Inmigración Infantil

Madres inmigrantes anuncian nueva huelga de hambre en el centro de detención de ICE en Pennsylvania

La semana pasada pararon la protesta por medio a perder la custodia de sus hijos. Pero al no tener respuesta del gobierno, dejarán de comer hasta que las liberen.
29 Ago 2016 – 3:36 PM EDT

Un grupo de al menos 20 madres centroamericanas del centro de detención de inmigrantes ubicado en el condado Berks, Pennsylvania, que a principios de la segunda semana de agosto pidió a las autoridades federales sean liberadas mientras los tribunales deciden sus futuros en el país, dijo a Univision Noticias que activarán la huelga de hambre suspendida la semana pasada.

Durante 15 días las inmigrantes, que permanecen con hijos menores de edad también indocumentados, se limitaron a beber líquidos. Pero el martes de la semana pasada anunciaron que suspendían la huelga porque “temen perder” las custodias.

“Hemos sido empujadas a suspender la huelga de hambre por la amenaza de oficiales de inmigración. Nos han dicho que si estamos débiles de salud el gobierno nos puede quitar a nuestros hijos y mandarnos a cárceles de adultos”, dijo el grupo en una carta enviada a través de un correo electrónico.

La huelga de hambre fue sustituida por un ayuno de siete días que finaliza este lunes. Al no tener respuestas, “mañana martes se reanudará nuevamente la huelga de hambre”, advirtieron.


Clamor sin respuesta

Las mujeres huyeron del denominado Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) a causa de la violencia y la pobreza. Todas pidieron asilo cuando fueron detenidas por la Patrulla Fronteriza al intentaban ingresar indocumentados a EEUU.

“Con esta suspensión de la huelga (la semana pasada) recuperamos energías y más fuerza para seguir adelante con lo planeado”, dijeron.

El 10 de agosto las inmigrantes publicaron una carta dirigida al Secretario del Departamento de Seguridad Nacional Jeh Johnson, donde explicaron las razones del movimiento.

“Tenemos desde 270 días hasta 365 días de detención con niños de edades desde los 2 años hasta 16 años privándolos de tener una vida normal, sabiendo que tenemos traumas anteriores en nuestros países, arriesgando nuestra vida propia y la de nuestros hijos por toda la trayectoria del camino hasta llegar aquí, teniendo familiares y amigos que se hacen responsables de nosotros y que nos esperan con los brazos abiertos, y que inmigración se niega a dejarnos salir”, indicaron.

“Nuestros casos están abiertos, por eso no nos identificamos”, dijo por teléfono a Univision Noticias una de las huelguistas horas después de iniciada la huelga el 8 de agosto. “Nos amenazan y tememos represalias”, agregó.

ICE ha dicho a Univision Noticias que respeta los derechos de todas las personas y que no habrá represalias. Y agregó que “se toma muy en serio la salud, la seguridad y el bienestar de las personas bajo nuestra atención", y que estaba siguiendo de cerca” lo que estaba ocurriendo en el centro de detención Berks.


Deportaciones en suspenso

Otra de las internas dijo que las deportaciones del grupo están en suspenso hasta que los tribunales resuelvan sus casos. Pero que si hay una decisión desfavorable serían expulsadas de inmediato, “a menos que los abogados trabajen rápido” e interpongan un recurso para impedirlas.


Sandra, una de las madres que participó en los primeros 12 días de la huelga de hambre, dijo que “fue un sacrificio bien duro para todos nosotros. Queremos estar en libertad. A mí me dejaron salir porque tuve una cuarta entrevista y me dieron la oportunidad de estar con mi familia. Pero las demás siguen en Berks y no hay noticias de que vayan a salir”.

Sandra fue arrestada el 28 de febrero en la frontera. Otras mujeres fueron arrestadas entre septiembre y diciembre del año pasado y están a la espera de una respuesta a sus pedidos de asilo. El Secretario Johnson dijo a finales de julio en el Congreso que en promedio las detenciones no pasaban de 20 días.

