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Incidentes de Odio

Cómo una compañía ayuda a una web neonazi a difundir el odio en internet

Cloudflare, una conocida empresa proveedora de alojamiento web, ofrece sus servicios a sitios neonazis como The Daily Stormer. Entre sus prestaciones, se incluye la proporcionar a este site xenófobo la información personal de las personas que se quejan por su contenido.
8 May 2017 – 1:58 PM EDT

La web neonazi The Daily Stormer se ha convertido en el punto de encuentro de los racistas en internet desde su lanzamiento en 2013. Allí las mujeres son putas; los negros, inferiores y una sombría cábala judía está organizando un genocidio contra los blancos. Entre los lectores del site se cuenta Dylann Roof, el adolescente blanco que mató a nueve afroamericanos en Charleston en 2015, y James Jackson, que apuñaló y mató a un anciano negro con una espada en las calles de Nueva York a principios de este año.

Su tráfico ha aumentado últimamente y también el de otras webs supremacistas como The Right Stuff, Iron March, American Renaissance y Stormfront, una de las webs de nacionalistas blancos más antiguas de internet.

Las operaciones de estas webs extremistas son posibles, en parte, gracias a una empresa de internet muy conocida: Cloudflare. Con sede en San Francisco, Cloudflare opera más de 100 centros de datos distribuidos por todo el mundo. Sirve como una especie de intermediario para webs, acelerando la entrega de su contenido y protegiendo a las mismas de varios tipos de ataques. Cloudflare dice que alrededor del 10 por ciento de las solicitudes de internet fluyen a través de su red. Entre los clientes de la compañía están desde el FBI hasta la popular web de citas OKCupid.

El uso generalizado de los servicios de Cloudflare por grupos racistas no es accidental. Cloudflare ha dicho en el pasado que su negocio no es el de censurar webs, y que no le negará el servicio ni a los abastecedores de odio más ofensivos de la red.


"Una web son palabras. No es una bomba ", escribió en 2013 el director ejecutivo de Cloudflare, Matthew Prince en un post de un blog en el que defendía la postura de su compañía. "No existe un peligro inminente y ningún proveedor tiene la obligación activa de monitorear y determinar cuál es la naturaleza en teoría perjudicial del discurso que una web puede contener".

Un atractivo añadido para las webs neonazis

Cloudflare también tiene un atractivo añadido para webs como The Daily Stormer, porque entrega a estas webs que promueven contenido de odio la información personal de las personas que las critican. Por ejemplo, puede ser que cuando un lector descubre que Cloudflare es la compañía de internet que provee servicio a webs como The Daily Stormer, escriba a la compañía para quejarse. Entonces, la política de Cloudflare es comunicar el nombre y la dirección de correo electrónico de la persona que se quejó a la web, a menudo a la sorpresa y el pesar de los que se protestan.

Esto ha llevado a campañas de hostigamiento contra quienes protestan contra el material ofensivo, llegando a sufrir amenazas y acoso.

ProPublica entrevistó a varias personas que han sido blanco de The Daily Stormer después de que ellas u otras personas cercanas se quejaran a Cloudflare sobre el contenido del sitio. Excepto tres de ellos, el resto se negaron a hablar on the record, citando el miedo a ser sometidos a más acoso o el deseo de no revivir el episodio. La mayoría dijo que no tenía idea de que su información personal sería compartida, aunque Cloudflare sí informa en el formulario denuncias que "se notificará el propietario del sitio".

"No sabía que mi información sería enviada. Supongo que ingenuamente tenía una expectativa de privacidad ", dice Jennifer Dalton, quien se quejó de que The Daily Stormer estaba pidiendo a sus lectores que acosaran a ciertos usuarios de Twitter después de las elecciones.

Andrew Anglin, el dueño de The Daily Stormer, ha sido sincero sobre qué siente hacia quienes denuncian el contenido de su web: "Tenemos que dejar claro a todas estas personas que hay consecuencias por jugar con nosotros", escribió Anglin en un post. "No somos un puñado de bebés que se echen a patadas. Nos vengaremos. Y lo haremos ahora".

ProPublica preguntó al principal abogado de Cloudflare sobre su política de compartir información de aquellos que se quejan webs racistas. El abogado, Doug Kramer, defendió la política de la compañía diciendo que es "una ley constitucional básica que la gente pueda afrontar a sus acusadores". Kramer sugirió que algunas de las personas que atacaban a los clientes de Cloudflare tenían razones cuestionables para hacerlo.

