontera el 3 de abril. Tres días después de la detención, la mujer dijo que su hijo estaba enfermo y el menor fue trasladado a un hospital en El Paso, Texas. Cinco días después, la Patrulla Fronteriza liberó al grupo familiar y el niño murió el 14 de mayo. Aunque no falleció mientras estaba en arresto, su sintomatología sí comenzó en ese tiempo. El cónsul de Guatemala en Del Río, Tekandi Panigua, dijo entonces que el bebé tuvo fiebres altas y dificultad para respirar mientras estuvo detenido, y que cuando fue trasladado al hospital le diagnosticaron una neumonía.

Casos como estos, en los que las complicaciones de salud inician en custodia de las autoridades, generan inquietud en el país centroamericano. "Sostuvimos reuniones con el gobierno de Estados Unidos indicando cuál era la preocupación del gobierno de Guatemala sobre todo cuando se nos indicaban que no tenían la medidas necesarias para atender a los guatemaltecos", explicó García aunque sin precisar cuándo y dónde se efectuaron estos encuentros.

En una carta que cita y que envió la canciller al secretario de Estado, Mike Pompeo, asegura que le pidieron precisiones sobre las responsabilidades en estas muertes y que se aplicaran las normas de Estados Unidos.

A Guatemala le preocupan, por ejemplo, las denuncias de maltratos, de temperaturas gélidas en los centros de procesamiento y de que no se les brinden las condiciones mínimas. Sin embargo, asegura que en las visitas realizadas por la canciller, no vieron irregularidades.

Esto a pesar de los reportes que incluso ha dado a conocer la oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional, en los que describe que en algunos centros de procesamiento y detención de inmigrantes se vive en hacinamiento, que la comida en algunos está podrida y que a los detenidos no se les da jabón, pasta y cepillo de dientes, o que los migrantes no pueden bañarse durante días.

Si quieres contactar a las autoras de la nota, puedes escribirles a pclarembaux@univision.net y larroyo@univision.net

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