“Yo huí de mi país Honduras por amenazas de muerte, dice Sandra. “Dejé todo allá. Tomé a mi niña de 10 años y me vine para Estados Unidos en busca de ayuda. El viaje es muy peligroso, pero tenía que librar a mi hija de todo eso. Si me deportan, temo que nos maten. Yo podemos volver a mi país”.


La punta de un iceberg

En los últimos tres años más de 150,000 niños centroamericanos no acompañados y un numero similar de familias han sido detenidos por las autoridades federales en la frontera con México.

De ellos, poco más del 95% han sido liberados con una orden para presentarse ante una corte de inmigración para que un juez decida sus futuros en EEUU. El resto fue enviado a centros de detención, entre ellos el ubicado en el condado Berks. La política de detenciones es criticada por organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes, y también por abogados.

“Hay una gran falta en la coherencia de la política de detención del presidente Obama y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS)”, dijo Bárbara Hines, Emerson Senior Fellow y exprofesora adjunta de la escuela de leyes de la clínica legal de la Universidad de Texas. “Desde hace más dos años la administración ha encarcelado a madres e hijos sin considerar las graves consecuencias y el efecto dañino de la detención”.

Hines dijo que si bien “muchas madres con hijos no son
detenidos, no se sabe el criterio para decidir quiénes son llevados a los centros y quiénes no”, y agregó que “no se debería detener a ninguna familia que solicite asilo porque hay alternativas más eficaces y menos costosas”.


Falta de abogados

Un alto número de mujeres y niños detenidos en los centros de detención de ICE no cuenta con representación legal. La Unión Americana de Libertades Civiles (AILA) ha dicho que en más del 93% de los casos donde un inmigrante acude sin abogado a la corte de inmigración, el caso termina con una orden de deportación.

“Es muy difícil que las familias obtengan servicios legales dentro los centros de detención”, indicó Hines. “Las familias no gozan del derecho de un abogado gratis, por lo tanto, el asesoramiento legal depende de los abogados voluntarios pro-bono. Y en base de mi experiencia trabajando en el centro de detención de Karnes City a lo
largo de dos años, ICE obstaculiza el acceso legal”.

El centro de detención familiar de Karnes City se ubica en las afueras de San Antonio, Texas.

Hines recordó que una corte de apelaciones del 9º Circuito dictaminó el 6 de julio que el DHS debe proceder a la liberación de todos los menores de edad en los centros de detención de inmigrantes, entre ellos Berks. Argumentó que la privación de libertad viola el acuerdo Flores vs Meese de 1997, que prohíbe el encierro de niños. “Desgraciadamente, el gobierno viola tanto el acuerdo de Flores como la decisión del tribunal”, dijo Hines.

El DHS ha apelado la decisión de las cortes argumentando que la puesta en libertad de los menores enviaría un mensaje equivocado a Centroamérica que podría generar una nueva oleada migratoria, como la registrada en el 2014 cuando fueron detenidos más d 68,000 menores no acompañados y un número similar de unidades familiares.

Futuro incierto

Sandra dijo que se encontraba en libertad “pero bajo custodia en inmigración. Sigo peleando mi caso. Sin embargo, a diferencia de mis compañeras en Berks, estoy en libertad con mi familia”.

La inmigrante definió las condiciones dentro del centro Berks como “difíciles”, y que los inmigrantes se sienten que son tratados “como criminales cuando lo único que hicimos fue huir de nuestros países con los hijos para que no nos maten”.

“Por las noches nos alumbran con una linterna en el rostro a cada rato. Y a nuestros hijos les andan diciendo que se sienten y guarden silencio. Ellos se sienten incómodos y nos dicen que solo andamos corriendo”, explicó.

La inmigrante dijo que su próxima cita es el 9 de septiembre “para que me revisen el grillete. Supongo que ahí me dirán cuándo tengo mi cita en la corte”.

“A veces veo difícil que me dejen quedarme, pero yo les pido que me den la oportunidad, porque si me deportan, ya le dije, tengo miedo de que nos maten”.

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