La amenaza del odio en internet

Webs racistas como The Daily Stormer se han convertido en el punto de mira desde las polarizadas elecciones de 2016: cuán populares son, quiénes las apoyan, cómo se financian. La mayoría de sus operadores apoyaron a Donald Trump y ayudaron a difundir una variedad de teorías conspirativas dirigidas a dañar la campaña de Hillary Clinton. Además, se han convertido en una nueva fuente de preocupación para las autoridades.

Durante su testimonio este mes ante el Comité Judicial del Senado, Will D. Johnson, presidente del Comité de Derechos Humanos y Derechos Civiles de la Asociación Internacional de Jefes de Policía, destacó el alcance y la amenaza de odio en internet.

"Aunque el discurso del odio es ofensivo y dañino, la primera enmienda protege generalmente su expresión", dijo Johnson. "Sin embargo, existe una tendencia creciente a usar internet para intimidar y acosar a las personas en función de su raza, religión, orientación sexual, género, identidad de género, discapacidad u origen nacional".
 

Un vistazo a la política de Cloudflare arroja algo de luz sobre cómo los sitios que promueven un discurso incendiario o incluso incitan comportamientos violento pueden existir e incluso prosperar.

Jacob Sommer, abogado con amplia experiencia en temas de privacidad y seguridad en internet, dice que no existe un requisito legal que obligue a una compañía como Cloudflare regular las webs que usan su servicio, aunque muchos proveedores de servicios de internet eligen hacerlo. Tiene que ver con el de responsabilidad corporativa de la empresa, según Sommer.

Según Sommer, generalmente muchas empresas no quieren "estas cosas" en sus redes: se resisten a que sus redes se conviertan en "una colmena de discurso de odio".

Jonathan Vick, director asociado de investigación tecnología y 'ciberodio' de la Anti-Defamation League (ADL), está de acuerdo. Vick dice que muchas de las empresas de hosting con las que habla su organización, que monitorea el antisemitismo, quieren ver el odio apagado en sus redes.

"Incluso los más intransigentes, cuando se les da evidencia de algo realmente problemático, responden", dijo.

Cloudflare ha recaudado al menos 180 millones de dólares en capital de riesgo desde su creación en 2009. Gran parte de este dinero proviene de algunas de las compañías tecnológicas y empresas de capital de riesgo más prominentes del país. Su servicio es lo que se conoce como una red de distribución de contenido, que también ofrece protección contra varias amenazas informáticas, incluidos ataques de "denegación de servicio", en los que cientos de ordenadores hacen solicitudes simultáneas a una web, abrumándola y causando su caída.

Funcionarios de la compañía han dicho que la creencia básica de Cloudflare es la naturaleza libre y abierta de Internet. Pero su papel en la protección de una amplia gama de ciertas webs, Cloudflare se ha encontrado en el centro de la crítica.

Por ejemplo, en 2015, la compañía fue atacada por el colectivo de hackers Anonymous por haber permitido webs de propaganda de ISIS en su red. En ese momento, Prince, el CEO de la compañía, rechazó la afirmación como "análisis hecho por niños desde su sillón", y le dijo a Fox Business que la compañía no aceptaría dinero de una organización terrorista.

En una entrevista con ProPublica, Kramer reiteró que la compañía no aceptaría dinero de ISIS. Pero añadió que no lo haría por razones éticas o morales. Más bien, dijo, Cloudflare no tiene tratos con grupos terroristas como ISIS porque hay leyes significativas y específicas que les impiden hacerlo.

Al final, dijo Kramer, las webs desagradables y censurables constituyen una pequeña fracción de los clientes de la empresa. "Tenemos 6 millones de clientes", dijo a ProPublica. "Es fácil encontrar estos casos extremos."


Una de las personas con las que ProPublica habló y cuya información había sido compartida con los operadores de The Daily Stormer, contó que su queja había sido publicada en la web, pero que "no estaba interesado en hablar de mi experiencia ya que no es algo que quiero volver recordar". Otra afectada dijo que, aunque recibió unos cuantos emails extraños, no fue consciente de que su información se había hecho pública. También dijo que, ahora que sabía que su información personal se había hecho pública, iba a abandonar su cuenta de correo electrónico.

"Toda la situación me hace sentir incómoda", dice.

Scott Ernest se quejó de The Daily Stormer después de que Anglin, su dueño, hubiera utilizado la web para acosar a una mujer en la ciudad de Whitefish, Montana. Después de su queja, Ernest terminó recibió unas dos docenas de emails y llamadas telefónicas acosándolo.

"Vete a la mierda y muere", decía un correo electrónico. "Vete y muere", decía otro. Aquellos que comentaron en la web hicieron todo tipo de especulaciones sobre Ernest: desde cuestionar su higiene a preguntar, de forma sugestiva, por qué aparecía en una foto de Facebook con un niño en su casa.

Ernest dice que los correos electrónicos y las llamadas telefónicas que recibió no fueron traumatizantes, pero sí preocupantes: "Sus amenazas de acoso pueden convertirse en violencia", dice sobre Anglin.

Por su parte, Anglin parece muy cómodo con su arreglo con Cloudflare. No le cuesta mucho tampoco: sólo 200 dólares al mes, según los mensajes públicos del sitio.

"Cualquier queja presentadas contra la web va a Cloudflare, y Cloudflare luego me envía un correo electrónico diciendo que alguien dijo que estaba haciendo algo malo y que es mi responsabilidad averiguar si estoy haciendo eso", escribió en un 2015 en su web. "Cloudflare no regula el contenido, por tanto, no tiene sentido".

Representantes de Rackspace y GoDaddy, otros dos populares de alojamiento de webs, dicen que tratan de regular el tipo de webs que reciben sus servicios. Para Rackspace, eso poner límites cuando el contenido es supremacista o promueve el odio. Para GoDaddy, significa no alojar publicaciones abusivas con la información personal como la de Anglin.

"Ciertamente hay contenido con el que, aunque respetamos la libertad de expresión, no queremos estar asociados", dice Arleen Hess, gerente senior de la unidad de delitos digitales de GoDaddy.

Ambas compañías también dicen que no transmitirían información de contacto de individuos que se quejan de contenido ofensivo a los grupos que lo generan.

Amazon Web Services, uno de los servicios de alojamiento web y distribución de contenido más popular, no especificó cómo manejan las quejas de abuso más allá de señalar una política de "uso aceptable" que restringe el contenido censurable, abusivo y dañino. También señalaron su formulario de abuso, que dice que la compañía mantendrá la información de contacto privada.


Según Vick, de ADL, el hecho de que Cloudflare acepte el dinero de Anglin no es igual que si utilizara su servicio gratuito. "Esa es una relación directa", dice. "Eso me plantea varias preguntas".

Algunas empresas que ofrecen otros servicios vitales para que una web pueda funcionar con éxito han optado por no hacer negocios con The Daily Stormer de Anglin. Google, PayPal y Coinbase, por ejemplo, han optado por cortar sus cuentas en lugar de apoyar las actividades del site. Que una web de odio sea pateada de un servicio a otro puede dificultar su funcionamiento, pero Cloudflare proporciona a estas webs una base sólida.

Y, según la versión de The Daily Stormer, Cloudfare también proporciona consejo y garantías. El arquitecto del sitio, Andrew Auernheimer, dice que tiene relación personal con la gente en Cloudflare, y que le habían asegurado que la compañía trabajaría para proteger la web de varias formas, incluida no entregar datos a los tribunales europeos. Cloudflare tiene centros de datos en países europeos como Alemania, donde existen unas leyes estrictas sobre el odio y la privacidad.

Los funcionarios de la empresa ofrecieron respuestas distintas cuando se les preguntó sobre las declaraciones de Auernheimer. Kramer, consejero general de Cloudflare, dice que no tenía conocimiento de que los empleados hubieran hablado con Auernheimer. Más tarde, en un correo electrónico, la empresa dijo que Auernheimer era un conocido hacker conocido y que, como resultado, al menos un alto funcionario de la compañía "ha conversado con él de vez en cuando y le ha hablado de la postura de Cloudflare sobre no censurar Internet".

Un exempleado de Cloudflare, Ryan Lackey, dijo en una entrevista que, aunque no aprueba mucho de lo que Auernheimer hace, en ocasiones dio consejos técnicos como amigo y lo ayudó a resolver algunos de los problemas de The Daily Stormer.

"Soy un libertario hardcore / liberal clásico en el tema de la libertad de expresión (algo como The Daily Stormer tiene todo el derecho a publicar, y es mejor para todos si todas las ideas están en internet para luchar entre ellas en esa esfera)", dice.

Vick, de ADL, está de acuerdo con que Anglin tiene el derecho de publicar su contenido, pero dice que la gente tiene el mismo derecho a mantener a raya a las empresas de internet que lo permiten.

"Andrew Anglin tiene derecho de estar ahí afuera y decir lo que quiera decir. Pero las personas que se oponen a lo que tiene que decir también tienen derecho a objetar", dijo. "Deberías ser capaz de responder a todos los de la cadena".


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